El hilo se agarra a las «72 horas» y al decreto del PNV
Cuarenta mensajes entre la mañana y la noche del
1 de octubre y ni una fuente nueva. Nadie pega un tuit, un vídeo ni un enlace. Lo único que entra con nombre propio es un apoyo parlamentario y una insinuación televisiva. El resto es una cuenta atrás que se repite cada pocas líneas:
72 horas.
Qué se ha sabido
Un forero da por cerrado el escenario de caída de la norma: asegura que el
PNV respaldará el decreto y sentencia que, con eso, se acabó la película. Lo cuenta sin enlace y sin citar declaración alguna. Sobre esa misma pieza, otro participante recuerda que un periodista de El Español llegó a insinuar en un programa de actualidad que sin decreto aprobado habría elecciones. De oídas, sin audio ni captura.
Entra un argumento económico, y es el más ordenado del tramo: la inflación está subiendo y los tipos tendrán que subir también, así que esperar juega en contra de quien gobierna. De ahí sale la idea de que el momento bueno es ahora y no dentro de un año.
También aparece una corrección de foco: hay quien sostiene que la fecha no va ligada a los decretos, sino a la falta de presupuestos, que llevan sin presentarse
cuatro años de legislatura. Y se rescata un precedente: el 15M, las anticipadas de Zapatero y cómo aquello terminó.
Dónde está la bronca
Dos bloques y un tercero que estorba a los dos. Los del no llevan ocho años con el mismo disco: no hay adelanto, se retrasará todo lo posible y si aparece una excusa se irá más allá de 2028. El que más lo repite aclara que no cambiará de idea por mucho que se abra el hilo cada mañana.
Los del
sí no presentan más pruebas, presentan relojes. Repiten la misma cifra con variaciones de chiste. Y luego está la bronca lateral, que es la que calienta de verdad: si el adelanto va de decretos o va de presupuestos. Ahí no hay dos bandos, hay tres, y cada uno se pelea por la causa y no por la fecha.
En medio, un forero lanza una tesis distinta: que la fecha solo se mueve cuando se mueve la caja, y que las causas que arrastra el Gobierno acabarán pesando más que cualquier encuesta. Otro lo niega en redondo y sostiene que a quien decide esto le da igual lo que le pase al resto de cargos electos del partido, con una excepción:
Salvador Illa.
Nadie rectifica. Nadie cambia de bando. Un participante que venía anunciando catástrofe se limita a repetirla con más mayúsculas.
Qué cambia respecto a antes
El
29 de noviembre pierde protagonismo, aunque no desaparece: la conversación se ha mudado al plazo corto. El «72 horas» se ha convertido en el marcador del tramo, y tiene la ventaja de que caduca solo: si no pasa nada, el que lo dijo ya está fuera sin necesidad de retractarse.
Lo que sí se mueve es el escenario del bloqueo. Si el PNV apoya, la teoría de «caen los decretos y hay generales» se queda sin su primer acto. Y entra al hilo una predicción sin ninguna prueba, la de un incidente grave antes de unos comicios que nadie ha convocado. Se dice y se deja ahí.
La cuenta atrás de las 72 horas
Un participante asegura que en ese plazo se confirmará,
ni una hora más ni una menos. El siguiente lo firma con un emoticono. Un tercero sube la apuesta. Y el cuarto remata la broma llevando el plazo a un planeta con olas gigantes. Tres personas distintas, la misma cifra, tres formas de no decir nada.
Debajo, un aviso que resume el tramo: que no se descorche todavía nada, porque quien gobierna volverá a ganar. Da igual cuándo se lea.