AfD agita un Dexit y el aval alemán a la deuda entra en cuestión
La líder de Alternativa para Alemania, Alice Weidel, calificó en el
Financial Times de «absolutamente correcta» la salida del Reino Unido de la UE por referéndum y apuntó a esa vía para su país. La propuesta, recogida por la prensa alemana, llega después de las protestas por la reunión de Potsdam, donde se abordó la expulsión de millones de residentes extranjeros. El
Handelsblatt cifra en 163.000 millones de
euros las pérdidas del Brexit para el Reino Unido y recuerda que se destruyeron 1,8 millones de puestos de trabajo. El asunto se cuela en España por el flanco de la deuda: hay quien sostiene que si Berlín dejara de avalar, el relato de las pensiones se tambalea.
Qué plantea exactamente la ultraderecha alemana
Weidel sostiene que «poder adoptar una decisión soberana como esta es un modelo para Alemania». La socialdemócrata Katharina Barley responde que la líder de AfD no ha entendido nada, y el eurodiputado conservador Andras Schwab avisa de que nada sería más dañino para la economía alemana que un
Dexit. Joe Kaeser, al frente del consejo de vigilancia de Siemens Energy y Daimler Truck, lo califica de amenaza directa.
La propia Constitución alemana no contempla una consulta a escala nacional salvo para redistribuir competencias entre los estados federados. El
Frankfurter Rundschau lee la propuesta como cortina de humo tras las protestas de Potsdam y recuerda que el partido nació como formación euroescéptica en plena crisis del euro, mutó en 2015 con la crisis migratoria y se radicalizó después.
Por qué el aval alemán sostiene el sistema español
El argumento que recorre el análisis es que sin Alemania no hay euro y sin euro no hay financiación barata de la deuda pública. De ahí al ajuste del gasto hay un paso corto: hay quien calcula que las pensiones podrían recortarse entre un 50% y un 60% en el escenario de ruptura, con el paso previo a una moneda devaluada. No es una predicción, es el escenario que se maneja en la conversación.
Frente a eso, la respuesta más repetida es que el problema no es el euro sino la demografía y la deuda acumulada: habrá dolor con moneda única o con peseta, y el primer recorte llegaría por las prestaciones no contributivas. El cálculo completo, con el detalle de qué partidas caen primero, es lo que deja la discusión abierta.
El envejecimiento como telón de fondo
El informe bancario que se cita apunta a que algunos jubilados tendrán que vender su vivienda porque la pensión no llegará a fin de mes. La lectura más agresiva es que el patrimonio inmobiliario funciona como complemento de pensión y que ese colchón se estrecha. La lectura opuesta avisa de que el ajuste no distingue entre propietarios e inquilinos: si los sueldos caen, los alquileres se ajustan a la baja y el esfuerzo para pagarlos sigue siendo inasumible.
Hay quien sostiene que el consenso europeo ya no va en la dirección de financiar al sur y que España dilapidó ingresos tributarios récord en lugar de reducir deuda. El dato que descoloca: los partidos que proponen salir de la UE crecen, pero en Alemania la CDU sería primera fuerza con diferencia y todas las alianzas excluyen a AfD. Con ese pronóstico, la posibilidad real de gobierno es remota.
El análisis se atasca justo ahí: el escenario de ruptura se discute con cifras, pero el calendario electoral alemán no lo respalda. Y mientras tanto, la discusión sobre quién paga la factura sigue sin respuesta.