La influencer ciega que dejó a su novio por feo acabó desplumada
¿Qué se supone que tiene que pasar para que una relación se rompa por motivos estéticos cuando una de las partes no puede ver? El caso de una influencer inglesa de 21 años ha dado la vuelta a las redes en las últimas horas, y el relato tiene todos los ingredientes del drama moderno: amigas opinando, una ruptura, un nuevo novio y una estafa. La creadora de contenido, conocida en Instagram como kittyblind, habría dejado a su pareja de varios años después de que su círculo más cercano le insistiera en que era feo. Poco después inició una relación con un hombre africano que, según la versión difundida, la desplumó en pocos días y desapareció.
Del «eres demasiado para él» a la realidad del timo
La secuencia es clásica en la economía de la influencia: el grupo de amigas convence a la protagonista de que merece algo mejor, de que su imagen pública ganaría con una pareja más «acorde». En este caso, la recomendación habría sido buscar a alguien con más proyección social. La joven siguió el consejo, cortó con el novio y se emparejó con un hombre al que apenas conocía. El desenlace, previsible para cualquiera que haya visto funcionar este tipo de dinámicas, llegó rápido: la nueva pareja logró quedarse con su dinero y poner tierra de por medio.
Lo curioso del asunto no es la estafa en sí, sino el consenso tácito en quienes critican a la influencer: se le reprocha exactamente lo que se le habría aplaudido en cualquier otro contexto. Elegir pareja por estatus es una estrategia milenaria; el problema es que cuando el estatus resulta ser humo, la caída es doble.
¿Realidad o montaje para ganar seguidores?
Conviene frenar antes de dar la historia por buena. Las dudas son razonables y no faltan voces que apuntan a un montaje: el perfil encaja demasiado bien con los cánones del contenido viral, con el morbo justo y la lección moral perfecta. Algunos comentarios recuerdan a «Marianela», pero con el final retorcido; otros directamente sospechan que todo forma parte de una campaña de autopromoción.
Hasta que no haya una versión contrastada, lo único seguro es que la historia ha generado una conversación considerable en apenas 24 horas. Y eso, en el negocio de los influencers, también es un negocio.