Otra información interesante que va al origen, por qué falló el sistema:
El ingeniero industrial que programó el sistema de seguridad LZB de la línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla
, José Luis García Guglieri, apunta a la inestabilidad de la red eléctrica en España como posible causa de las frecuentes caídas del sistema de seguridad LZB en esta línea (170 solo este año 2026), como la que sucedió el día del segundo accidente ferroviario mortal con 69 perecid por ahora. Así lo ha declarado a este periódico con el objetivo de aportar algo de luz sobre las posibles causas y las posibles soluciones.
Sobre
la tragedia de Urda del pasado 28 de octubre, este experto descarta por completo que se pueda atribuir al sistema LZB o a errores humanos en Atocha, y señala directamente a los
responsables políticos del Ministerio de Transportes por la
falta de inversiones en el mantenimiento ferroviario y por poner al frente de las empresas públicas (Adif y Renfe) a
personas "sin los conocimientos ni la experiencia técnica mínima necesaria para dar las instrucciones correctas a sus subordinados".
El experto deja claro que
las caídas de este sistema LZB "hace unos años empezaron a ser demasiado frecuentes" y eso le llevó a pensar que las causas "pudieran ser exógenas".
(imagen visible para usuarios registrados)Ordenador industrial como el que funciona en un sistema LZB / M.G.
La electricidad que había el día del accidente
El ingeniero relata que "
mover seis trenes al mismo tiempo a más 200 kilómetros por hora requiere de un suministro eléctrico potente y constante. Toda fluctuación en el sistema eléctrico puede ser percibida por los sensores de los sistema de control como variaciones inconsistentes que obliguen al módulo de seguridad a tomar la decisión de mandar la parada de todos los trenes".
Y precisa que
el día del accidente no había la suficiente energía eléctrica. "El miércoles 28 a las 8:30 “caía” el sistema LZB. Viendo la curva de generación de energía en ese preciso instante, hubo una
disminución significativa de la energía eólica e hidráulica, quedando como f
uente principal la solar fotovoltaica reforzada con gas, mientras la energía nuclear se mantenía por debajo del su máximo habitual. La red eléctrica actual sobrevive como puede a una inestabilidad ya cronificada, produciendo alertas de apagón en la industria con más frecuencia de la deseada. Incluso el pasado 6 de octubre se asomó una vez más al abismo del “cero total” que sufrimos el 28 de abril de 2025".
Y lamenta la falta de inversión en infraestructuras y las decisiones “erróneas” sobre tipos de energías y tecnologías.
“Con una red eléctrica estable y potente y unas tecnologías actualizadas en el control del tráfico de trenes, las líneas de AVE volverían a funcionar como nos tenían acostumbrados,
incluso con un tráfico mucho más denso”, destaca.