El colegio de 46.000 euros de la hija de Sánchez: la pregunta del sueldo
¿Cómo se paga un colegio de 46.000 euros al año con un sueldo público de 90.000 brutos? La pregunta recorre los mentideros desde que se difundió que una de las hijas del presidente del Gobierno,
Pedro Sánchez, cursa estudios en el International School of Brussels (ISB), un centro privado de la capital belga cuya matrícula rondaría los
46.000 euros anuales. Según esos datos, la alumna está en 10th grade —el sistema americano— y suma ya tres cursos en el centro, en paralelo a las políticas del PSOE contra la escuela privada y concertada. El dato lo puso sobre la mesa Alvise Pérez.
Qué es el International School of Brussels
El ISB es un centro internacional privado radicado en Bruselas que imparte el currículo estadounidense —de ahí lo de 10th grade— y sitúa su matrícula anual en el entorno de los 46.000 euros, según los datos difundidos. Es uno de los colegios internacionales de la capital comunitaria. El portal de transparencia de Newtral cifra el sueldo del presidente en
90.000 euros brutos al año. Con esos mimbres, el precio del colegio deja de ser un dato académico y se convierte en material político.
La matrícula que no cabe en la nómina
El cálculo se repite en cuanto se pone un número sobre la mesa. Según el ejercicio que circula entre quienes lo han hecho, de 90.000 euros brutos el neto tras IRPF se quedaría en una horquilla de
50.000 a 60.000 anuales. La matrícula del ISB absorbería, ella sola, buena parte de ese neto. Incluso sumando los ingresos del resto de la unidad familiar, la cuenta no termina de cerrar del todo, sostienen esos mismos cálculos. De ahí sale la pregunta que plantean: o el sueldo declarado no lo es todo, o alguien está pagando por otra vía.
¿Quién paga realmente la matrícula de Bruselas?
Aquí las cuentas se vuelven conjetura. Hay quien sostiene que el desembolso no saldría del bolsillo presidencial, sino que se trataría de algún tipo de favor enmarcado en los intercambios habituales de la política, y hay quien lo atribuye a un pago por servicios. Ninguna de esas hipótesis cuenta con una prueba pública. Conviene subrayarlo: son especulaciones, no hechos probados, y la aritmética del sueldo, por sí sola, no demuestra de dónde sale el dinero.
Tres cursos sin trascender (hasta ahora)
Lo que más incomoda no es el precio. Es el tiempo. Tres cursos académicos dan para mucho, y en todo ese periodo el dato no había salido a la luz. Una parte de la crítica sostiene que los medios conocían la información y la silenciaron, y apunta a la paradoja de una prensa que persigue el detalle menor mientras deja pasar el grueso. Puede ser simple desinterés. Puede ser algo más. En cualquier caso, la opacidad es parte de la noticia.
Escuela pública de bandera, privado de élite para los hijos
El malestar no nace solo del precio, nace del contraste. Un discurso que defiende la escuela pública como seña de identidad acaba matriculando a los hijos en un internado internacional. No sería un caso único: un participante recuerda que dirigentes autonómicos del PSOE hicieron lo mismo en sus comunidades, con la prensa regional mirando para otro lado, y otro afirma, sin aportar pruebas, que en Fuenlabrada una beca de inglés recayó en una persona de la directiva de juventud con los padres en buena posición económica. La lista de dobles estándares la resume así un usuario: sanidad pública de bandera y clínica privada cuando aprieta, fronteras abiertas y urbanizaciones con seguridad contratada.
El trasfondo: capitalismo, impuestos y libre albedrío
El episodio reabre una pelea más vieja: la de quienes denostan el capitalismo y luego viven como sus mayores beneficiarios. Una lectura sostiene que la extracción de riqueza no la practican solo los empresarios, sino también quienes suben impuestos para financiar sus proyectos. La contrarréplica señala que el problema de fondo no es el gasto público, sino la concentración de capital y la elusión fiscal de las grandes fortunas. Dos marcos que rara vez se escuchan entre sí.
Al final queda la pregunta del principio. A lo mejor la explicación es más sencilla de lo que parece. A lo mejor, sostienen quienes plantean las sospechas, el colegio se paga con algo que no figura en ninguna nómina. Y a lo mejor, por eso mismo, nadie tiene demasiada prisa en aclararlo.