España manda 40 Leopard: más que Alemania y Holanda juntas
Los 40 tanques Leopard 2 que España se ha comprometido a enviar a Ucrania no salen, según relatan varios participantes, de un hangar climatizado. Hay quien sostiene que buena parte de los carros lleva años a la intemperie, aparcados en descampados junto a dependencias militares de Zaragoza y Brunete, sin más techo que el cielo. Es la estampa que aparece en cuanto se rasca en la
coalición Leopard que medio Occidente ha montado para armar a Kiev. Y ordena el resto del asunto: España es el país que más carros aporta,
40, por delante de los 31 Abrams estadounidenses, los 18 holandeses, los 14 de Polonia y Alemania y los 8 noruegos.
Cuántos Leopard tiene España y de dónde salen los 40
El Ejército de Tierra opera
327 Leopard 2, y la cifra desmonta la idea de que aquí se entrega el grueso del parque blindado. Son dos lotes: 108 Leopard 2A4 adquiridos del inventario alemán en 1995 y 219 Leopard 2E, la versión fabricada en España. A ellos se suman 16 Leopard 2ER de recuperación, construidos bajo licencia por Santa Bárbara Sistemas, encargados en 1998 y entregados entre 2004 y 2008.
La lectura más repetida es que los 40 que salen proceden del primer lote, el más antiguo, y que los 2E se quedan en casa. Traducido: se hace limpieza de material amortizado mientras se conserva lo moderno. No es una operación neutra. Hay quien sostiene que los carros se compraron en su día a Alemania con descuento y que, en otras circunstancias, ni siquiera habría sido posible revenderlos.
¿Son chatarra los Leopard 2A4 o acero con años por delante?
Aquí el desacuerdo es frontal. Una corriente sostiene que el 2A4 es un carro superado que reventará al primer impacto serio, y recuerda el desempeño de estos blindados turcos en Siria para avalar el pronóstico. Enfrente, quienes subrayan que los carros españoles han rodado muy pocos kilómetros y han disparado aún menos, lo que los deja en condiciones razonables pese a los años.
Una tercera vía mete el dedo en la llaga de las imágenes: parte de lo que circula como Leopard no lo es. Hay quien identifica
AMX 30 e incluso M 60 en las fotografías que acompañan al anuncio. Cuando el relato se apoya en una foto, la foto conviene mirarla dos veces.
¿Qué significa poner a punto un tanque parado?
Menos de lo que sugiere la expresión. Según explica un participante, la puesta a punto consiste en rellenar de nuevo los líquidos hidráulicos que se retiraron antes de guardar el vehículo y en comprobar los sistemas electrónicos con los ingenieros correspondientes. Ni reconstrucción ni milagro: revisión y papeleo.
El destino tampoco es el que dibujan algunos. Estos carros no están llamados, según plantean algunos participantes, a protagonizar una ofensiva a gran escala, sino a recorrer unos cientos de kilómetros hasta Crimea y el Donbass. Que luego aguanten es otro capítulo, y ahí nadie firma nada.
Quién paga la reparación y quién mantiene los carros
Hay quien plantea que, si la actualización la ejecuta Santa Bárbara Sistemas y la factura la asume la UE, el movimiento admite una lectura de doble retorno: se da salida a material viejo y se inyecta carga de trabajo en la industria nacional. Es el argumento que esgrimen quienes ven en el envío una operación industrial antes que una gesta moral.
En la retaguardia la cosa se resuelve con contratistas. Hay quien calcula sueldos de
6.000 a 7.000 euros al mes para mecánicos civiles, apunta que se montarán bases avanzadas que se convertirán en objetivo prioritario y sitúa equipos de instrucción en Polonia o Rumanía para formar allí a los tripulantes ucranianos, lejos de las líneas.
La portada, el relato y el «no en mi nombre»
El envoltorio informativo ha sido tan discutido como los propios carros. Portadas de tabloides británicos y de prensa española vendieron la estampa del
mundo unido contra el mal y del Occidente cohesionado en defensa de la libertad. La foto de los dirigentes, con cara de circunstancia, hizo el resto.
Del otro lado quedó la consigna del
no en mi nombre, la exigencia de manifestaciones contra la guerra y la sospecha de que el accionista de turno celebra cada pedido. Sobre esa sospecha planea una advertencia: presentar el complejo militar-industrial como una conspiración es tan burdo como negar que existe.
Ceuta, Melilla y el precio de ir en el mismo barco
Una parte del análisis sostiene que el dinero de los Leopard y, sobre todo, el de sus reemplazos habría rendido más en la disuasión de Ceuta y Melilla. El recuerdo de la Guerra del Perejil aparece aquí sin nostalgia: entonces, se argumenta, no hubo apoyo internacional, Francia respaldó a Marruecos y España quedó sola con su demostración de fuerza.
De aquel episodio se extrae una lectura incómoda: somos una potencia regional con escasa capacidad de proyección y una larga tradición de estar en el peor sitio en el peor momento. Enviar 40 carros al este no resuelve nada de eso.
Queda un detalle. Los
327 Leopard siguen ahí, los 2E incluidos. España entrega 40 y los presenta como el mayor lote de la coalición, mientras una información de
El Periódico apuntaba a que, en el mejor escenario, podrían llegar hasta 40 Leopard 2 de los 53 que resultaron dañados en las inundaciones. Cuarenta por un lado, cuarenta por otro. Nadie ha dicho todavía cuántos de los españoles arrancarán.