Dos nóminas de policía: 2.400 y 2.300 euros que nadie asimila
Un policía foral de Navarra con menos de un año en el cuerpo cobra
2.400 euros netos al mes, según un mensaje difundido en un foro. Un policía local de Olot, en Cataluña,
2.300 euros, y sin hacer noches, según la misma fuente. Escalas básicas, sin antigüedad ni especialización. El dato, que circula por los mentideros económicos desde hace casi dos años, sigue provocando el mismo efecto: incredulidad primero, indignación después, y una pregunta incómoda de fondo. ¿Es mucho o es poco? La respuesta depende de con quién se compare, y ahí empieza el lío.
El sueldo que rompe el relato del funcionario privilegiado
La primera reacción es la envidia. La segunda, la comparación con el sector privado. Hay quien sostiene que un sueldo así, con la vida por las nubes, es una miseria disfrazada de privilegio. Y hay quien responde que
2.400 euros limpios son un sueldazo en un país donde el salario mínimo ronda los 1.100. Ambas cosas pueden ser verdad al mismo tiempo, y ese es el problema.
El cálculo que más circula entre quienes defienden a los agentes es sencillo: si 2.400 euros netos son un sueldazo, el problema no es el policía, es el mercado laboral español. Un informático que factura desde casa reconoce ganar
1.600 euros limpios por tocarse los cojones la mayor parte del tiempo, y aun así considera que el policía está mal pagado: turnos, frío, lluvia, riesgo físico y aguantar a gentuza de todo tipo. La comparación no es ocio contra trabajo, es riesgo contra comodidad.
¿Cuánto cobra un policía autonómico comparado con uno local?
La jerarquía de sueldos dentro de los cuerpos de seguridad es un jeroglífico. La policía foral de Navarra aparece en las conversaciones como
la que mejor paga de España, por encima de los Mossos d'Esquadra y de la Ertzaintza, según algunos participantes. Los Mossos, según esos mismos comentarios, serían de las autonómicas que menos cobran, aunque siempre han ido en el paquete de las mejor retribuidas junto a la vasca. La contradicción no se resuelve con una búsqueda rápida.
Lo que sí sostienen algunos intervinientes es que las policías autonómicas y la mayoría de las locales superan en sueldo a la Guardia Civil y al Cuerpo Nacional de Policía, y sin salir de su territorio. Un guardia civil destinado en Navarra o País Vasco con complemento de zona conflictiva rondaría los
2.500 euros netos; si está en Tráfico, hasta 2.800, con posibilidad de piso gratis, según un cálculo que circula en el hilo. El cálculo completo, con pagas extras y complementos, da cifras que sorprenden incluso a quien las vive de cerca.
El plus de peligrosidad que viene de los años de ETA
Una parte del debate se centra en el origen de esos complementos. Hay quien recuerda que la policía foral cobra un plus de peligrosidad heredado de los años de ETA, y que ese plus sigue vigente aunque la amenaza haya cambiado de forma. No es un detalle menor: explicaría por qué una escala básica en Navarra puede superar a un agente con más antigüedad en otra comunidad.
El asunto se enreda cuando entra la política. Una corriente sostiene que estos sueldos son el precio que la administración paga para tener cuerpos contentos y dóciles. Otra responde que
un policía que no llega a fin de mes es un policía corruptible, y que pagar bien es la forma más barata de garantizar que nadie mire hacia otro lado. Ninguna de las dos posturas se puede demostrar con una nómina.
Mossos que se cambian a policía local: la fuga silenciosa
Uno de los datos más llamativos que se manejan es la fuga de agentes de los Mossos hacia policías locales y municipales. Con el ISPC ya hecho, los ayuntamientos se ahorran una academia por cada agente que decide cambiarse, y el tránsito es relativamente sencillo, según se afirma en el hilo. Las razones que se citan: mejores horarios, mejores condiciones y un ascenso más rápido y fluido. El temario de Mossos, además, se describe como
de risa en comparación con las 1.600 o 2.000 páginas de Guardia Civil o Policía Nacional.
Esa movilidad interna desmonta la idea de que todos los cuerpos son iguales. Dentro de la misma comunidad, un agente puede mejorar su vida cambiando de uniforme sin cambiar de barrio. Y eso, en un mercado laboral donde moverse suele implicar mudarse, es un lujo que pocos sectores ofrecen.
El problema real: 2.400 euros son un sueldo de pobre
Aquí llega el giro. Varios participantes coinciden en que
2.400 euros netos no son un dineral, sino un sueldo medio tirando a bajo en el entorno europeo. En otros países del entorno, esa cifra está por debajo del salario mínimo, según sostienen algunos. La conclusión incómoda es que la anomalía no es lo que cobra un policía, sino lo que cobra el resto.
Un caso que se cita con frecuencia es el de un ingeniero industrial que se metió en la Ertzaintza. El sueldo es más o menos el mismo que tenía en la empresa privada, pero está cerca de su casa y cuando acaba el turno se acaba el trabajo. De ingeniero no bajaba de las 12 horas al día, y siempre en un sitio perdido. La cuenta que hace no es de dinero, es de vida.
La comparación que nadie quiere hacer: funcionario contra remero
El debate deriva hacia una conclusión más amplia. Si un policía con menos de un año en el cuerpo cobra 2.400 euros limpios, ¿cuánto cobra un trabajador del sector privado con responsabilidades similares? Menos, en la mayoría de los casos, según se afirma en el hilo. Y ahí aparece la palabra maldita:
remero. El que paga impuestos para sostener un sistema que, según esta lectura, le devuelve servicios cada vez más caros y peores.
La respuesta desde el otro lado es que el funcionario también paga impuestos, también madruga y también se juega el tipo. Que la comparación no es funcionario contra privado, sino entre dos formas de precariedad. Y que el verdadero problema es que
el sector privado español paga tan mal que cualquier sueldo estable parece un privilegio.
Lo que queda por resolver
Con estos diferenciales, la migración hacia las oposiciones debería ser masiva. Y lo es, pero no por vocación, sino por descarte, según algunos comentarios. La pregunta que queda flotando no es cuánto cobra un policía, sino cuánto debería cobrar cualquier trabajo para que 2.400 euros netos no parezcan una fortuna. Mientras eso se decide, las nóminas siguen ahí, y nadie termina de asimilarlas.