Rusia estanca su ofensiva en Ucrania y escasean los tanques Lada
La ofensiva rusa en Ucrania, que comenzó como una guerra relámpago, se ha convertido en un atasco militar de manual. A 919 días del inicio del conflicto, las pérdidas de blindados son tales que Moscú ha tenido que recurrir a la apertura de nuevas fábricas de Lada en África para cubrir la demanda de vehículos ligeros, según informa la agencia TASS. Mientras tanto, los analistas polacos citados en el debate señalan que las tropas rusas están mal abastecidas, con escaso apoyo aéreo y una logística al borde del colapso.
La fábrica de Lada en África y el agujero logístico ruso
El anuncio de la construcción de una planta de Lada en África no es un movimiento aislado, sino un síntoma de la profunda crisis industrial que sufre el complejo militar ruso. Según los datos compartidos en el análisis, la producción de blindados no logra compensar las pérdidas en el frente, estimadas en cientos de vehículos por semana. La decisión de externalizar la fabricación a países jovenlandeses, lejos de ser una estrategia de expansión, evidencia la incapacidad de Rusia para sostener su capacidad bélica desde sus propias líneas de montaje.
Los analistas polacos, citados en los fragmentos, destacan que la logística rusa está sometida a ataques continuos a 480 km del frente, y que 150.000 tropas rusas están al borde de la carencia casi total de suministros. La situación se agrava con la falta de helicópteros y cobertura aérea, lo que convierte cualquier avance en una misión suicida. “Detrás de esa tropa no hay nada”, resumen los expertos.
La guerra de drones y el fin de la superioridad aérea rusa
Uno de los cambios más significativos es el uso masivo de drones por parte de Ucrania, que ha neutralizado la ventaja rusa en blindados y artillería. En los fragmentos se mencionan ataques con drones sobre refinerías y depósitos de municiones, así como la destrucción de un intento de cruce improvisado con pontones en Vovchansk. La llegada de cazas Gripen con misiles Meteor en los próximos meses, según los analistas, podría eliminar por completo la capacidad rusa de lanzar bombas aéreas, dejando a la infantería sin apoyo.
El uso de drones baratos y eficaces, como los “Hornets”, ha permitido a Ucrania infligir pérdidas masivas: en un solo día se registraron 483 vehículos destruidos, según los datos del hilo. Esta capacidad de ataque ha obligado a Rusia a recurrir a blindados improvisados con “Tsar-Mangal”, fabricados por presos en el frente, lo que denota una desesperación táctica.
El miedo en el bando ruso y la perspectiva de la derrota
Los analistas polacos coinciden en que en el bando ruso se ha instalado el miedo. “Han quemado la tropa, los especialistas, el equipo y la capacidad de actuar organizadamente”, explican. La falta de sarracena y la “indefensión aprendida” hacen que los soldados rusos sepan que cualquier esfuerzo será inútil. Las fuerzas ucranianas, por el contrario, han demostrado una capacidad de adaptación y una iniciativa que contrasta con la rigidez rusa.
El artículo del Financial Times, mencionado en el hilo, sostiene que Ucrania está ganando la guerra, contra la narrativa de la propaganda rusa. Incluso Donald Trump, que inicialmente presionó a Zelensky para que cediera, acabó reconociendo que Ucrania puede luchar y ganar con el apoyo europeo.
La pregunta que nadie responde: ¿qué queda detrás del frente?
A pesar de los datos y los análisis, queda una incógnita: ¿cuánto tiempo puede mantener Rusia este ritmo de pérdidas? Los recursos humanos y materiales no son infinitos, y la apertura de fábricas en África no resuelve el problema a corto plazo. Mientras tanto, Ucrania sigue recibiendo sistemas IRIS-T, misiles y drones, y su sarracena no flaquea. La guerra de desgaste favorece claramente a Kiev, pero la pregunta clave es si la comunidad internacional mantendrá el apoyo suficiente para que la tendencia se consolide.
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