Alguien tiene la misma sensación que después del covid la sociedad se ha vuelto absolutamente […] y floja

Ilustración editorial de una multitud cabizbaja mirando pantallas bajo una luz azulada, símbolo de la sociedad más floja tras

El covid dejó una sociedad más floja y ausente​

La sensación de que la sociedad se ha vuelto más idiota y floja tras la pandemia recorre un debate que acumula 149 respuestas. El diagnóstico dominante no es que la gente sea menos productiva, sino absolutamente ineficiente, irresponsable y carente del más mínimo carácter. La tesis de partida es que el encierro y las restricciones rompieron algo más profundo que la economía: la disposición al esfuerzo.

El planteamiento inicial sostiene que tras el covid la sociedad se ha vuelto hedonista, consumista y reacia a cualquier responsabilidad. Los estados, dice, querían una población dócil y ya la tienen. La respuesta mayoritaria matiza: no es que hayamos cambiado, es que se ha hecho visible lo que ya éramos. «Ya era así, solo que con el covid nos hemos caído del guindo una gran mayoría», resume una de las primeras intervenciones.

El teletrabajo y la productividad que ya no cuadra​

Donde el debate se vuelve concreto es en el trabajo. Varios relatos coinciden en un patrón: procesos que antes funcionaban como un reloj y ahora dan problemas, decisiones incomprensibles de mandos intermedios, bajas que se multiplican y plazos que se incumplen de forma generalizada. La dirección de una empresa ya ha pedido una subida de productividad ante lo que describe como comportamientos infantiles y lentitud absoluta.

La queja no es solo de jefes. Hay quien asegura que jamás se había sentido tan apartado en su entorno laboral y que le dan ganas de espabilar a golpes a compañeros supuestamente formados. La conducción aparece como termómetro paralelo: más accidentes, maniobras erráticas, conductores extremadamente lentos y otros que van a toda velocidad. La atención, sostienen, se ha deteriorado.

¿Por qué la gente ha perdido el espíritu de sacrificio?​

La explicación más repetida tiene que ver con la percepción de la muerte. Antes del covid, la mortalidad era algo que le pasaba a otros; después, todo el mundo ha conocido a alguien que falleció, sufrió un ictus o arrastra secuelas. Si mañana te puedes morir, ¿para qué matarse a trabajar? Esa lógica, que el material atribuye a un análisis compartido entre conocidos, explicaría el desplome del esfuerzo sostenido.

Frente a ella, otra corriente señala causas anteriores: las redes sociales y las pantallas como nueva heroína que destruye la cabeza y la vida del rebaño. Zombis mirando el móvil, adicción a la dopamina, aburrimiento y apatía. La falta de estímulos que no sean digitales genera estupidez sostenida, argumentan. Y una tercera vía apunta al sistema: si el esfuerzo se lo lleva otro, si la vivienda está fuera de alcance y el futuro es precario, la desmotivación es racional, no patológica.

Del rebote de las discotecas al cierre de locales​

El debate también corrige el relato del efecto rebote. Tras el verano de 2021, las discotecas reabrieron con colas monumentales. Parecía que la fiesta compensaría el encierro. Pero en la Costa del Sol, señalan, muchos locales cerraron después: un referente de Benalmádena segregó el local y convirtió la mitad en apartamentos turísticos, y hay un centenar de discotecas «a la venta». El rebote fue del gato muerto.

La conclusión que se impone en esa parte del análisis es que la fiesta no era vitalidad, sino evasión. Y que la evasión, sostenida, acaba con la reacción. La sociedad que sale a consumir y disfrutar no está celebrando nada: está anestesiándose.

El cálculo de la renta que desincentiva el esfuerzo​

Uno de los pasajes más comentados propone una estrategia concreta: tener la vivienda pagada y luego colocarse justo por debajo del umbral que obliga a declarar, en torno a 22.000 euros. Con un salario de 21.999 euros, el trabajador evita trámites y, según ese razonamiento, los inspectores no persiguen cantidades que cuestan más de lo que rascan. El cálculo completo, desglosado partida a partida, da una diferencia que sorprende.

La refutación llega de inmediato: quien cobra 21.999 euros paga cerca de un 12% de IRPF y más de un 6% de Seguridad Social por retención en nómina, porque la obligación de declarar no equivale a no pagar impuestos. La discusión, lejos de zanjarse, ilustra el clima: cada cual optimiza su esfuerzo según lo que cree que le van a quitar.

La hipótesis de la niebla mental​

Otra línea del debate, sin datos concluyentes, apunta a un deterioro cognitivo medible. Se observan conductas extrañas al volante, dificultades de concentración y un descenso difuso del rendimiento intelectual que algunos atribuyen a malos hábitos adquiridos durante el confinamiento y otros, sin pruebas, a efectos posteriores. La discusión se queda ahí: hay discontinuidad entre el antes y el después, pero nadie la cuantifica.

El cierre del asunto no llega. Unos creen que es un efecto rebote que se prolonga más de lo previsto; otros, que la sociedad siempre fue borreguil y el covid solo lo confirmó. La predicción con reservas: si nada cambia, la próxima crisis no encontrará a nadie dispuesto a arrimar el hombro.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Jefes de departamento tomando decisiones incomprensibles. Gente que cuando teletrabaja te deja caer que no la molestes que no piensa pegar ni golpe.»
— Thyr · Deterioro laboral tras el covid
«Las redes sociales y las vidas pegadas a las pantallas están destruyendo las cabezas y las vidas del rebaño. Es la nueva heroína.»
— Sagar · Adicción a las pantallas
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
El covid rompió el espíritu de sacrificio45%
Ya éramos así, solo se hizo visible30%
Pantallas y redes destruyen la cabeza15%
Es racional no esforzarse en este sistema10%
📌 DATOS
Un umbral de 21.999 euros se propone para no declarar IRPF
Quien cobra 21.999 euros paga cerca del 12% de IRPF y más del 6% de Seguridad Social
Tras el verano de 2021 las discotecas reabrieron con colas monumentales
Un centenar de discotecas aparecen «a la venta» en la Costa del Sol
📅 EVOLUCIÓN
Marzo 2020 El confinamiento rompe rutinas y hábitos de esfuerzo sostenido
Verano 2021 Reapertura de discotecas con colas monumentales que parecen confirmar el efecto rebote
2022 Cierre de locales de ocio en la Costa del Sol y conversión de discotecas en apartamentos turísticos
2023 Se generaliza la percepción de caída de productividad y aumento de bajas laborales
2024 El debate se consolida con la hipótesis de la niebla mental y el deterioro cognitivo
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El cálculo completo del umbral de renta para no declarar, desglosado partida a partida, da una diferencia que sorprende
✓El relato detallado de procesos laborales que se han duplicado en duración y bajas que se multiplican
✓La corrección del mito del rebote de las discotecas con el caso concreto de un local de Benalmádena
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