Depósitos a plazo fijo: el 4% se paga donde no hay sucursal
El mejor depósito a plazo fijo del mercado no se contrata en una oficina, y ahí empieza el problema para el ahorrador que quiere tener a alguien al otro lado del mostrador si algo se tuerce. Las ofertas más altas —un
4% a tres meses, un
3,70% en un banco eslovaco con calificación A+, un 3,44% TAE a dos años en una filial de automoción— llegan por internet, sin sucursal. En paralelo, la banca de toda la vida mantiene un
2,80% a doce meses. La horquilla entre un extremo y otro supera el punto y medio porcentual.
Nadie regala nada. El tipo y la comodidad viajan en el mismo paquete: cuanto más cómodo el producto, menos paga.
Qué depósitos a plazo fijo y cuentas remuneradas pagan más
El abanico de rentabilidades no depende del tamaño del banco, sino del plazo y de la letra pequeña. Estas son las referencias que circulan entre ahorradores que llevan meses comparando:
- MyInvestor, un 4% con el respaldo de Andbank.
- Trade Republic, un 4% con licencia bancaria y fondo de garantía.
- Cetelem, un 4% a tres meses.
- Facto, un 3,80% TAE a tres meses.
- Privatbanka, entidad eslovaca con calificación A+, un 3,70%.
- Banca Progetto, italiano, un 3,5% con cancelación sin penalización y 4 días de preaviso.
- Renault Bank, un 3,44% TAE a dos años.
- Pibank, un 3,14% a un año.
- Openbank, un 3,1% TIN a seis meses sin vinculación.
- Deutsche Bank, un 2,80% a doce meses.
La lectura cambia según el horizonte. Si se espera que los tipos bajen, el
largo plazo es el que fija la rentabilidad antes del recorte; si la apuesta es que suban o se mantengan, el dinero corto mantiene la puerta abierta. Un 3,44% a dos años cerrado hoy solo gana a un renovable a tres meses si el pronóstico de bajada se cumple.
¿Por qué los bancos con oficinas pagan menos interés?
Tener sucursales cuesta dinero, y ese dinero sale del margen que queda después de remunerar al cliente. El argumento es tan simple que no admite discusión:
oficinas y empleados hay que pagarlos, así que la entidad que los mantiene compite peor en precio. Lo mismo ocurre con los depósitos que admiten cancelación anticipada: la liquidez también se paga, y se paga en forma de tipo más bajo.
Ahí está el caso de Deutsche Bank, que en verano de 2023 llegó a ofrecer un 3,40% anual contratado en oficina física y sin exigir nómina, seguros ni otros productos vinculados. Una excepción. Hoy la regla general es la contraria: el que quiere oficina renuncia a rentabilidad.
Vinculaciones, límites y letra pequeña: dónde se cae la rentabilidad
El tipo anunciado rara vez es el tipo cobrado. Openbank ha ofrecido un 3,1% TIN a seis meses sin condiciones, pero antes exigía ingresos de
600 euros en la cuenta asociada durante 4 de los 6 meses para mejorar el interés. Una cuenta remunerada de Banco Sabadell paga un 6% los tres primeros meses y después baja al 2%, con un límite de
20.000 euros remunerados: mantenerla un año entero deja la media en un 3% TAE. De poco sirve el tipo estrella si el saldo que lo disfruta está topeado.
Hay más detalles que se pierden en la publicidad. Los intereses suelen abonarse al vencimiento, no mes a mes. Algunos productos no tienen límite de cantidad —hasta 100.000 euros en el caso de Openbank— y otros ni permiten rescate parcial. Y un punto que casi nadie firma con los ojos abiertos: cuando el dinero entra en una cuenta conjunta de una plataforma extranjera, no existe un documento que relacione ese saldo con nombre y apellidos del titular.
¿Qué pasa si el banco quiebra? El fondo de garantía, país por país
La respuesta corta es que da igual cómo se llame la entidad si el depósito está bajo un fondo de garantía. La cobertura estándar alcanza los
100.000 euros, sea el fondo español, francés, italiano o eslovaco. Quien razona así sostiene que un banco pequeño con seguro de depósitos puede ser incluso más seguro que uno grande, porque el fondo tendría que reembolsar a muchos menos ahorradores en caso de catástrofe. El argumento tiene su lógica y también su punto ciego: la garantía es tan solvente como el sistema que la respalda.
Aparte quedan las obligaciones fiscales. Los intereses se declaran en el IRPF, y si el saldo en el extranjero supera los
50.000 euros entra en juego el modelo 720. Tampoco faltan avisos sobre entidades concretas: las críticas a Cetelem se concentran casi siempre en su negocio de crédito al consumo, no en los depósitos, y hay relatos de transferencias que se quedaron en el limbo durante meses en plataformas de inversión. Son experiencias, no estadísticas, pero conviene saber que existen.
Fondos monetarios y letras del Tesoro: la alternativa que se cuela
Para quien no quiere atarse, existe una vía intermedia. Los fondos monetarios de AXA Trésor Court Terme C, Groupama Trésorerie IC o La Française Trésorerie ISR se mueven con los tipos, con comisiones de entre el 0,1% y el 0,2%, así que si mañana bajaran los tipos un cuarto de punto la rentabilidad seguiría rondando el 3,75%. Otros prefieren deuda pública directamente: la letra del Tesoro tiene, dicen, el mismo riesgo o menos que un banco, porque un banco puede quebrar y el Estado seguir pagando.
En medio de todo esto, plataformas comparadoras como Raisin intentan ordenar el catálogo de ofertas europeas, con incentivos de 100 euros por abrir cuenta que se reparten entre clientes. Ayuda a comparar; no decide por nadie.
Con estas cifras sobre la mesa, la pregunta incómoda no es qué depósito paga más, sino por qué sigue habiendo millones de euros parados a cero en la cuenta de siempre.