El PNV es un partido de poder, caciquil. Su razón de ser es manejar todos los hilos posibles del poder en el País Vasco. Llevan décadas haciendo y deshaciendo, con casos de corrupción bastante rellenitos que la prensa paniaguada, tanto la regional como la nacional, se encarga de tapar. En lo que respecta a la cúpula, a los que mandan de verdad desde las sombras del EBB, siempre ha habido un equilibrio tenso entre los guipuzcoanos y los vizcaínos. Los guipuzcoanos quieren más control porque ven que Bildu, partido fundamentalmente giputxi, se los está merendando. Y la facción vizcaína no quiere soltar carrete porque, al fin y al cabo, el origen del PNV está en lo bizkaitarra.
El caso es que en tiempos de tribulación, la gente se lanza a los extremos. Y el PNV es centro-centrado-centradísimo. Insisto, es un partido de poder, y eso a día de hoy les penaliza porque no pueden lanzar mensajes no ya revolucionarios, sino simplemente "distintos". No pueden salirse del canon, por decirlo así.
Y si encima cada lehendakari que ponen es más insustancial que el anterior (esto lo hacen porque no quieren más escisiones como la de Garaikoetxea, que fue muy traumática en su momento) pues peor aún. Hasta hace unos años, pensaban que poniendo a una escoba como candidato a lehendakari, seguirían ganando todas las elecciones. Eso ahora ya no está nada claro.