Santiago Abascal sostiene que una bajada de impuestos puede financiarse recortando subvenciones a sindicatos y ONG, ayudas a Marruecos y a otros países, ministerios y partidas de mantenimiento de migrantes. La pregunta de fondo es si ese ahorro basta para cuadrar las cuentas.
La promesa de Santiago Abascal de bajar impuestos sin tocar los servicios públicos ha vuelto a encender el debate. El líder de Vox sostiene que el dinero está en otro sitio: eliminar subvenciones a sindicatos y ONG, recortar ayudas a Marruecos y a otros países, suprimir ministerios que considera innecesarios y reducir partidas de mantenimiento de migrantes. La propuesta apareció en una tertulia televisiva, donde el presentador Nacho Abad planteó recortes de gasto en ministerios y el colaborador Álvaro López reaccionó con visible incomodidad.
Qué se puede recortar y cuánto pesa cada partida
Las subvenciones a sindicatos y organizaciones empresariales se canalizan sobre todo a través de los presupuestos generales del Estado. En los últimos ejercicios, las partidas destinadas a formación y a participación institucional han rondado los cientos de millones de euros anuales, una cifra modesta dentro de un gasto público que supera los 600.000 millones de euros al año. Recortar ahí da para mucho titular y poco margen fiscal.
Las ayudas a Marruecos y a otros países se agrupan en la cooperación internacional. España destina a esa rúbrica alrededor del 0,2% de la renta nacional bruta, muy por debajo del compromiso del 0,7% que reclaman las ONG. El ahorro posible es real, pero limitado.
El tamaño del gasto que se quiere eliminar
Los ministerios que Vox considera prescindibles —Igualdad, Consumo, Juventud o Derechos Sociales— manejan presupuestos que en conjunto no llegan al 1% del gasto total. Suprimirlos libera recursos, aunque no cambia la estructura fiscal del país.
Las partidas de acogida de migrantes se reparten entre el Ministerio de Inclusión y las comunidades autónomas. En los años de mayor presión migratoria, el sistema de acogida ha manejado cifras que rondan los 2.000 millones de euros anuales, incluyendo fondos europeos. Es dinero contante, pero sujeto a compromisos con Bruselas.
Bajar impuestos sin tocar servicios: la cuadratura del círculo
La aritmética es tozuda. Bajar el IRPF, el impuesto de sociedades o el IVA reduce ingresos de forma inmediata. Recortar subvenciones y ministerios genera ahorros que, sumados, difícilmente compensan esa caída. La experiencia comparada sugiere que las bajadas de impuestos sin recorte equivalente del gasto terminan en más deuda o en menos servicios.
Quien defienda la propuesta tiene que explicar qué partidas concretas se eliminan, cuánto suman y en qué plazo. Sin ese detalle, la promesa queda en el aire. Y quien la critique debería decir de dónde sacaría el dinero para mantener todo como está. El debate fiscal español lleva años atascado en ese cruce de acusaciones.