Cupra Raval: ¿un coche eléctrico que espanta a su clientela tradicional?
El lanzamiento del Cupra Raval, un modelo 100% eléctrico, ha reabierto el debate sobre hacia dónde va la marca deportiva del grupo Volkswagen. Pero no por sus prestaciones técnicas –todavía no detalladas–, sino por su nombre y su campaña publicitaria.
El nombre Raval evoca el conocido barrio barcelonés, históricamente asociado a la marginalidad, la inmigración y el tráfico de drogas. Para muchos, llamar así a un coche que pretende ser moderno y urbano resulta, cuanto menos, controvertido. «¿Han sacado un coche eléctrico que se llama Raval, como el barrio de yonkis de Barcelona?», se preguntaba un analista en la red.
Pero el foco principal del malestar es la campaña. Se ha interpretado como un intento de apelar a un perfil joven, multicultural y “empoderado”, dejando fuera al comprador tradicional de Cupra: el hombre blanco de clase media con estudios. En la campaña aparecen figuras que algunos califican de “estereotipo de gánster” ―hasta el punto de sugerir que el coche se paga con fajos de billetes―, junto a mujeres empoderadas. El mensaje implícito sería: «Estudiar no sirve», según una lectura crítica.
La reacción no se ha hecho esperar. Mientras unos defienden que la publicidad refleja la diversidad real, otros consideran que es un «tiro en el pie» similar al de otras marcas que abrazaron la agenda woke y perdieron a su clientela base, como Gillette o Budweiser. «Que le compren ese coche los [colectivos a los que se dirige]», se argumenta.
La paradoja es que el perfil que puede permitirse un Cupra –con precios que arrancan muy por encima de los 20.000 euros– coincide más con el “blanquito loser con estudios” que con el estereotipo del anuncio. «Los que podemos pagar esos coches ya nos compraremos lo que nos convenga, que en ningún caso será el Cupra Raval», sentencia un observador.
Queda por ver si Cupra conseguirá ampliar su base de clientes o, por el contrario, está cavando su propia tumba comercial. El tiempo y las cifras de ventas decidirán.