Se atropella a sí misma al bajarse del coche con el cambio en D
El vídeo se ha hecho viral en cuestión de horas: una conductora aparca un Kia Soul, se baja con la puerta abierta y el vehículo, en lugar de quedarse quieto, empieza a rodar lentamente. Ella intenta detenerlo, cae al suelo y el coche le pasa por encima. La escena, grabada por una cámara de seguridad, ha provocado una oleada de reacciones en las redes, donde la discusión ha ido desde el cachondeo al análisis técnico del cambio automático.
Lo que parece un simple vídeo de risa tiene una explicación mecánica concreta y un peligro real. Los coches con cambio automático en posición D (Drive) se mueven al ralentí, a unos 2 o 3 km/h, si no se pisa el freno ni se activa el freno de estacionamiento. Bajarse del vehículo sin poner el freno de mano es un error más común de lo que parece, y en este caso pudo costar la vida a la conductora. Según algunas informaciones compartidas en las redes, no sufrió heridas demasiado graves, aunque el susto fue monumental.
El fallo de seguridad que el vídeo pone en evidencia
Algunos vehículos de gama alta incorporan un sistema que cambia automáticamente a la posición P (Parking) cuando se abre la puerta con el motor en marcha. Pero no es un estándar en todos los modelos. El coche del vídeo, un Kia Soul, no tiene esa protección. De hecho, en España esa versión solo se vendía como eléctrico, lo que no evita el riesgo: si el conductor se baja con la marcha en D, el coche se mueve igual.
La discusión ha sacado a relucir la diferencia entre los coches actuales y los de hace años. Mientras que parte de la opinión pública defiende que el conductor es responsable último, otros señalan que es un fallo de diseño imperdonable. Curiosamente, hay marcas que lo resuelven desde hace décadas con un simple interruptor.
Ridículo o tragedia: lo que el vídeo no cuenta
Más allá de la mecánica, el vídeo ha vuelto a encender la polémica sobre los prejuicios al volante. Hay quien lo ha convertido en una anécdota machista, con comentarios fuera de lugar sobre la supuesta incapacidad de las mujeres para conducir, algo que no tiene ninguna base estadística ni técnica. El error de la conductora es individual, no de género. De hecho, los accidentes más graves por este tipo de despistes suelen ocurrir en aparcamientos y afectan a todo tipo de conductores.
Pero también hay quien se toma el vídeo con retranca: la música elegida para acompañar la escena, que algunos califican de “genio incomprendido”, convierte el momento en una suerte de tragicomedia. “Parecía el novio abandonándola”, comenta una de las reacciones. Y otros recuerdan que el coche, en su empeño por irse, se convierte en el protagonista de una huida imposible.
La anécdota podría haber acabado en una esquela. El dato que descoloca: la velocidad del coche era de apenas 2-3 km/h, la misma que un paseo tranquilo. Y aun así, el golpe fue suficiente para tumbar a la conductora y pasarle por encima. Con el tráfico de hoy, cualquier despiste al bajarse de un automático puede tener consecuencias irreversibles. Charo, esta vez, ha tenido suerte.