Asalto a un furgón blindado en la ruta Lecce-Brindisi: explosivos y dos detenidos
¿Cómo se asalta un camión blindado en plena autopista y se sale casi de rositas? El método que circula en el vídeo del asalto en la autovía que conecta Lecce con Brindisi (Puglia,
Italia) tiene poco de improvisado:
explosivos para reventar la puerta del furgón,
armamento militar y vehículos incendiados para cortar la calzada. Los asaltantes, según la descripción que acompaña a las imágenes, iban vestidos con
trajes blancos y usaban coches con luces de policía. La operación se atribuye a bandas de atracadores con vínculos con clanes mafiosos de la zona, y la mayoría del grupo habría logrado huir con el botín. La policía italiana detuvo a dos presuntos integrantes durante la fuga, según los datos que se manejan en el asunto.
El método: explosivos, bloqueo y huida
El asalto siguió el guion que ya se ha visto en otros golpes en Italia: comando armado, coches cruzados para bloquear la autopista y carga explosiva para abrir el blindaje. En el vídeo se ve a los asaltantes moverse alrededor del furgón con fusiles —uno de ellos, según se apunta, del tipo
AK47— y reventar la puerta con una detonación. La descripción del material habla de
trajes blancos y de vehículos con luces de policía, un detalle que apunta a una preparación cuidadosa para ganar segundos antes de que llegue la respuesta policial.
La comparación con el cine es inevitable. Varios mensajes citan
Heat, la película de Michael Mann, y su tiroteo tras el atraco a un banco. Otros mencionan
Fanny Pelopaja, un clásico español de los ochenta con asalto a furgón incluido, o
The Town, rodada en Boston. La realidad, sin embargo, tiene menos coreografía: en el vídeo se ve a un asaltante corpulento moviéndose con el fusil sin rumbo claro, a otro corriendo hacia el furgón justo cuando estalla la carga y al grupo empujándose para colocarse. «Eso no es lo que hemos visto en las películas», resume una de las intervenciones.
¿Es un asalto profesional o una chapuza con suerte?
La valoración del golpe divide. Una parte defiende que quien se atreve con un furgón blindado no va con un tirachinas: el uso de explosivos, el bloqueo de la vía y la huida con parte del botín exigen medios y planificación. La otra parte se fija en los detalles y rebaja el mérito: la puerta se abre con una carga desproporcionada, los movimientos son torpes y el grupo actúa sin coordinación aparente. «Profesionales y casi vuelan el furgón entero solo para abrir la puerta», resume una intervención que califica el resultado de chapuza.
El debate sobre si hay que alegrarse o no también aparece. Hay quien sostiene que un robo a un transporte blindado es un golpe a un banco, no a una persona, y que el dinero acaba repercutiendo en el cliente; otros recuerdan que dentro del furgón viajan vigilantes de seguridad que se juegan el tipo. La discusión deriva hacia si el objetivo era el dinero de las pensiones que transportaba el vehículo, un detalle que se menciona en el material.
Dos detenidos y una huida que no cuadra
La operación no salió redonda. Según los datos que se citan, una patrulla de los Carabineros logró atravesar el bloqueo y se desató un tiroteo con la banda. Las autoridades confirmaron que no hubo heridos ni víctimas mortales, y la policía detuvo a dos presuntos integrantes mientras el resto del grupo huía con el botín. La búsqueda de los fugados continuaba abierta.
Ese final alimenta las teorías. Hay quien apunta a que, si el grupo logró escapar, no fue solo por habilidad: «El ojo que todo lo ve está mirando hacia otro lado», se llega a decir. Otros recuerdan que este tipo de golpes suele terminar mal por un detalle humano —una novia despechada, un alarde de más— más que por la presión policial. La cifra de detenidos, dos, es el único dato firme sobre el desenlace.
El precedente español: la M-40 y el estrecho
La pregunta de si esto puede pasar en España tiene respuesta. En el material se recuerda el asalto a un furgón policial en la M-40, a la altura del Isla Azul, en Madrid, y el asalto al furgón que transportaba pruebas en un caso judicial. En la zona del estrecho, se sostiene, este tipo de golpes son parte del paisaje. También se menciona el histórico: el GRAPO fue responsable de varios asaltos a furgones con vigilantes asesinados.
La comparación con Italia sirve para algo más que para el morbo. El mantenimiento de la autopista, el ancho del arcén, la respuesta policial y la presencia de bandas organizadas con vínculos mafiosos son factores que cambian el resultado. En España, se argumenta, un asalto así en una vía principal tendría difícil salir bien: «te pillan fijo», resume una intervención.
Al final, la escena deja una imagen que no encaja con el relato del golpe perfecto: un furgón abierto como una lata, dos detenidos y un grupo de asaltantes corriendo por una autopista italiana con el botín a cuestas. Si eso es profesionalidad, que vengan los aficionados.