Qué pasa cuando un medallista olímpico deja el deporte
La pregunta que muchos se hacen al ver la reciente foto del piragüista David Cal es obvia: ¿cómo es posible que un cuerpo de superhéroe se convierta en un anuncio de la vida sedentaria? El cambio es bestial, y las redes han estallado con teorías que van desde lo genético hasta lo químico.
La genética del 'manolillo'
Detrás del fenómeno está el somatotipo mesomorfo, que tanto facilita ganar músculo como acumular grasa. Quienes defienden esta tesis recuerdan que la misma facilidad que tiene para marcar abdominales la tiene para perderlos. La obesidad se convierte en el muro de los tíos, y dejar de entrenar sin ajustar la comida dispara la báscula. Un exdeportista que se pone a régimen puede recuperar la forma, pero requiere disciplina.
El fantasma de los anabolizantes
Otra corriente apunta a los potingues: las sustancias que ayudaron a rendir al máximo también dejan secuelas cuando se dejan. La terapia hormonal se desajusta y el cuerpo responde almacenando grasa. No hay pruebas en este caso, pero el estigma persigue a muchos exolímpicos. La realidad es que la mayoría, como el propio Cal, simplemente deja de entrenar y come como antes. El resultado está a la vista.
Que un campeón olímpico acabe hecho un 'manolillo' no es un fracaso personal ni un escándalo sanitario. Es la crónica de una retirada anunciada, donde los abdominales ceden paso a la comodidad. Aunque siempre habrá quien prefiera culpar a la química antes que a la cuenta de los donuts.