Dice usted la verdad, pero la irracionalidad es más probable en actos puntuales de origen individual que en actos sucesivos que dependen de muchas instancias. No porque esas instancias sean más razonables por sí mismas sino porque un toma y daca de intereses contrapuestos tiende a serlo por la misma esencia de la teoría de juegos implicada.
En este asunto tenemos un ejemplo maximalista de disparate "puntual" que le da la razón en esa visión: el referéndum del Brexit era una afirmación sencilla y escueta de una voluntad disgregadora que se expresó sin tomas ni dacas ni contrapartidas. No era individual, evidentemente, pero la sencillez del acto propició que fuera tomado por millones de personas (individualmente) por razones equivocadas en gran parte de orden sentimental, con información insuficiente y en evidente perjuicio de sus intereses. En especial, que un pequeño empresario inglés o un expat que seis meses de cada año se calienta al sol de Alicante estuvieran a favor del Brexit rozaba lo suicida. Y ya vemos lo que votaron.
Pero otra cosa sería aplicar la presunción de irracionalidad a todos los procesos diplomáticos y económicos que vienen en el post Brexit. Porque en todos ellos habrá un mínimo de dos partes y en algunos casos muchas más, todas las partes son grandes conglomerados, no individuos y todos los procesos son complejos y tomarían cuerpo gradualmente. Incluso con esos componentes a veces se dan casos de irracionalidad, pero tendría que degenerar mucho la situación para que se desatara algún tipo de pánico. Que, por cierto, con la esa época en el 2020 de la que yo le hablo ya no es tan imposible, pero eso ya es otra historia.
ante todo perdón por acaparar el hilo, pero está el debate interesante
El problema del brexit es que tiene demasiados padres, a mí me recuerda la escena de "El hobbit" cuando Bilbo encuentra el anillo en la cueva del trasgo. Como dijo Gandalf, "allí había muchos poderes oscuros, cada uno con sus intereses"
Reducido a su mínima expresión, el resultado del referéndum fue una carambola que no se esperaba nadie, ni los brexiteers más extremistas. Allí se juntó el deseo de David Cameron de anular al UKIP y acallar a la facción tory, y como la jugada le había ansioso bien (por los pelos) con el referéndum de la independencia de Escocia, pensó que podría repetir y eliminar la cuestión "europea" durante décadas
Y como no se imaginaba perder, tampoco hizo campaña en serio, mientras que los brexiteers sí hicieron una muy centrada en cuatro mensajes, fuera extranjeros, fuera Bruselas, no más pagos a la UE y tranquilos que si salimos nos va a ir muy bien
Pero es que además, enfrente tenían a Corbyn, un neocomunista de la vieja guardia, opuesto a la UE y que había votado en contra de la adhesión. La verdad es que no se mojó nada, aunque dice que hizo campaña por "remain" todavía no ha dicho cuál fue su voto particular y hay muy serias sospechas de que votó Brexit.
Así que sale Brexit, y lo primero que pasa es que los seguidores se quedan a cuadros. Cameron dimite, Boris se esconde y nadie quiere tomar las riendas, menos los Brexiteers, que estaban muy cómodos en la bancada de atrás. Así que le cae el sambenito a Theresa May, una remainer con poca capacidad de inspirar confianza. La verdad es que lo intentó, intentó hacer un brexit medio blando, pero tuvo tres cosas en contra.
La primera fue su deseo de terminar con la libertad de movimiento, algo que no le gustaba, de ahí sus comentarios sobre "diluir la cultura británica" y los "que se cuelan en la cola"
La segunda fueron los brexiteers, que una vez superado el shock inicial vieron la oportunidad para meter bola y hacer el brexit duro que soñaban
La tercera fue el partido laborista con Corbyn, que estuvo mareando la perdiz sin mojarse, votando en contra de los acuerdos propuestos por May y lanzando ideas peregrinas
Al final, después de dar vueltas durante casi 5 años se ha terminado donde decía Barnier con su gráfico de la escalera. No hay acuerdo especial, no hay romper las cuatro libertades y el Reino Unido como tercer país a verlas venir