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El BCE tiene sobre la mesa activar el TPI (Transmission Protection Instrument) para comprar deuda francesa si el mercado sigue castigando al bono galo. La alternativa sería dejar que Francia se financie a tipos insostenibles, con riesgo para todo el euro.
Francia lleva meses con las cuentas en rojo y los mercados han empezado a mirarla como miraban a Italia en 2011. El déficit ronda el 5% del PIB y la deuda supera holgadamente el 120% del PIB, según los datos que maneja Bruselas. No es una cifra que se arregle con un ajuste de un año.
El rendimiento del bono francés a 10 años cotiza con un diferencial que los analistas consideran excesivo para una economía del tamaño de la francesa. Ese sobreprecio encarece cada emisión de deuda nueva. Cuando el mercado exige más interés, el Estado paga más por refinanciarse y el agujero crece solo.
No es un problema abstracto. Cada punto básico de más en la subasta se traduce en millones de euros adicionales de intereses. Y eso sale del mismo sitio de siempre: de impuestos o de recortes.
El TPI (Transmission Protection Instrument) es el mecanismo que aprobó el BCE en 2022 para comprar deuda de países bajo presión injustificada de los mercados. Se diseñó pensando en Italia, pero nadie dijo que fuera exclusivo para italianos. En Fráncfort ya se habla de él como la herramienta natural si Francia necesita ayuda.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, no ha confirmado ninguna fecha. Pero el instrumento existe, está aprobado y solo requiere que el país cumpla unos criterios fiscales que Francia, de momento, cumple sobre el papel.
Si el BCE activa el TPI, comprará deuda francesa con dinero nuevo. Eso socializa el coste entre todos los países del euro. La alternativa, dejar que Francia se financie a tipos de bono basura, pondría en riesgo la supervivencia del euro tal y como lo conocemos.
Hay quien sostiene que el BCE elegirá imprimir antes que dejar caer a la segunda economía de la eurozona. Es la misma película de 2012, 2015 y 2020. Cada vez que el euro se tambaleó, la respuesta fue la misma: más liquidez y que la inflación la paguen los ahorradores.
Si el BCE compra deuda francesa en octubre o más adelante, es una decisión que afecta a tu hipoteca, a tu pensión y a lo que cuesta el pan. No es una cuestión de política francesa. Es una cuestión de quién paga la fiesta.
Abran paso, conforeros, agarren sus…