Incendio de un coche eléctrico obliga a desalojar el Edificio Granada en Gran Vía
¿Estamos ante un problema sistémico o un accidente aislado? Pasadas las tres de la tarde, un coche eléctrico prendió fuego en el garaje del número 38 de la Gran Vía bilbaína. La negra humareda sembró la alarma entre vecinos y viandantes, y los bomberos tuvieron que desalojar el Edificio Granada. Al cierre de esta edición se desconocía el alcance de los daños, pero la imagen de la columna de humo en pleno centro de la ciudad ya ha reabierto el debate sobre la seguridad de los vehículos eléctricos en espacios cerrados.
¿Fallo técnico o riesgo intrínseco?
Mientras los servicios de emergencia trabajan en la extinción, en los análisis ya circulan dos corrientes. Una sostiene que se trata de un incidente puntual —como los que ocurren también con coches de combustión— y que la alarma es desproporcionada. La otra apunta a que las baterías de litio, una vez incendiadas, generan temperaturas extremas y gases tóxicos que ponen en riesgo la estructura del edificio y la evacuación. Hay quien recuerda que ya hay garajes que prohíben la entrada a eléctricos, y que la normativa no termina de adaptarse a esta tecnología.
La política municipal en el punto de mira
El incendio coincide con la polémica sobre la instalación de cargadores en los parkings municipales de Bilbao. La concejal socialista Nora Abete impulsa la colocación de puntos de recarga, y para ello está reubicando a los usuarios con plazas asignadas cerca de las salidas. Algo que, visto lo ocurrido, genera dudas: ¿es seguro concentrar los vehículos eléctricos en las zonas de evacuación? La decisión municipal, que ya levantaba ampollas entre los vecinos, ahora se enfrenta a un precedente incómodo.
¿Y el seguro? La pregunta que nadie responde
Más allá de la seguridad, emerge la cuestión económica. ¿Quién responde de los daños? ¿El seguro del coche? ¿El del garaje? ¿O el de la empresa que realizó la instalación eléctrica? En un contexto donde los eléctricos son aún minoría pero crecen rápido, la jurisprudencia sobre este tipo de siniestros es escasa. El humo en Bilbao no solo ha desalojado un edificio: también ha dejado preguntas sin respuesta. De momento, el relato oficial espera a que los bomberos redacten su informe. Mientras, aparcar un Tesla en un garaje comunitario se parece un poco más a una ruleta rusa.