Cobrar el IMV desde Cuba: el agujero del control telemático
Una familia cubana con doble nacionalidad ha vuelto a Cuba mientras sigue cobrando el Ingreso Mínimo Vital español. El método es sencillo: usar el pasaporte cubano para entrar en la isla sin registrarse en la embajada, mantener el empadronamiento en casa de un amigo en España y realizar todos los trámites por vía telemática. La historia, divulgada por un padre de un colegio, ha reabierto el debate sobre el control de las ayudas sociales a extranjeros.
El método: doble pasaporte y padrón ficticio
La clave del fraude reside en la doble nacionalidad. Al entrar en Cuba con pasaporte cubano, no queda constancia de salida de España. El padrón se mantiene en un domicilio de amigos, y las gestiones del IMV se realizan online. Para mover el dinero, se usan cuentas españolas y transferencias o tarjetas, a pesar de las restricciones bancarias en Cuba. El sistema confía en la declaración de residencia, pero no cruza datos con movimientos migratorios de forma sistemática.
El efecto llamada: de Cuba a Marruecos
Aunque el caso cubano ha sorprendido por la distancia, el debate señala a Marruecos como destino más probable. Con vuelos de ida y vuelta por 50 euros y apenas dos horas de viaje, cientos de miles de personas podrían estar cobrando el IMV mientras residen en el norte de África. La renta en Marruecos multiplica su poder adquisitivo, y el regreso para trámites presenciales es factible en un día.
¿Por qué no se controla?
Los defensores del control señalan que la Seguridad Social ya cruza IPs y revisa padrones cada 24 meses, pero admiten que el fraude es difícil de detectar si se usa VPN o se mantiene una dirección de contacto. La solución propuesta por muchos es eliminar el trámite telemático para el cobro de ayudas y exigir presencia física periódica con identificación biométrica. Otros van más allá y piden la abolición del IMV para no ciudadanos, argumentando que el efecto llamada es imparable.
La pregunta que queda en el aire es cuántos casos similares no se han destapado. Mientras el sistema no exija presencia física, la rentabilidad de cobrar ayudas españolas desde países con menor coste de vida seguirá siendo un incentivo difícil de cerrar.
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