Heteropatriarca
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Luego dirán que Madrid crece…
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Altos directivos de Indra sospechan que el presidente Ángel Simón planea trasladar la sede de la multinacional a las inmediaciones de Cataluña, un movimiento que fuentes internas vinculan a presiones de Moncloa para beneficiar a Salvador Illa.
El aire en la sede de Indra en Alcobendas, Madrid, parece haberse vuelto denso. Altos mandos de la multinacional tecnológica, un gigante con intereses en defensa y tecnología, han empezado a murmurar y a sospechar que su presidente, Ángel Simón, podría estar planeando un movimiento de gran calado: el traslado de la sede social a Cataluña. Y no se trata de una decisión puramente empresarial, según estas voces internas. La sospecha que recorre los pasillos es que esta maniobra vendría orquestada desde Moncloa, buscando un beneficio político concreto.
Desde que Ángel Simón asumió la presidencia de Indra, se han observado varios gestos que apuntan a un acercamiento estratégico a Cataluña. El ejecutivo ha comprometido inversiones significativas, con el objetivo de crear 1.500 empleos en la región hasta 2027. Además, ha reforzado la cúpula directiva con nombres reconocidos en el ámbito empresarial catalán, como Ciril Rozman y el nuevo CEO, Josep Maria Recasens. La elección de Barcelona para su propia presentación como presidente ya fue un indicio que no pasó desapercibido. Estos movimientos, sin embargo, han encendido las alarmas internas. Fuentes cercanas a la alta dirección señalan que la concentración de la actividad ejecutiva semanal de Simón en Barcelona, con las excepciones lógicas, alimenta la especulación sobre un posible traslado de la sede social. Desde Indra, las fuentes oficiales descartan categóricamente que exista un plan para mudar la sede.
La figura de Salvador Illa, actual líder del PSC y con aspiraciones políticas, se cruza inevitablemente en este escenario. Se le considera el principal valedor de Ángel Simón en los círculos de poder de Moncloa, siendo clave en su nombramiento como presidente de Indra. La posible decisión de trasladar la sede a Cataluña podría interpretarse como un gesto para revitalizar la imagen y el apoyo a Illa, especialmente ante un panorama electoral que, según algunas encuestas, anticipa un crecimiento significativo de otras fuerzas políticas en la región. Simón, consciente de la influencia que ejerce la política en el mundo empresarial, podría estar buscando posicionarse ante posibles cambios de gobierno en Madrid. La sociedad catalana, marcada por episodios como el desafío soberanista de 2017, es sensible a este tipo de movimientos. En aquel entonces, entidades como el Sabadell y la Fundación La Caixa trasladaron sus sedes fuera de Cataluña ante el temor de una fuga de depósitos. Su posterior regreso se interpretó como un signo de normalización.
Un hipotético traslado de sede no sería una decisión sencilla de deshacer. Fuentes empresariales sugieren que, en un escenario de cambio de gobierno en Madrid, un Ejecutivo liderado por el PP se encontraría en una posición delicada para oponerse a tal movimiento sin ser señalado en Cataluña. Se plantea incluso la posibilidad de que la sede operativa se mantenga en Madrid, mientras la sede social se desplaza. La estrategia de Indra en Cataluña es ambiciosa. La multinacional aspira a alcanzar los 5.000 empleados en la región, impulsando su negocio y proyectando generar unos 550 millones de euros en ventas para 2027, lo que supondría un incremento del 50%. La cúpula también explora la adquisición de empresas catalanas especializadas y la creación de alianzas estratégicas.
Mientras tanto, Indra se prepara para presentar su nuevo plan estratégico el próximo 25 de noviembre en Madrid. Este plan, que reflejará la visión del tándem Simón-Recasens, podría arrojar luz sobre las futuras líneas de actuación de la compañía. Los analistas estarán atentos a si se retoman de forma oficial las conversaciones para una posible fusión con EM&E, la empresa familiar de los Escribano. Aunque ha habido contactos informales, las valoraciones parecen distanciarse: Simón no estaría dispuesto a superar los 1.500 millones de euros, mientras que los empresarios de Coslada consideran que la empresa vale más de 2.000 millones, dados los vientos favorables en el sector de la defensa europea. Ante esta brecha, los Escribano estarían explorando la salida a Bolsa, con interés ya manifestado por el fondo soberano de Abu Dabi.
Luego dirán que Madrid crece…