El gráfico de las exportaciones de diésel que encendió el debate
En un surtidor Ballenoil de barrio, según contaba un participante, el gasoil marcaba 1,81 euros el litro. En un gráfico de tráfico marítimo que circuló en el hilo, las exportaciones de diésel parecían despeñarse. Las dos cosas se daban al mismo tiempo, y ahí está el único punto de acuerdo de un asunto que ha pasado en días de la coña al vértigo. La tesis que circula: lo que se refina ya no sale de los países productores, Rusia mantiene cerrada su exportación de gasoil y el poco combustible disponible se guarda para consumo interno. Con ese punto de partida, cualquier país importador neto mira el calendario con aprensión.
Qué dice el gráfico de Vortexa sobre las exportaciones de diésel
El dato que disparó todo es una serie de embarques de productos refinados, de fuente solvente, con una caída que en la primera lectura parece vertical. La trampa está en la unidad de medida. Los flujos diarios son irregulares y los buques, enormes, así que la serie se lee en medias móviles de siete días. El punto que parece un precipicio corresponde a una semana todavía en curso, con un solo día contabilizado. Una media semanal de unos 7.000 millones contrastada con 1.000 millones del primer día no es un derrumbe: es una semana sin terminar.
Que el gráfico esté mal leído en el detalle no significa que no caiga. Cae. La semana previa ya mostraba un descenso que, con Rusia con la exportación prohibida y Oriente Medio en el estado en que está, se sostiene solo con que China haya empezado a exportar más —y a recortar sus propias importaciones a la mitad— para sostener el equilibrio global. El diagnóstico de fondo aguanta; la urgencia del titular, no.
Autónomos de reparto: el eslabón que absorbe el golpe
El cálculo que circula entre quienes trabajan con furgoneta es sencillo y brutal. A dos euros el litro de gasoil, el margen del autónomo se lo come la subida. A 2,20, cierra. No hay convenio que cubra ese tramo ni rescate previsto para él, y las plataformas de reparto no suben tarifas: suben bonus por productividad, que viene a ser lo mismo por el doble de entregas. El que aguante se pasa a la furgoneta eléctrica con ayuda de fondos europeos y luego descubre el alquiler de batería, la revisión o la letra pequeña.
Aquí conviene separar el análisis del ruido: una parte del intercambio derivó hacia prejuicios sobre colectivos concretos sin un solo dato que los respalde. No aporta nada al diagnóstico y no describe a nadie. El problema económico es otro y es medible.
El Brent baja mientras dos estrechos se cierran
Hay una contradicción que nadie termina de cuadrar. Con dos de los principales pasos de buques petroleros y gaseros cerrados y el conflicto extendiéndose, el barril de Brent ha bajado de precio, como señalaba un participante. Los mercados, se argumenta, manejan información que el resto no tiene.
¿Habrá racionamiento de gasoil?
No hay ninguna decisión anunciada en ese sentido. Lo que se sostiene es que el gasoil en tránsito sigue llegando y que el problema aparecería más adelante, cuando disminuya el flujo: lo primero que se racionaría sería el diésel de uso imprescindible —suministro militar y transporte de bienes básicos—, y solo después el resto. El efecto sobre los precios de todo lo que se mueve en camión llegaría con retraso, que es exactamente por lo que cuesta percibir el alcance del problema mientras el surtidor aguanta.
El precio que descoloca
Mientras se debatía si esto es el fin del diésel o una falsa alarma, el número que mejor resume el momento es el de un surtidor concreto, con el gráfico hecho jirones y el litro a 1,81 euros. Todavía.