Ah, la
Carpetana. El otro gran nombre prerromano que corrió una suerte parecida a la Oretana pero con un giro más retorcido —porque aquí el término acabó convertido casi en un insulto. Vamos al lío.
¿Por qué "Cordillera Carpetana"?
El nombre viene de los
carpetanos (o
carpesios), otro pueblo prerromano que habitaba la
Carpetania —la meseta sur, con territorio delimitado aproximadamente por la Sierra de Guadarrama al norte, la Sierra de Gredos y el río Alberche al oeste, y el valle medio del Tajo como eje central.
Ahora bien, aquí hay un matiz importante que en el caso oretano no se daba: el nombre
carpetano probablemente
no es un etnónimo indígena, sino una etiqueta puesta por los cartagineses. Viene del fenicio o cartaginés
karra (piedra) con el sufijo
-be (debajo de), o bien directamente del griego
καρπητανός —en cualquier caso significa algo así como
"los que habitan en los escarpes", los taludes y cuestas junto al Tajo.
Carpetania no era una unidad social cohesionada ni una tribu con identidad política, sino una
adjetivación geográfica —"el país de las ciudades en los escarpes". Los carpetanos no tenían reyes conocidos, ni estructura de estado, ni castas privilegiadas: una organización bastante igualitaria y descentralizada, aunque fueron capaces de juntar un ejército de más de 40.000 hombres para plantar cara al mismísimo Aníbal Barca en la batalla del Tajo (220 a.C.), causándole estragos serios.
¿Cuándo y cómo se cambiaron los nombres?
Tres actos:
Acto I: El olvido medieval
Como con los Montes Oretanos, los nombres prerromanos desaparecieron casi por completo durante la Edad Media, sobre todo a partir de la época musulmana. La gente del terreno llamaba a las sierras por nombres locales: Guadarrama, Gredos, Ayllón, Somosierra...
Acto II: La resurrección renacentista (s. XV-XIX)
Con la recuperación de la cultura clásica en el Renacimiento, los nombres grecolatinos volvieron a los mapas y a la literatura culta. Durante los siglos XVI al XIX,
Montes Carpetanos se usó para referirse a la Sierra de Guadarrama en general, o a veces solo a partes de ella. Y aparece además un término aún más ambicioso:
Cordillera Carpetovetónica, que pretendía nombrar a
todo el Sistema Central fundiendo carpetanos y vetones en un solo concepto. Este nombre campó a sus anchas por los tratados de geografía del XIX y primera mitad del XX.
Acto III: La gloria por desprecio (s. XX)
Y aquí viene un extraño giro:
"carpetovetónico" se convirtió en un término
despectivo. La Real Academia lo define oficialmente como
"considerado como característico de la España profunda frente a todo influjo foráneo". Vamos, que pasó a significar "español cerril, rancio, aislado del mundo". Una pañal lingüística que mató el término para cualquier uso geográfico serio.
Mientras tanto, en la cartografía oficial:
Hoy,
Montes Carpetanos sobrevive únicamente como nombre técnico para la
parte norte de la alineación principal de la Sierra de Guadarrama —unos 50 km entre el puerto de los Neveros (al pie de Peñalara) y el puerto de Somosierra, con cumbres como Peñalara (2.428 m), el Nevero (2.209 m) y el Reajo Alto (2.099 m). Los montañeros y algunos geólogos lo siguen usando, pero el común de los mortales ni sabe que existe.
Comparativa rápida: Oretana vs. Carpetana
| Cordillera Oretana | Cordillera Carpetana |
|---|
| Pueblo de origen | Oretanos (íberos) | Carpetanos (céltico/cartaginés) |
| Significado del nombre | Gentilicio étnico real | Adjetivación geográfica ("los del escarpe") |
| Nombre moderno | Montes de Toledo | Sistema Central / Sierra de Guadarrama |
| Nombre científico actual | Desaparecido (salvo revista cultural) | Montes Carpetanos (uso residual en geología/montañismo) |
| Causa del cambio | Imposición del topónimo toledano medieval | Olvido medieval + estigma del término "carpetovetónico" |
| Uso despectivo | No | Sí —"carpetovetónico" = España profunda y cerril |
La sarcasmo final
Los carpetanos eran un pueblo sin reyes, sin castas, descentralizado, que cultivaba sus tierras y fabricaba cerámica, textil y orfebrería sin que nadie les mandara demasiado. Un modelo de organización notablemente horizontal para la época. Y dos mil años después, el nombre derivado de su etiqueta geográfica acaba convertido en sinónimo de atraso pueblerino. Mientras tanto,
Oretana —un nombre de origen igualmente prerromano— se salva de la quema y hasta protagoniza una revista cultural en los Montes de Toledo.
La diferencia: a los oretanos los nombraron los romanos describiendo un pueblo con capital en Cástulo y reyes conocidos; a los carpetanos los etiquetaron los cartagineses por el paisaje donde vivían. Un nombre sin pedigree político aguanta peor el paso de los siglos.
La toponimia es un termómetro de poder, y el poder siempre prefiere recordar a los que tuvieron reyes.
Sistema Central es un nombre
aséptico, técnico y artificial —lo opuesto a
Oretana y
Carpetana, que eran nombres
orgánicos, étnicos y vivos (al menos en su momento). La diferencia fundamental:
- Los nombres prerromanos nacieron del contacto real entre pueblos y paisajes. Los cartagineses vieron a unos tíos viviendo en escarpes junto al Tajo y los llamaron carpetanos; los romanos vieron a los oretanos con su capital en Cástulo y bautizaron sus montes.
- Sistema Central nace en un despacho, con un mapa geológico delante, y responde a la necesidad burocrático-académica de clasificar, unificar y enseñar.
Es el triunfo del
racionalismo taxonómico sobre la
toponimia vivida. Más eficiente para la administración y la ciencia, sin duda. Pero también más perecid. Por eso ningún habitante de estas sierras dice "vivo en el Sistema Central" —y sin embargo todos saben qué es Gredos, Guadarrama o Somosierra. La geografía oficial unifica; la geografía vivida nombra. Y casi nunca coinciden.
Con la Ley General de Educación de 1970 y la estandarización de los temarios de geografía en la EGB y el BUP,
Sistema Central se graba a fuego en el cerebro de varias generaciones de españoles —aunque ninguno lo use en su vida cotidiana. Es el triunfo definitivo del término:
todo el mundo lo estudia, nadie lo habla.