No me extrañaría que haya algún canal abierto y secreto entre Moscú y Berlín, donde hablan cosas a largo plazo, deseando ambos que esto acabe algún día y el pole, y los huesos, se asienten de una vez.
Recordemos que el gas que se exportaba (y se exporta) a Europa no tiene otro comprador, que hay gente que piensa que lo están comprando en Asia cuando es logísticamente imposible.
Ah, sobre el hidrógeno, hay unos cientos de páginas atrás algunas cosas que traje sobre las inversiones alemanas en Jovenlandia, que influyeron en el tema del Sahara y que nos hicieron daño a nosotros en las relaciones con Argelia. Muy, muy interesante, y que si no recuerdo mal, el proyecto no va nada bien.
Otro proyecto al que se le habían puesto muchas esperanzas era un gaseoducto que cruzaba media África y que se ha quedado en el papel, por los golpes de estado que ha habido los últimos meses.
Vamos, que en cuanto a gas, estamos a merced de los estadounidenses (que nos están perjudicando cancelando las prometidas inversiones de ampliación), y de los qataríes, que al menos demuestran ser más serios que nuestros “aliados” más aliados.