España lidera la miseria europea mientras la economía crece
La economía crece, el empleo se sostiene en los titulares y España vuelve a colocarse en cabeza de un ranking que nadie quiere ganar: el índice de miseria de la Unión Europea, por segundo año consecutivo. Un país que, según se recalca, sigue fabricando pobres cada mes sin dejar de crecer. El
29% de los menores vive con una renta inferior al 60% de la media nacional, el peor registro desde 2016, y España adelanta a Rumanía como el Estado de la UE con mayor riesgo de pobreza infantil. La contradicción entre crecimiento y miseria es el eje de todo lo que viene después.
El índice de miseria que España lidera por segundo año
España figura a la cabeza del índice de miseria europeo y como uno de los países de la Unión donde más crece la población en riesgo de pobreza, según Eurostat. El paro nacional
duplica la media comunitaria y se destruyen casi 600.000 puestos cada tres meses, según las cifras que se citan.
Esa combinación —desempleo alto, inflación sobrevenida y salarios estancados— es la receta clásica del índice de miseria. Que aparezca en un país que presume de crecimiento no es un detalle: es la anomalía que articula el asunto.
Crecer sin repartir: tejido productivo y concursos de acreedores
Los procesos concursales marcan su cifra más alta de la última década
pese al crecimiento económico. Es decir, la estadística de empresas que quiebran no acompaña al relato de bonanza. Hay quien lee ahí una destrucción silenciosa del tejido productivo que no se refleja en las cifras macro.
El resultado, sostienen distintas corrientes de análisis, es una economía que suma actividad en algunos sectores mientras pierde la base industrial que sostenía salarios medios. Cuando ese sostén se rompe, la pobreza deja de ser un accidente y pasa a ser estructural.
Jóvenes, mileuristas y hogares que no llegan a fin de mes
El
53% de los jóvenes vive en hogares que no llegan a fin de mes, el 30% está en riesgo de pobreza y solo el 31% tiene vivienda propia. La precariedad juvenil se describe como la mayor de los últimos 60 años. Más de 9 millones de españoles no alcanzan el mileurismo y casi 8 millones subsisten con menos de 12.000 euros al año.
El detalle que descoloca está en la comparación fiscal: una retribución bruta de 12.000 frente a otra de 60.000 no equivale a 12.000 netos frente a 60.000, porque los tramos impositivos no se deflactan. El desglose completo de esa brecha, partida a partida, da una diferencia menor de la que sugiere el titular. Los trabajadores pluriempleados crecen un
30% en el último lustro y los salarios a jornada completa han caído casi un 4% en 15 años.
Tres de cada cuatro familias reconocen dificultades para llegar a fin de mes. Solo el 24% de los hogares vive sin estrecheces.
Subsidios, renta mínima y la tesis del voto cautivo
Siete millones de personas reciben algún subsidio, con un coste de 28.500 millones, y unos tres millones viven del ingreso mínimo vital, según las cifras que se manejan. De ahí nace la tesis que da título a todo esto: que la asistencia no reduce el número de pobres, solo lo administra.
En el terreno político la lectura se vuelve más dura. Una parte del análisis sostiene que la pobreza sostenida con transferencias genera un
voto cautivo que rentabiliza electoralmente quien la gestiona. «Más pobres, más votantes», resume una de las posturas más repetidas, que añade que el problema llegará cuando los pocos productivos que quedan decidan pasarse al otro lado. Otros lo enmarcan en clave estructural: un ejército industrial de reserva que garantiza mano de obra barata.
Las respuestas no se ponen de acuerdo. Frente a quien culpa al capitalismo en abstracto, se responde que la responsabilidad es de gestores concretos con nombres y apellidos, no de un sistema sin rostro.
Impuestos que suben mientras la renta cae
Los hogares españoles pagaron un
40% más de impuestos pese a que su renta cayó un 15% en el tercer trimestre, y el conjunto de contribuyentes abona ya un 41% más que en 2018. La subida del diésel, además, se calcula que castigará cinco veces más a los hogares más pobres que a los más ricos.
El país está entre los que más poder adquisitivo pierden frente al precio de los alimentos. La cesta de la compra se ha comido el alza de los salarios: hay
14 puntos de brecha entre una cosa y otra. Trece millones de personas están en riesgo de exclusión social.
Con estos mimbres, lo razonable sería esperar un vuelco electoral que castigue a quien gobierna. La serie histórica sugiere otra cosa: la miseria bien administrada tiende a reproducirse. Habrá que ver si el próximo ciclo la rompe o la confirma.