Cisterna contra ciclistas: el pulso por las bicis en vía rápida
Un camión cisterna maniobra hacia su salida y arrolla a un grupo de ciclistas en plena vía rápida. El vídeo arranca en el instante del impacto y termina con varios ciclistas en el asfalto. Los segundos previos no aparecen. Esa ausencia de contexto —quién se movió primero, a qué velocidad iba cada uno— está en el centro de una polémica que excede con mucho al golpe.
La escena ha juntado tres discusiones distintas. La primera es jurídica: si esos ciclistas podían circular por ahí. La segunda, física: si una cisterna cargada puede detenerse a tiempo cuando alguien aparece a pocos metros por delante. La tercera es de clima social: buena parte de la reacción pública ha recibido el accidente como una suerte de
ajuste de cuentas, y no como lo que es.
Qué se le reprocha al ciclista en el vídeo
El reproche más repetido no es que fuera en bici, sino cómo. Quienes repasan el metraje fotograma a fotograma señalan que el ciclista levanta el brazo de forma leve, casi imperceptible, y se desplaza de carril sin girar la cabeza. La maniobra llega, además, a la altura de una salida: justo el punto donde un camión tiene que decidir su trayectoria. La señalización reglamentaria se hace antes, con el brazo bien alto y con antelación. Aquí, sostienen, llegó tarde y mal.
También se discute la posición en la calzada: carril central o arcén, en fila o en grupo. Hay quien asegura que el pelotón no se apartó pese a tener un vehículo pesado encima, y quien recuerda que sin espejo retrovisor es imposible saber qué llega por detrás. Nada de eso está confirmado en el fragmento difundido: son lecturas, no pruebas.
¿Pueden las bicicletas circular por una autovía?
Aquí el desacuerdo es frontal y nadie lo cierra. Una parte afirma que el
artículo 18.1 del texto articulado de la ley de tráfico prohíbe expresamente las bicicletas en autopistas y autovías, junto a los ciclomotores y los vehículos de tracción animal. Otra parte responde que eso no es exacto: que se puede circular salvo señalización en contra y cumpliendo unas especificaciones concretas, y que sin conocer el tramo no procede pronunciarse.
Ese es el nudo. No hay resolución oficial del caso en el material disponible, ni confirmación de si ese punto contaba con prohibición expresa. Sin ese dato, cualquier conclusión sobre la legalidad del ciclista es una hipótesis. Lo que sí queda claro es que muchos conductores dan por hecho que una bici allí es ilegal y muchos ciclistas dan por hecho lo contrario. Dos certezas incompatibles compartiendo asfalto.
«De 90 a 25 km/h en 50 metros»: el cálculo que circula
El argumento físico se resume en una frase que circula junto al vídeo: si alguien cree que un camión de varias toneladas puede bajar de
90 a 25 km/h en 50 metros, es un milagro que no haya acabado aplastado. Un vehículo pesado no frena como un turismo deportivo. A eso se suma la inercia, los ángulos muertos y el comportamiento del líquido dentro de la cuba, que al moverse desplaza el peso y complica la maniobra.
De ahí sale la lectura más incómoda: que la maniobra brusca del conductor evitó algo peor. Varias voces sostienen que el camión se detuvo después del golpe y que ese tramo no aparece en la grabación difundida, recortada a propósito. Otras lo niegan y recuerdan que la responsabilidad de adelantar o de cambiar de carril es del que maniobra. El reparto de culpas sigue abierto.
El precedente canario: de autovía a carretera convencional
En Santa Cruz de Tenerife hay un caso que se cita como espejo de todo esto. La carretera que va de la capital a San Andrés, junto a la playa de Las Teresitas, dejó de ser autovía y pasó a considerarse carretera convencional. Según el relato que se comparte, el cambio de catalogación sirvió para poder legalizar la presencia de ciclistas, y con él el límite cayó de
90 a 60 km/h.
No es un dato menor: demuestra que la solución técnica pasa muchas veces por reclasificar la vía, no por discutir la conducta de cada usuario. Cuando la norma y la realidad chocan, se retoca la norma. Y mientras tanto, el conflicto se resuelve a golpe de frenada en el arcén.
Dónde se atasca la discusión
Falta lo esencial. Nadie tiene los segundos previos al impacto, ni la velocidad real de cada vehículo, ni la señalización del tramo. La disputa sobre el artículo 18.1 sigue sin árbitro, y la pregunta de si el camión podía haber frenado es física, mientras que la reacción concreta de su conductor es indemostrable con este fragmento.
El vídeo empieza en el golpe y acaba en el suelo. Todo lo que haría falta para juzgar lo que pasó ocurrió fuera de plano. Y sobre ese hueco, cada cual ha construido ya su sentencia.