El mito del INV: ni acabó con el chabolismo ni fue culpa exclusiva de Franco
¿Consiguió el Instituto Nacional de la Vivienda erradicar el chabolismo durante el franquismo? La respuesta es no. Aunque el INV construyó miles de viviendas, los datos y testimonios muestran que las chabolas no desaparecieron hasta bien entrada la democracia, en los años 80 e incluso 90.
Madrid, capital del chabolismo en 1975
En 1975, Madrid era la ciudad de Europa con más chabolas. Millones de españoles emigraron del campo a las ciudades en los años 60 y 70 sin una red de acogida, y el INV no pudo absorber esa demanda. Poblados como Los Focos en San Blas se mantuvieron activos hasta los años 90. La acción del INV fue insuficiente, y fueron los constructores privados, según algunas interpretaciones, quienes realmente impulsaron la absorción de esa población al calor del crecimiento económico.
El debate sobre el fin del chabolismo
No hay consenso sobre cuándo acabó realmente. Unos apuntan a la década de 1980, con la democracia; otros señalan que los últimos focos no se disolvieron hasta los 90. Lo que sí está claro es que el INV no fue el factor determinante. La movilidad social ascendente de los inmigrantes rurales, que lograron empleo estable y ascendieron económicamente, fue el verdadero motor de la desaparición de las chabolas.
Y mientras unos atribuyen al régimen el mérito de construir vivienda, otros recuerdan que la magnitud del problema era tan grande que ni siquiera el INV pudo con él. Una ironía: el organismo creado para acabar con el chabolismo vio cómo este le sobrevivía.