Atentado terrorista racista en Paris con una persona perecida y dos personas heridas. Habra una respuesta antifascista masiva mañana >:(

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RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

Un hombre de 26 años murió y otras cuatro personas resultaron heridas, entre ellas una niña de 12 años con 8 impactos de bala, en un atentado racista cometido en Trappes, a unos 30 kilómetros al oeste de París. La Fiscalía Nacional Antiterrorista investiga el caso como un asesinato vinculado al terrorismo.

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Un hombre de 26 años murió y otras cuatro personas resultaron heridas, entre ellas una niña de 12 años con 8 impactos de bala, en un atentado racista cometido en Trappes, a unos 30 kilómetros al oeste de París. La Fiscalía Nacional Antiterrorista investiga el caso como un asesinato vinculado al terrorismo.

El viernes, un hombre de 39 años, vecino de Trappes, disparó desde su vehículo contra varias personas en tres puntos distintos de esta localidad de unos 35.000 habitantes situada a unos 30 kilómetros al oeste de París. El balance provisional es de un muerto, un hombre de 26 años, y cuatro heridos, algunos de extrema gravedad. Entre los heridos hay una niña de 12 años que recibió 8 impactos de bala. El presunto agresor fue detenido y la Fiscalía Nacional Antiterrorista asumió la investigación al apreciar un móvil claramente racista.

El ataque ocurrió el día antes de una nueva jornada de protesta sindical y de los chalecos amarillos, en un momento de máxima tensión social en Francia. El Elíseo calificó los hechos como «atentado terrorista racista». El suceso añade una chispa xenófoba a un polvorín social que ya tenía a las grandes ciudades convertidas en búnkeres por la policía y por el miedo de los comerciantes.

Tres escenarios y un arma de la Segunda Guerra Mundial

Los disparos se produjeron en tres lugares distintos: delante de una gasolinera, de un centro de salud y de un espacio de juego. Según algunos testimonios, el agresor disparó ráfagas con una metralleta vetusta, de la época de la Segunda Guerra Mundial, contra personas de origen africano o magrebí. Tres de los heridos son «de aspecto africano», según los investigadores. La Fiscalía Antiterrorista sospecha que el autor escogió a sus objetivos por «la pertenencia, verdadera o supuesta, a una pretendida raza, una etnia, una nación o una religión determinada».

Cuando fue detenido, el presunto autor llevaba el arma semiautomática, granadas lacrimógenas y un polvo blanco, supuestamente cocaína. En el registro de su domicilio se hallaron tres bombonas de gas. El detenido, de 39 años, tenía numerosos antecedentes por delitos comunes.

El primer ministro, Sébastien Lecornu, reaccionó de inmediato y prometió la movilización de todos los medios del Estado. El presidente de la República, Emmanuel Macron, expresó su «profunda emoción» y su solidaridad con las víctimas y sus familias: «Ante esta terrible prueba, la nación está a su lado». Macron se desplazó por la noche a Trappes, visitó el Ayuntamiento y conversó con el fiscal de la República.

El alcalde señala a los discursos que «arman ideológicamente»

El alcalde de Trappes, Ali Rabeh, de izquierdas y de ascendencia marroquí, no se limitó a condenar el ataque. Sostuvo que el drama podría haber causado muchas más víctimas, incluida su propia familia. En un tono muy severo, el primer edil afirmó que «los discursos que arman ideológicamente a aquellos capaces de pasar a la acción son criminales y hay que condenarlos como tales», ya procedan de líderes políticos, ministros o candidatos presidenciales que acusan a la comunidad árabe-musulmana de todos los males del país. A su juicio, esos discursos «provocan muertos». Hizo un llamamiento a la «responsabilidad colectiva», a la «desescalada» y a la «concordia republicana».

Las reacciones políticas no se hicieron esperar. La candidata presidencial de extrema derecha, Marine Le Pen, calificó el ataque de «acto bárbaro» y pidió que se establezcan las motivaciones y se castigue con severidad a los responsables. El coordinador nacional de La Francia Insumisa (LFI), Manuel Bompard, subrayó que el atacante disparó «en función del color de la piel». La candidata de los ecologistas, Marine Tondelier, y el del Partido Comunista, Fabien Roussel, señalaron a la extrema derecha por el clima que genera. Tondelier habló de «la liberación de la palabra racista más desacomplejada que nunca desde el 17 de octubre», día de los disturbios, y de la designación de chivos expiatorios por responsables de la derecha y la extrema derecha. Roussel arremetió contra «el odio que propaga la extrema derecha».

Trappes, una ciudad obrera y multiétnica frente a Versalles

Trappes es una ciudad muy multiétnica de unos 35.000 habitantes, con fuerte tradición obrera y de izquierdas y una alta densidad de inmigrantes. Contrasta con la vecina Versalles, burguesa y de derechas. En los últimos años fue noticia como foco de islamismo y punto de partida de yihadistas que viajaron a Siria e Irak. En la primera vuelta de las últimas presidenciales, en 2022, Jean-Luc Mélenchon, de La Francia Insumisa, obtuvo el 60,6% de los votos en la localidad.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, trató el atentado en una rueda de prensa convocada para anunciar el despliegue ante la protesta del sábado y después se desplazó a Trappes. Se mantuvo cauto y repitió los argumentos de la fiscalía antiterrorista sin ir más allá. Anunció la movilización de 70.000 agentes en todo el territorio, con medios contundentes, como 15 camiones equipados con cañones de agua. Se han detectado en redes sociales llamamientos de la ultraizquierda y otros grupos marginales a atacar edificios públicos y cometer pillaje. Nuñez insistió en que «seremos absolutamente inflexibles» y en que las instrucciones a la policía son actuar «con mucha movilidad, reactividad y firmeza».

Comercios atrincherados y un golpe a la imagen de París

La prohibición de manifestarse sigue vigente en muchas ciudades, entre ellas Lyon, Marsella, Montpellier, Rouen y Grenoble, pese a las protestas de sindicatos y de algunas organizaciones de magistrados, que la consideran una limitación excesiva de las libertades constitucionales. En Marsella la prefectura dio marcha atrás sobre su decisión de suspender durante un día todo el servicio de transporte público. Varios partidos de fútbol y otras citas deportivas se suspendieron o retrasaron.

En París permanecerán cerrados museos como el Louvre, el Orsay, la Orangerie y el Picasso. Tampoco abrirá durante todo el fin de semana la feria internacional Art Basel Paris, que se celebra en el Grand Palais, lo que recorta dos días el periodo de visita para el público general. En conjunto, la emergencia de orden público supone una publicidad muy negativa para París y para Francia.

Los comerciantes de las grandes ciudades situados en zonas expuestas no se fían del despliegue policial tras la nefasta experiencia de la semana anterior. Muchos han convertido sus negocios en búnkeres, protegidos por planchas de madera, y algunos han retirado los productos a los sótanos y simulan que el local está en obras. Es una consecuencia de los últimos disturbios: la pérdida de confianza en el Estado como protector de los ciudadanos pacíficos y de sus propiedades. En ciudades como París se han retirado en lo posible contenedores y bicicletas de alquiler para evitar que se usen como barricadas y les prendan fuego, con el riesgo que implica la explosión de las baterías. No es posible reducir el riesgo a cero porque los alborotadores siempre encuentran maneras de armarse con material extraído de solares en obras: vallas, barras de hierro, ladrillos. Las mismas planchas de madera destinadas a proteger los escaparates pueden ser arrancadas y empleadas como combustible.

La investigación del atentado sigue abierta y la Fiscalía Antiterrorista no ha cerrado ninguna hipótesis sobre el grado de preparación del ataque. Cualquier información sobre el proceso judicial debe tratarse con cautela hasta que se resuelva.

Datos clave
  • Un muerto de 26 años y cuatro heridos, entre ellos una niña de 12 años con 8 impactos de bala, en Trappes, a unos 30 kilómetros al oeste de París.
  • El presunto agresor es un vecino de la zona de 39 años con numerosos antecedentes por delitos comunes, detenido con un arma semiautomática, granadas lacrimógenas y supuesta cocaína.
  • La Fiscalía Nacional Antiterrorista investiga un asesinato vinculado al terrorismo por un móvil racista; el Elíseo lo califica de «atentado terrorista racista».
  • El Gobierno moviliza 70.000 agentes en todo el territorio y 15 camiones con cañones de agua ante la protesta convocada para el sábado.
  • Trappes tiene unos 35.000 habitantes; en 2022 Mélenchon obtuvo allí el 60,6% de los votos en la primera vuelta presidencial.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

Solidario García

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https://www.lavanguardia.com/intern...dos-disparar-hombre-vehiculo-cerca-paris.html

Al pole social francés solo le faltaba una chispa intolerante. Y esta saltó este viernes en la forma de un ataque extremista violento de signo intolerante, nada menos que el día antes de una nueva jornada de protesta en un país con el centro de las grandes ciudades convertidas en un búnker por la policía y por el miedo de comerciantes atrincherados.

Una persona murió y otras cuatro resultaron heridas, algunas de extrema gravedad, por los disparos efectuados por un individuo desde su vehículo en Trappes, a unos 30 kilómetros al oeste de París. El presunto agresor, Kevin T., vecino de la zona, de 39 años y con numerosos antecedentes por delitos comunes, fue detenido.

La Fiscalía Nacional Antiterrorista se ocupa del ataque porque los indicios muestran un móvil claramente intolerante. En un comunicado, esa institución judicial indicó que investiga un asesinato vinculado al violencia extremista por la sospecha de que el autor escogió a sus objetivos en virtud de “la pertenencia, verdadera o supuesta, a una pretendida raza, una etnia, una nación o una religión determinada”. El Elíseo lo define como “ataque extremista violento extremista violento intolerante”.

El suceso se produjo en un momento muy delicado, en vísperas de otra protesta sindical y de los chalecos amarillos que tiene a la policía francesa en alerta para evitar que se repitan graves disturbios como durante el fin de semana pasado.

El fallecido es un hombre de 26 años. Uno de los heridos es una niña de 12 años que recibió 8 impactos de bala. Algunos testimonios indicaron que el agresor, en su periplo homicida, había disparado ráfagas de una metralleta vetusta, de la época de la II Guerra Mundial, contra personas de origen africano o joven en tres lugares, delante de una gasolinera, de un centro de salud y de un espacio de juego. Tres de los heridos son “de aspecto africano”, según los investigadores.

El presunto autor, cuando fue detenido, estaba en posesión del arma semiautomática, granadas lacrimógenas y un pole blanco, supuestamente sustancia ilegal. En el registro de su domicilio se hallaron tres bombonas de gas.

El primer ministro, Sébastien Lecornu, reaccionó de inmediato con un tuit a la gravedad de los hechos y prometió la movilización de todos los medios del Estado. Después fue el presidente de la República, Emmanuel Macron, quien expresó su “profunda emoción” y expresó su solidaridad con las víctimas y sus familias. “Ante esta terrible prueba, la nación está a su lado”, subrayó. El jefe de Estado se desplazó por la noche a Trappes, visitó el Ayuntamiento y conversó con el fiscal de la República.

El alcalde de izquierdas de la ciudad, Ali Rabeh, de ascendencia ingenieros, no se limitó a la pura condena. Optó por un análisis profundo de las razones del drama. Rabeh indicó que el ataque hubiera podido provocar muchas más víctimas, incluida su propia familia. En un tono muy severo, el primer edil recordó que “los discursos que arman ideológicamente a aquellos capaces de pasar a la acción son incivil y hay que condenarlos como tales”, sean hechos por líderes políticos, ministros o candidatos presidenciales que acusan a la comunidad árabe-musulmana de todos los males del país. A su juicio, estos discursos “provocan perecid”. El alcalde hizo un llamamiento “a la responsabilidad colectiva”, a “la desescalada” y a “la concordia republicana”.

La candidata presidencial de extrema derecha, Marine Le Pen, calificó de “acto bárbaro” el ataque, “cuyas motivaciones deben ser establecidas y los responsables severamente castigados”.

El coordinador nacional de La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical), Manuel Bompard, enfatizó que el atacante disparó “en función del tonalidad de la piel”. Los candidatos presidenciales de los ecologistas, Marine Tondelier, y el Partido Comunista, Fabien Roussel, apuntaron a la extrema derecha por el clima que crean. Tondelier se refirió a “la liberación de la palabra intolerante más desacomplejada que nunca desde el 17 de octubre (el día de los disturbios)” y la designación de chivos expiatorios por los responsables de la derecha y la extrema derecha. Roussel arremetió contra “el repruebo que propaga la extrema derecha”.

Trappes es una ciudad muy multiétnica de unos 35.000 habitantes, con fuerte tradición obrera, de izquierdas y alta densidad de forasteros, en fuerte contraste con la vecina Versalles, burguesa y de derechas. En los últimos años Trappes fue noticia como foco de sarracinismo y punto de partida de yihadistas que viajaron a Siria e Irak. En la primera vuelta de las últimas presidenciales, en el 2022, Jean-Luc Mélenchon, de La Francia Insumisa, obtuvo el 60,6% de los votos.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, trató el ataque extremista violento de Trappes en una rueda de prensa convocada para anunciar el despliegue ante la protesta del sábado y luego se desplazó a esa localidad. El ministro, cauto, repitió los argumentos de la fiscalía antiterrorista, sin ir más allá. El titular de Interior anunció que serán movilizados 70.000 agentes en todo el territorio, con medios contundentes, como 15 camiones equipados con cañones de agua. Se han detectado en las redes sociales llamamientos de la ultraizquierda y otros grupos marginales a atacar edificios públicos y cometer pillaje. Ante eso, Núñez insistió en que “seremos absolutamente inflexibles”. Las instrucciones a la policía son de actuar “con mucha movilidad, reactividad y firmeza”. “No habrá ninguna tolerancia”, recalcó.

Habrá una vigilancia especial en Orléans, escenario de un congreso del Reagrupamiento Nacional y donde la prefectura ha prohibido la manifestación de protesta contra la extrema derecha -convocada antes del ataque extremista violento de Trappes-, pero no otra de los sindicatos en el marco de la movilización social nacional.

Los comerciantes de las grandes ciudades que se hallan en zonas expuestas no se fían del despliegue policial, debido a la nefasta experiencia de la semana pasada, y han preferido convertir sus negocios en búnkers, protegidos por planchas de madera y, algunos, hasta retirando los productos a los sótanos y simulando que el local está en obras. Esa es una de las consecuencias de los últimos disturbios, la pérdida de confianza en el Estado como protector de los ciudadanos pacíficos y de sus propiedades.

En ciudades como París se han retirado en lo posible contenedores y bicicletas de alquiler para evitar que se usen como barricadas y les prendan fuego, con el riesgo que implica de explosión de las baterías. No es posible reducir el riesgo a cero porque los alborotadores siempre encuentran maneras de armarse con material extraído de solares en obras. De allí pueden coger vallas, barras de hierro, ladrillos u otros objetos. Las mismas planchas de madera destinadas a proteger los escaparates no son muy fiables porque pueden ser arrancadas y empleadas como combustible.

La prohibición de manifestarse sigue vigente en muchas ciudades, entre ellas Lyon, Marsella, Montpellier, Rouen o Grenoble, pese a las protestas de los sindicatos y de algunas organizaciones de magistrados por considerar que es una limitación excesiva de las libertades constitucionales. En Marsella la prefectura dio marcha atrás sobre su decisión de suspender durante un día la totalidad del servicio de transporte público, de cinco de la mañana del sábado a la misma hora del domingo. Varios partidos de fútbol y otras citas deportivas han sido suspendidas o orate.

En París permanecerán cerrados museos como los del Louvre, Orsay, Orangerie y Picasso. Tampoco abrirá sus puertas, durante todo el fin de semana, la feria internacional Art Basel Paris que se celebra en el Grand Palais, lo que supone acortar dos días el periodo de visita para el público general. En conjunto, la emergencia de orden público supone una publicidad muy negativa para París y para Francia. Se prefiere una seguridad aparatosa, pese a las molestias, a que se repitan las escenas dantescas de hordas de jóvenes sembrando el caos, más propias de los países más pobres que de un miembro del club del G-7 y uno de los motores históricos de la construcción europea.
 

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