El mapamundi alternativo que reparte el mundo en 68 países
Un ejercicio de geografía política imaginaria propone un planeta con 68 Estados: 20 en Europa, 20 en África, 14 en Asia, 10 en América y 4 en Oceanía. El autor del mapa lo presenta como una corrección de las fronteras actuales, que considera «una aberración» heredada del siglo XX. La propuesta incluye la desaparición de Portugal integrado en Iberia, la fusión de los países nórdicos en una Escandinavia que sería el Estado más extenso del planeta y la conversión de Alemania en un bloque que absorbe Canadá y Alaska bajo el nombre de Kanadak.
El mapa no es una broma. Su autor defiende que las fronteras vigentes fueron impuestas por «criminales» y que su diseño responde a criterios geográficos, históricos y económicos. El debate mezcla el análisis territorial con la burla y la descalificación personal.
Qué propone el mapamundi alternativo
La propuesta parte de una premisa: el mundo actual está dividido en «territorios absurdos» diseñados para mantener a los países pequeños, débiles y empobrecidos. El autor sostiene que las grandes potencias actuales —Estados Unidos, Rusia, Canadá, Australia— deben su tamaño a decisiones geopolíticas del siglo pasado, mientras que Europa ha sido «atomizada en mil tricitas» para facilitar su control.
El reparto por continentes es el siguiente:
Europa con 20 países,
África con 20,
Asia con 14,
América con 10 y
Oceanía con 4. El autor reconoce que las cifras le salieron «bastante redondas» sin buscarlo. Entre los cambios más llamativos está la desaparición de Portugal como Estado independiente y su integración en Iberia, la creación de una Escandinavia que agruparía a los países nórdicos —incluida Finlandia, lo que ha generado confusión entre quienes siguen el mapa— y la conversión de Alemania en un país que se extiende por Canadá y Alaska bajo el nombre de Kanadak.
Por qué desaparece Portugal y qué pasa con Iberia
La integración de Portugal en Iberia es una de las decisiones que más discusión ha generado. El autor defiende que el nombre «España» debe ceder ante «Iberia» si eso facilita la reintegración portuguesa. «Si dejar atrás el nombre España y utilizar el de Iberia va a servir para que Portugal acepte de mejor grado reintegrarse en el país, se ha de hacer», sostiene.
La propuesta no se limita a la península. El autor plantea recuperar la potencia talasocrática perdida y compensar la desaparición de Portugal con presencia marítima. También rechaza ampliar Iberia hacia el sur de Francia o el norte de África porque el Pirineo actúa como frontera natural: «Darle un mordisco a otro país para aunar trozos separados por una cordillera gigante es una puta imbecilidad», argumenta.
Las críticas: países pequeños, fútbol y nombres mal escritos
Las respuestas al mapa llegan por varios frentes. Uno de los más repetidos es la ausencia de países pequeños, esos que sirven para «no pagar impuestos» y para «llevarse goleadas de las potencias en los partidos de fase de clasificación». La crítica futbolística se desarrolla en clave de humor: se imagina un Mundial de 2048 con grupos formados por Axum, Baltia y Turquestán, y una final entre Iberia e Italia entrenada por Modric.
Otro frente es el de los nombres. Varios mensajes señalan errores en la toponimia: se cuestiona que Finlandia aparezca integrada en Escandinavia, que Turquía reciba el nombre de Yunanistán o que Galway aparezca como Galvia. El autor responde con descalificaciones y evita corregir los errores señalados.
El mapa como proyecto en revisión
El autor reconoce que el mapa publicado no es la versión final. «Después de ese mapa hubieron cambios. Los estoy publicando poco a poco en la página», explica. El proceso incluye recalcular los tamaños de los países con una hoja de cálculo, lo que se complica cuando recorta provincias oficiales porque exige nuevas mediciones.
La discusión también ha derivado hacia la historia y el uso de los nombres. Una parte del debate rechaza el término Iberia por considerarlo ajeno a la tradición española; el autor responde que está revisando posiciones que antes defendía y que la prioridad es la reunificación peninsular. El cierre del asunto queda abierto: el mapa sigue en construcción y los errores señalados no se han corregido.