Al Pacino pagará 30.000 dólares al mes por el hijo que tuvo a los 83 años
Un recién nacido en Los Ángeles, un acuerdo judicial refrendado y una cifra que no admite discusión:
30.000 dólares mensuales de manutención. El protagonista de «Cara Cortada» tuvo a su cuarto hijo a los 83 años con Noor Alfallah, de 29, y tras la separación la joven solicitó en septiembre la custodia completa, cuando el bebé tenía apenas tres meses. Esta semana los tribunales han refrendado el acuerdo entre ambos. La cifra, según los documentos obtenidos por TMZ, cubre solo los gastos básicos y
puede escalar hasta 90.000 dólares en función de los ingresos anuales del actor.
El caso ha abierto un debate con varias capas: la económica, la legal, la biológica y la puramente moral. Porque si algo deja claro la discusión es que nadie discute que Pacino pueda pagarlo. Lo que se discute es todo lo demás.
Cuánto es 30.000 dólares al mes en perspectiva
Para calibrar la cifra, un cálculo que circula en el análisis del caso:
360.000 dólares al año, 3,6 millones en una década, 7,2 millones en veinte. Con un patrimonio declarado de 120 millones, de los que aproximadamente la mitad sería inmobiliario, la conclusión más repetida es que al actor «se la suda». Otro cálculo apunta a que la «juerga» no le saldría por más de dos millones, cifra que su cartera absorbe sin despeinarse.
La comparación que más se repite es la del salario medio. Esos 30.000 mensuales equivalen a
tres años de sueldo de un trabajador que gane 1.000 euros al mes. Hay quien recuerda que cirujanos de primer nivel en Estados Unidos no alcanzan esa cifra. Y hay quien va más allá: si la madre organiza bien la gestión, puede retirarse el resto de su vida con casi 4 millones de euros en 16 años.
La duda que sobrevuela es si esa cantidad basta para el nivel de vida al que la receptora estaba acostumbrada. Una corriente sostiene que con 30.000 al mes no se pagan mansiones ni hoteles de cinco estrellas todos los días del año, y que la expectativa real apunta a la herencia. Otra recuerda que en el derecho anglosajón los contratos prematrimoniales son válidos y evitan estos problemas, a diferencia de España, donde lo pactado por los particulares queda subordinado a la ley.
¿Por qué se discute si la manutención es para el niño o para la madre?
Ahí está el nudo del asunto. Una parte del análisis sostiene que lo que se mantiene no es al niño, sino a la mujer. El derecho civil de la mayoría de los países considera que la ex pareja y el hijo tienen derecho a un nivel de vida similar al que tendrían conviviendo tras la separación. Es decir: la cifra no se fija por lo que come un bebé, sino por el estándar de vida previo.
De ahí las bromas sobre potitos de caviar y angulas, que en realidad apuntan a un problema serio: el dinero no se calcula sobre las necesidades del menor, sino sobre el patrimonio del pagador. Y de ahí también la pregunta incómoda que algunos lanzan: si el hijo heredará o no. En el derecho anglosajón no existen las legítimas españolas, así que la madre podría quedarse sin nada tras el fallecimiento, más allá de la pensión del menor.
La biología a los 83 años y el cálculo del deseo
El asunto tiene una pata que nadie quiere mirar de frente: la edad. A los 83 años, la esperanza de vida restante es corta, y el hijo tendrá una infancia sin padre. Una corriente lo califica directamente de patético. Otra lo interpreta de forma distinta: a esa edad, con el dinero ya sin utilidad personal, lo que se busca no es un heredero, sino volver a sentir algo parecido al amor. El dinero importa poco porque no se lo va a llevar.
El contrapunto lo pone quien señala que la madre no es una desconocida: según las informaciones publicadas, se ha relacionado con otros nombres mayores de Hollywood y su círculo incluye a figuras veteranas del sector. Eso desmonta el relato de la ingenua y encaja mejor con el de una persona que sabe moverse en ese entorno.
El precedente que nadie quiere repetir
El caso recuerda a otros varones de su generación que han tenido hijos a edades similares, con consecuencias parecidas para sus herederos. La comparación más citada es la de Robert De Niro, de su misma quinta. Y la conclusión que se repite es que los hijos mayores, los «auténticos», son los que acaban pagando el pato en forma de herencia diluida.
También hay quien defiende lo contrario: es dinero de su padre, se lo ha ganado y lo gasta como quiere. Los herederos no tienen derecho a nada. Es la posición más liberal del asunto, y choca de frente con la idea de legado familiar.
Lo que nadie discute es el dato final: con 83 años, 30.000 dólares al mes y un patrimonio de nueve cifras, Al Pacino ha firmado un acuerdo que le costará, en el mejor de los escenarios, más de lo que la mayoría de los mortales gana en toda su vida laboral. Y que, en el peor, podría triplicarse.