¿Preparan un nuevo confinamiento? Las claves de la desconfianza ciudadana
La reunión entre Pedro Sánchez y el director de la OMS, Tedros Adhanom, en plena cobertura mediática de un brote de hantavirus ha reavivado el fantasma de un nuevo confinamiento. El precedente de 2020, declarado inconstitucional por el Tribunal Constitucional por un tecnicismo, y la existencia de tres vacunas desarrolladas para el nuevo virus alimentan las sospechas de que el Gobierno podría repetir el escenario de encierro masivo.
El contexto: reunión con la OMS y el barco
Las televisiones públicas han intensificado la cobertura de un barco con posibles casos de hantavirus, mientras que la reunión Moncloa-OMS ha disparado las alarmas. Diversos análisis apuntan a que el Gobierno está "tanteando" la opinión pública mediante una campaña de miedo orquestada. Sin embargo, otros señalan que la falta de financiación estadounidense a la OMS y la quiebra técnica de muchos países hacen inviable un nuevo confinamiento a gran escala.
El precedente constitucional
La sentencia del Tribunal Constitucional de 2021 declaró que el confinamiento general fue inconstitucional porque se aplicó mediante un estado de alarma que solo permitía limitar derechos, no suspenderlos. No obstante, el fallo fue calificado por algunos juristas como un "tecnicismo" y no impidió que el Gobierno mantuviera las medidas. La jurisprudencia actual deja un vacío: si se declara un estado de excepción, el confinamiento podría ser legal, pero el Gobierno evita ese paso por el control parlamentario.
La resistencia ciudadana
Una parte significativa de la población asegura que no aceptaría un nuevo encierro. Se argumenta que el error de 2020 fue callarse, y que esta vez habría desobediencia civil, multas y confrontación. Sin embargo, otros dudan de que la sociedad esté realmente despierta, señalando que la mayoría sigue siendo sumisa y que el Estado tiene herramientas de控制 como la inteligencia artificial para monitorizar el descontento.
Las vacunas y la financiación
Se mencionan tres vacunas ya existentes para el hantavirus: una argentina, una coreana y una china. El hecho de que ya haya vacunas listas antes de una supuesta pandemia levanta sospechas de que el brote podría ser fabricado. Además, la OMS ha perdido la financiación de EE.UU., lo que reduce su capacidad de coordinar una respuesta global como en 2020.
La pregunta que queda en el aire es si el Gobierno se atreverá a repetir la jugada teniendo en cuenta el desgaste político, la falta de fondos y una ciudadanía más escéptica. Por ahora, el 15 de mayo de 2025 pasa sin confinamiento, pero el debate sigue abierto.
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