Nuestras decisiones pasadas tienen consecuencias en el presente. Vivir de alquiler tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Lo que es un error es pensar que las primeras nunca vendrán, y como suele ocurrir según la Ley de Murphy, aparecerán en el peor momento posible, en la vejez. El que vive de alquiler debe considerar esa posible situación de que a la renovación del contrato las condiciones cambien, o ya no alquilen más, o no puedas pagar el alquiler, o que te ofrezcan comprarlo, y poder dar respuesta a esa situación. Estoy convencido que la señora tiene ahorros y medios como para poder tomar decisiones, otra cosa es que la moleste como es lógico que la acaben echando de facto de lo que ella considera su propiedad. En mi escala empática esa señora está en la parte media-baja, no le deseo ningún mal por supuesto y siento su situación, pero bastante tengo con mis problemas y trabajar para poder terminar de pagarme mi pisito, a diferencia de ella, como para preocuparme de los problemas ajenos fruto de sus decisiones personales. Pena me da la gente joven que trabaja explotada sin un proyecto de vida, pena los sueldos de miseria de la juventud, pena aquel que por una desgracia cae enfermo, termina gastando sus ahorros y acaba desahuciado, pena los padres de familia que van por los polígonos con un taco de CV con cara triste, pena el chaval joven que fallece por cáncer y deja a su pareja con los críos y con cuatro euros y una pensión de miseria y la chica trabaja de sol a sol por un sueldo de miseria, etc. En mi listado de penas esa señora se encuentra muy abajo, y repito, la entiendo y le deseo lo mejor. Yo soy un langosto, pero lo que se está haciendo con la juventud en España es una absoluta vergüenza, y que la movilización sea continuamente por viejos con la vida resuelta me molesta muchísimo. La juventud es nuestro futuro, están formados, tienen ganas de trabajar y de vivir, TODO debiera estar dirigido a ellos, verles prosperar es la mayor felicidad para todos, sobre todo para los que somos padres.