Ucrania quema 36 barcos y golpea Omsk y San Petersburgo
La campaña ucraniana contra la logística rusa da un salto de escala en este tramo. Entre finales de junio y el 9 de julio los ataques alcanzan la refinería ECO de Slavyansk-on-Kuban, la Slavneft-YANOS de Yaroslavl, la terminal petrolera de San Petersburgo y la planta de Omsk, mientras un recuento difundido por una cuenta de seguimiento eleva a 36 los barcos de la flota en la sombra rusos alcanzados en 96 horas. La respuesta rusa llega la noche del 2 de julio con 570 medios de ataque sobre Ucrania y un balance ucraniano de trece muertos en Kiev.
Qué se ha sabido
Los golpes contra refinerías se suceden con fechas concretas. Un mensaje recoge el ataque a la refinería ECO de Slavyansk-on-Kuban, con 5,2 millones de toneladas de materias primas al año, del que se difunde una columna de humo de más de 100 kilómetros. En la misma tanda se citan la Slavneft-YANOS de Yaroslavl, con 15 millones de toneladas de petróleo anuales, la central térmica de Saky en Crimea y explosiones en Melitopol. El taller 38 de Titan-Barrikady aparece destruido tras el impacto de un misil FP-5 Flamingo. El 6 de julio se documentan al menos cuatro impactos en la unidad ELOU-AVT-11 de la refinería de Omsk, que según un mensaje desactivará «el 40-50% de la capacidad de procesamiento primario» de la planta, donde se refina el 8% del petróleo ruso.
La otra pata del ataque son los buques. Dos petroleros con gasolina desde Taganrog hacia Crimea son cazados en el mar de Azov, junto a dos sistemas S-400, un depósito de petróleo en Kerch y un radar Nebo-U, dentro de una lista de 47 objetivos. En días posteriores la cifra sube: primero ocho petroleros, luego 35 en 96 horas y finalmente 36 barcos, incluidos 14 en una sola noche, entre petroleros, portacontenedores y barcazas.
El recuento oficial ucraniano del ataque ruso del 2 de julio detalla 570 medios: 4 misiles Zircon, 24 Iskander-M/S-400, 8 Kalibr, 34 Kh-101, 4 Kh-59/69 y 496 drones Shahed. Ucrania afirma haber derribado 476 drones y 48 misiles. En Kiev se confirman trece muertos y más de treinta heridos, con más de veinte edificios residenciales dañados. Ese mismo día se informa de cinco muertos y 29 heridos en Dnipro, tres muertos y seis heridos —entre ellos un niño— en Zaporiyia tras el impacto sobre un minibús, y un ataque de doble impacto en Nikópol. En Belgorod, el alcalde habla de 174 apartamentos y cuatro casas con ventanas rotas y 135 automóviles dañados. Y Sebastopol queda sin electricidad tras un ataque, según su gobernador.
Sobre el combustible, un participante cifra en 400.000 toneladas mensuales la gasolina que Rusia importa ya. Se documenta que las autoridades rusas han flexibilizado los estándares para permitir gasolinas «Euro-3» y «Euro-2», prohibidas desde 2013, y que Putin firmó el 4 de julio una ley sobre suministro de gasolina y diésel. La web gdebenz.ru, donde los conductores reportan niveles de combustible, se convierte en objeto de burla porque no exige registro ni validación.
En el capítulo de bajas, se enlaza un informe del CSIS según el cual entre 400.000 y 450.000 militares rusos habrían muerto desde febrero de 2022, de un total de 1,4 millones de bajas, frente a entre 125.000 y 150.000 ucranianos fallecidos de 525.000 a 625.000 bajas. Otro participante aporta los 230.624 nombres confirmados por Mediazona y los más de 352.000 del Registro de Herencias ruso. Zelensky, en la cumbre de la OTAN en Ankara, afirma que Ucrania elimina unos 30.000 soldados rusos al mes y que en junio fueron casi 28.000, con confirmación en vídeo.
Las posturas
El choque central del tramo es el informe del CSIS. Un participante proucraniano lo enlaza y lo da por bueno; otro, alineado con Moscú, lo califica de panfleto de seis páginas y sostiene que está pagado por Lockheed Martin, General Dynamics, Boeing, Microsoft o Google, entre otros, y que no existe forma de encontrar el estudio. El primero responde con el enlace directo y los medios que lo citan. El mismo participante prorruso defiende que Ucrania ya ha perdido la guerra, que ahora solo se discute quién paga, y que el conflicto durará aún un año y medio.
Otro eje es Crimea. Frente a quien cree que a finales de verano la península podría volverse insostenible y forzar una retirada rusa, hay quien responde que Rusia no se rendirá a menos que Moscú y San Petersburgo queden paralizadas. La advertencia nuclear de un participante es contestada por otro: si Rusia usa un arma nuclear en una guerra ofensiva, el pacto de no proliferación moriría, y China ya ha dejado claro que no lo tolerará.
Sobre Europa, un participante sostiene que el continente ha comprendido que no necesita a Estados Unidos para disuadir a Rusia, y otro añade la independencia energética como segunda consecuencia. En la discusión aparece también el escepticismo sobre las cifras de capturas: un propagandista ruso equipara «Kostiantynivka = Kupiansk» para desmentir a su propio Kremlin. Y varios señalan que Putin usó por primera vez la palabra «guerra».
Lo que cambia respecto a antes
Lo nuevo es el volumen de la campaña naval: de blancos individuales se pasa a decenas de buques de la flota en la sombra en pocas noches. Entra en escena la importación masiva de gasolina, la marcha atrás en los estándares de combustible y la ley firmada por Putin. Aparece una supuesta licencia para fabricar Patriots en Ucrania y un dron FP que habría volado más de 3.400 kilómetros. Se menciona un ultimátum de Xi Jinping al Kremlin y una advertencia de Estados Unidos a Polonia, ambos sin confirmación oficial. Y se recoge el arresto en Roma de dos oficiales retirados de inteligencia italianos acusados de pasar información a Moscú.