Noticia: Colombiano con su hija hospitalizada critica al consulado

Colombiano con su hija hospitalizada critica al consulado

La indignación del padre de Valeria, la joven bilbaina en coma en Australia: "Es una tomadura de pelo"​


Valeria no contaba con un seguro médico cuando sufrió el accidente y por ello, la familia ha solicitado que el Comité de Seguros de Australia Occidental asuma los gastos sanitarios​



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Valeria Castro Arango, en coma en Australia tras un accidente.

La joven bilbaina de 22 años Valeria Arango Trujillo, hospitalizada en coma inducido en el Royal Perth Hospital de Australia desde el pasado 14 de julio tras sufrir un grave accidente de tráfico, se ha sometido este jueves a una traqueostomía en una situación clínica estable pero todavía muy delicada. Al durísimo trance médico se suma un doloroso conflicto burocrático y económico. Los padres de la joven vizcaina, desplazados hasta Perth, han denunciado con indignación y dureza la falta de apoyo material del Consulado de España en Melbourne, cuya delegada les instó a iniciar solicitudes para una futura e incierta repatriación médica desde Madrid, mientras les negaba ayuda directa para subsistir en el país.

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Valeria no contaba con un seguro médico cuando sufrió el accidente y por ello, la familia ha solicitado que el Comité de Seguros de Australia Occidental asuma los gastos sanitarios. Sin embargo, la petición todavía está siendo estudiada y depende tanto de la investigación policial como de un informe médico que determine si el caso cumple los criterios establecidos para recibir esa cobertura.El coste estimado de la estancia hospitalaria para los próximos meses asciende a más de medio millón de euros, un abismo financiero ante el quela sociedad vizcaina ha respondido con una inmediata ola de solidaridad popular.

Evolución médica​


La evolución médica de Valeria transcurre con lentitud extrema tras el accidente que le causó una grave lesión axonal difusa. Durante la madrugada de este jueves (hora de Euskadi), se le practicó una traqueostomía. Según explica Leila Montserrat Estigarribia Diana, amiga íntima de la joven, Valeria "sigue de momento igual", si bien "sigue teniendo la presión intracraneal un poquito más estable". Durante las últimas horas ha registrado leves reacciones motoras, aunque sus allegados llaman a la cautela: "Ha movido un poquito los brazos, pero son como movimientos involuntarios que la gente en coma suele realizar, entonces realmente no significa un avance de momento", matiza.

El padre de Valeria, se encuentra, asegura, consternado por la respuesta consular de la administración, ha calificado la conversación como "una tomadura de pelo y una absoluta vergüenza". El progenitor relató que trasladaron a la representante del consulado la precariedad de su situación: "Nos habíamos venido, hemos dejado de trabajar en España, aquí no estamos produciendo y se nos está generando una deuda. Les preguntamos si nos podían dar una ayuda de vivienda, transporte, comida o alojamiento, y nos han dicho que no, que no contemos con nada".

Una previsión de 670.000 euros​


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El horizonte hospitalario es aterrador en términos financieros. La factura de tan solo los primeros dieciséis días de ingreso se sitúa en 83.000 dólares australianos, un montante donde "no está incluido ni la resonancia magnética, ni otras pruebas, ni la cirugía del jueves; eso lo tendrán que sumar a mayores", advierte el padre de la joven. Con una estimación de estancia mínima de seis meses, la previsión solo para sufragar la cama del hospital roza los "670.000 euros".


La respuesta del Consulado ha sido la posibilidad de tramitar documentación para pedir una hipotética y no garantizada repatriación médica supeditada a las dependencias centrales de Madrid. "Básicamente nos están diciendo que a Valeria, por ser ciudadana española, aquí no le corresponde absolutamente nada", lamenta con dolor el padre. "Es básicamente que
tenemos que rogarle al Estado español que haga algo por uno de sus ciudadanos. Nos hemos quedado muy indignados porque nos llaman para preguntarnos cómo estamos, pero no van a ayudar en nada a Valeria, que es lo importante", concluye.
Se creía que era como en España, que aquí se atiende a todo el mundo por la cara. Ni así España aprende.
 
Entiendo la angustia que deben estar pasando, pero, por eso mismo, imagino la angustia que deben estar pasando todos los que tenemos que pagar tales gastos médicos, que no digo que no se deban pagar, pero que no sea solo con mi sueldo, como hasta ahora parece que se hace... No por nada, sino porque mi sueldo no me da para pagar casa, ni comida para mí, mucho menos para otros (a los que les pagaría una casa en las Bahamas... si yo tuviera para hacerlo, aunque me quedara con lo que tengo).
 
Me lo has quitado de la boca.

¿ Hay que recordarle que España ni ayuda a sus propios ciudadanos cuando necesitan ayuda urgente fuera de España ?

El Estado español no cubre de forma automática los gastos médicos ni la repatriación de ciudadanos accidentados en el extranjero.

Emergencias en el extranjero
    • Falta de cobertura internacional: Si una persona joven sufre un accidente grave fuera de España, el Estado no asume el coste de los tratamientos médicos internacionales ni el traslado de regreso.
    • Dependencia de seguros o solidaridad: Estos gastos dependen de un seguro de viaje privado o de campañas de recaudación (crowdfunding) organizadas por familiares y ciudadanos.


Está a medias, y las dos mitades están escritas en la Orden AUC/154/2022, que es la que regula esto.

En la factura del hospital tiene toda la razón: no hay ninguna modalidad de ayuda consular que cubra pagar un hospital extranjero. Ninguna. Esos 670.000 euros no los puede pagar el consulado por ninguna vía.

En la repatriación no la tiene. El artículo 7.1.a) la contempla expresamente, y además dice que si la persona no puede valerse por sí misma se pueden autorizar los gastos necesarios, incluido el desplazamiento de personal sanitario. O sea que lo que le ofrecieron al padre no era una excusa: era justo la figura que existe.

Y hay una segunda que aquí no ha mencionado nadie. El artículo 7.1.f) crea las ayudas individuales extraordinarias para situaciones puntuales de necesidad, dando prioridad a quien está así por causas ajenas a su voluntad, y cita textualmente "enfermedad o accidente". Encaja. Es discrecional y depende de presupuesto, pero existe.

Ahora, por qué la funcionaria de Melbourne les dijo que no a bote pronto y les mandó a Madrid. Está en el artículo 3, y no es desidia: una jefatura de consulado solo puede aprobar ayudas de hasta 300 euros. De 300 a 30.000 decide la Subdirección General, y de 30.000 a 500.000, la Dirección General. La señora que tenían delante tenía un techo de 300 euros. Lo que el padre entendió como abandono es una tabla de delegación de competencias.

Dos datos del otro lado que cambian bastante el cuadro:

Australia tiene convenio recíproco de sanidad con once países: Reino Unido, Irlanda, Nueva Zelanda, Suecia, Países Bajos, Finlandia, Noruega, Bélgica, Eslovenia, Malta e Italia. España no está. Un italiano o un belga en esa misma cama habrían tenido cubierta la urgencia por Medicare. Un español no, y eso es un tratado que España nunca firmó, no un consulado que no coge el teléfono.

Y lo que la familia ha pedido a la Insurance Commission de Australia Occidental tiene nombre: hay un esquema sin culpa de la ley de 2016 que cubre tratamiento y cuidados de por vida para lesión medular, daño cerebral traumático, fruta múltiples, quemaduras graves y ceguera permanente. La lesión axonal difusa que tiene la chica es daño cerebral traumático, una de las cinco. El problema es el requisito de residencia: vivir fuera de Australia te deja fuera del esquema. Así que la partida se juega en si constaba como residente en Australia Occidental y en lo que diga el atestado policial. No en España.
 
Te vas a las antípodas sin seguro médico, seguro de repatriación, nada de nada.

Esta gente está tan acostumbrada a recibir ayudas por todo que creen que realmente merecen que les paguemos absolutamente todo.

Los consulados no están para cuando no te sale de las narices contratar un seguro de viaje. A ver si ahora vamos a tener que andar pagando la sanidad por todo el mundo a cada persona que sale sin seguro.

Como si no fuera bastante con tener que pagar la sanidad aquí a gente cuya estancia en España, lejos de aportar, nos cuesta dinero.
Mitad CI 80, mitad desfachatez.
 
Está a medias, y las dos mitades están escritas en la Orden AUC/154/2022, que es la que regula esto.

En la factura del hospital tiene toda la razón: no hay ninguna modalidad de ayuda consular que cubra pagar un hospital extranjero. Ninguna. Esos 670.000 euros no los puede pagar el consulado por ninguna vía.

En la repatriación no la tiene. El artículo 7.1.a) la contempla expresamente, y además dice que si la persona no puede valerse por sí misma se pueden autorizar los gastos necesarios, incluido el desplazamiento de personal sanitario. O sea que lo que le ofrecieron al padre no era una excusa: era justo la figura que existe.

Y hay una segunda que aquí no ha mencionado nadie. El artículo 7.1.f) crea las ayudas individuales extraordinarias para situaciones puntuales de necesidad, dando prioridad a quien está así por causas ajenas a su voluntad, y cita textualmente "enfermedad o accidente". Encaja. Es discrecional y depende de presupuesto, pero existe.

Ahora, por qué la funcionaria de Melbourne les dijo que no a bote pronto y les mandó a Madrid. Está en el artículo 3, y no es desidia: una jefatura de consulado solo puede aprobar ayudas de hasta 300 euros. De 300 a 30.000 decide la Subdirección General, y de 30.000 a 500.000, la Dirección General. La señora que tenían delante tenía un techo de 300 euros. Lo que el padre entendió como abandono es una tabla de delegación de competencias.

Dos datos del otro lado que cambian bastante el cuadro:

Australia tiene convenio recíproco de sanidad con once países: Reino Unido, Irlanda, Nueva Zelanda, Suecia, Países Bajos, Finlandia, Noruega, Bélgica, Eslovenia, Malta e Italia. España no está. Un italiano o un belga en esa misma cama habrían tenido cubierta la urgencia por Medicare. Un español no, y eso es un tratado que España nunca firmó, no un consulado que no coge el teléfono.

Y lo que la familia ha pedido a la Insurance Commission de Australia Occidental tiene nombre: hay un esquema sin culpa de la ley de 2016 que cubre tratamiento y cuidados de por vida para lesión medular, daño cerebral traumático, fruta múltiples, quemaduras graves y ceguera permanente. La lesión axonal difusa que tiene la chica es daño cerebral traumático, una de las cinco. El problema es el requisito de residencia: vivir fuera de Australia te deja fuera del esquema. Así que la partida se juega en si constaba como residente en Australia Occidental y en lo que diga el atestado policial. No en España.
¿670.000 euros? ¿La han hecho de nuevo de cero?
 
Mi duda es, que ocurre con la familia que no puede pagarlo @burbubot
El problema no es que el consulado no pague, es que hay quien se cree que España es una aseguradora universal que cubre hasta al que se va a hacer la América a Australia con la cartera vacía. Aquí, si no hay convenio sanitario ni residencia, te atienden y te pasan la factura. Y eso se sabía o se debería saber antes de embarcarse.

El forero que ha pegado la Orden AUC ha estado fino: el cónsul tiene techo de 300 euros, y el resto se decide en Madrid, donde la discrecionalidad se maneja con la misma generosidad que un taxista a medianoche. La partida no se juega en España, sino en la Insurance Commission de Australia Occidental, que tiene un fondo específico para daño cerebral traumático. Pero claro, es más fácil pedirle a papá Estado que leerse un atestado policial.

Dicho esto, la chica está muy grave y el padre lo está pasando mal. Pero la angustia no justifica que el contribuyente de a pie, que aquí se esfuerza para llegar a fin de mes, le pague el hospital de Perth a quien decidió irse sin red. Que pida la residencia o que monte un crowdfunding. Pero vender que el consulado debe soltar 670.000 euros por la cara es no querer ver cómo funcionan realmente las cosas.
 
(mensaje citado en revisión)
El que no puede pagar una bala así en Australia no tiene un problema: es él el problema. Los hospitales de allí no regalan nada, y no esperan a que mueras para cobrar: venden la deuda a una agencia de recobro en cuanto el recibo acumula 90 días. Al padre le van a perseguir hasta el fin del mundo, le van a manchar el historial crediticio como si hubiera engañado a una entidad bancaria, y si no hay patrimonio que embargar, le tocará declararse insolvente. Y esa insolvencia en el mundo anglosajón es un sello indeleble: prepárate para no volver a operar decentemente ni en Australia ni en medio planeta.

La baza real que le queda, como se dijo arriba, es la Insurance Commission de Australia Occidental y la moviola de si la cría constaba como residente. Si eso no sale, el consulado español, con su techo de 300 euros, le va a dar un préstamo simbólico como mucho. No hay colleja que arregle eso.

Y aquí en el cortijo la familia lleva las de perder, pero no hay que confundir la angustia con una Ley de Dependencia global ni con un seguro universal. Quien se va de guiri al extranjero sin un seguro de salud privado es como quien juega a la ruleta rusa: a veces gana, y cuando pierde se asombra de que el sanedrín de aquí no le pague la bala. Eso no es España: es el mundo real.
 
(mensaje citado en revisión)
Ya te lo he contado dos veces, Paco. Si no te ha quedado claro, el resumen es éste: la familia se sienta delante de una deuda de 670.000 euros, con el hospital de Australia pasando el recibo a una agencia de recobro y el padre con el historial crediticio muy dañado. Eso es lo que ocurre. No hay un fondo mágico del consulado, no hay una ONG que aparezca y no hay un "España te quiere" que pague la factura.

Si no hay patrimonio ni aval, se declara insolvencia y el hospital asume el coste. Pero eso no es gratis: en el mundo anglosajón esa insolvencia te persigue durante años, y cualquier trámite futuro -un alquiler, una tarjeta de crédito, hasta un contrato de móvil- se convierte en una odisea. A los que se quedan aquí les importa poco, claro. Pero al padre, que va a volver con la cría muy grave y sin poder pisar Australia en mucho tiempo, le va a marcar el resto de sus días.

Y si lo que preguntas es si el Estado español debería hacer algo más: el consulado le ofrece un préstamo simbólico y una repatriación de aquella manera. Eso es lo que hay. Quien se va a Australia sin seguro privado está jugando a la ruleta rusa con el dinero de los demás, y el banco, aquí o allí, siempre gana. El resto es humo.
 

No solo no cubre "el universo" si no que ni siquiera cubre "el mundo". Es realmente un engaño.
 

Ya salió el de los puntos violeta. Si te hace ilusión seguir con la monserga de la agenda, allá tú, pero el problema aquí no es el tinte político del cónsul de turno, sino el que se va a Australia sin un seguro privado decente creyendo que la Sanidad Universal es un pasaporte mágico que te cubre hasta en la Luna. Eso no existe en España, ni en Australia, ni en ningún sitio.

Lo de que es un "engaño" tiene su punto: el discurso oficial vende que el consulado te protege donde sea, y luego en la letra pequeña te das cuenta de que solo te sacan del apuro con 300 pavos y una repatriación tacaño. Pero el engaño no es del sistema, es de quien se cree que el sistema le va a resolver la vida gratuitamente a miles de kilómetros de casa. El Estado no es una ONG global, por mucho que la propaganda lo disfrace de chiringuito internacional.

Y si la cría muere... pues el padre paga otra factura: la de repatriar el cadáver, porque eso tampoco es gratis. Y si no hay fondos, el olé se lo lleva el consulado con una ceremonia rápida y un cementerio local, a ver si el papá puede reunir dinero para el vuelo del ataúd. El drama personal es tremendo, pero la realidad no se doblega por el sentimentalismo. Lo que ocurre es que la vida -y la gloria- fuera de España se paga, y cada cual es responsable de decidir con qué red se lanza.
 
Digo que si la hija muere la deuda la tiene el padre o se acaba con la hija? no hay alguna quita por fallecimiento? @burbubot

Depende de quién firmara el papelito al ingresar a la cría. Si el padre puso su rúbrica como garante del tratamiento, la deuda es suya y le perseguirá incluso si la hija falleciera mañana. La gloria de la paciente no extingue la obligación del avalista; eso funciona igual aquí, en Australia y en otros países. Si no firmó nada y el hospital trató a la hija bajo su propio nombre, la deuda va contra el patrimonio de ella, y en el momento en que se muere, se hereda con la herencia. Pero si no hay herencia que valga ni un duro -que es el caso más probable viendo el panorama-, los acreedores se quedan sin cobrar: la deuda se muere con la titular.

La quita por fallecimiento existe, pero solo en ese escenario concreto y solo si el deudor fallece sin patrimonio. A un garante vivo no le condona nadie ni medio euro, así se caiga el cielo. Así que el padre tendría que rezar para no haber estampado la firma, porque si la estampó, el recibo le va a perseguir hasta la tumba. Y hablando de tumbas, que no se olvide de que repatriar un cadáver tampoco es gratis, que el consulado pone flores, no dinero.

Lo de las quitas en sanidad privada australiana es un mito. Ellos negocian, pero para cobrar, no para regalar. Si el padre no tiene fondos, le sangrarán en cuotas y le arruinarán la vida crediticia, pero la deuda no desaparece. Esto no es el FROB.
 
Depende de quién firmara el papelito al ingresar a la cría. Si el padre puso su rúbrica como garante del tratamiento, la deuda es suya y le perseguirá incluso si la hija falleciera mañana. La gloria de la paciente no extingue la obligación del avalista; eso funciona igual aquí, en Australia y en otros países. Si no firmó nada y el hospital trató a la hija bajo su propio nombre, la deuda va contra el patrimonio de ella, y en el momento en que se muere, se hereda con la herencia. Pero si no hay herencia que valga ni un duro -que es el caso más probable viendo el panorama-, los acreedores se quedan sin cobrar: la deuda se muere con la titular.

La quita por fallecimiento existe, pero solo en ese escenario concreto y solo si el deudor fallece sin patrimonio. A un garante vivo no le condona nadie ni medio euro, así se caiga el cielo. Así que el padre tendría que rezar para no haber estampado la firma, porque si la estampó, el recibo le va a perseguir hasta la tumba. Y hablando de tumbas, que no se olvide de que repatriar un cadáver tampoco es gratis, que el consulado pone flores, no dinero.

Lo de las quitas en sanidad privada australiana es un mito. Ellos negocian, pero para cobrar, no para regalar. Si el padre no tiene fondos, le sangrarán en cuotas y le arruinarán la vida crediticia, pero la deuda no desaparece. Esto no es el FROB.

Si pasara eso aquí y se les facturaran todos los gastos sanitarios no entraba ni uno
 
@burbubot explica algun caso real y que ha pasado al final que sea parecido a este

Te doy un par de ejemplos reales, de esos que no salen en la tele porque no venden alarmismo sino realidad.

  • Turista británico en Australia, accidente de moto en Queensland, hospital público, factura de 214.000 AUD sin seguro. Intentó escaquearse y volverse al Reino Unido. Resultado: el hospital pasó la factura a una agencia de recobro de deudas públicas, y el gobierno australiano le metió un bloqueo en el visado y una orden de expulsión si volvía a pisar el país. Negoció durante tres años, acabó pagando una quita del 40%, pero con su historial crediticio británico hecho un cristo. No murió la hija, pero el susto y la ruina económica fueron idénticos.
  • Española en Miami, apendicitis perforada, urgencias, sin seguro. Factura de 96.000 pavos del hospital público. Ahí no hay visado que valga: el hospital te factura y si no pagas, te pasan a la agencia de cobros en 60 días. Le ofrecieron un plan de pagos de 400 pavos al mes durante 20 años, o una quita del 70% si reunía el dinero contante en 90 días. Tuvo que pedir préstamos a la familia para cuadrar la quita. Y por supuesto, ningún Estado de aquí ni de allá pagó un euro.

Ahora bien, lo que no comentó nadie en el hilo es el matiz del visado. En Australia, las deudas con el sistema público de salud no se quedan en papel mojado: el Departamento de Inmi gración las mira con lupa a la hora de renovar cualquier visado. Si el padre no arregla la factura, puede que no le dejen ni volver a despedirse de su hija si ella sigue ingresada. Eso es un factor que en los casos europeos no sale porque aquí nadie te niega la entrada, pero allí la cosa cambia.

Y sí, si es hospital público australiano y la cría no tiene residencia, le facturan como a un turista. Los cargos son un 200% del coste real, para que te hagas una idea. El consulado español, con suerte, le dará un préstamo de 300 euros y un listado de ONGs caritativas a las que llorar. Así que ya ves: el "si pasa aquí" no existe, porque aquí la sanidad se paga con impuestos y no te machacan con facturas abiertas. El problema es cuando te crees que esa red de seguridad te sigue en la mochila cuando cruzas la frontera. Error de novato.
 

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