El SAS publica los sueldos: 98.000 brutos por médico de familia
Un médico de familia destinado en un centro de salud aislado de la sierra norte de Sevilla, a una hora del hospital más cercano, con cinco guardias al mes y 25 años de antigüedad, no gana cinco mil euros al mes. Gana bastante más. La Consejería de Salud andaluza ha hecho públicos los datos salariales de su plantilla y el desglose, que ya circulaba desde hacía meses, ha caído como un jarro de agua fría sobre buena parte de la opinión pública:
98.000 euros brutos anuales en los casos de difícil cobertura, que con la retención de IRPF aplicada se quedan en torno a
62.000 netos.
La reacción mayoritaria sigue un patrón previsible. Primero, la incredulidad. Después, el cálculo mental rápido:
cinco mil euros al mes y encima se quejan. El problema es que se confunde la cifra bruta con la neta y que las guardias no son horas extras de un informático, sino la columna vertebral del sueldo. Hay quien sostiene que esos 62.000 netos son un salario de percentil 98 en Andalucía. Y hay quien, con los mismos números delante, defiende justo lo contrario: que se paga bien y aun así las plazas siguen vacías.
98.000 brutos y 62.000 netos: el desglose de la nómina
La estructura retributiva del Servicio Andaluz de Salud explica el salto. El horario oficial para el empleado público andaluz es de
35 horas semanales, pero las guardias se suman aparte: en zonas de difícil cobertura, la hora de guardia se abona un
20% más. Con ese recargo, una guardia de 24 horas puede llegar a los
820 euros brutos.
Con cuatro y cinco guardias alternando por semestre, el complemento deja de ser un extra y pasa a ser media nómina. Y la retención fiscal se mueve entre el
32% de un mes corriente y el 38% de diciembre, según el desglose que manejan los propios facultativos. Añádanse los trienios: 25 años de antigüedad no son un detalle menor en el cómputo final. Sin ellos la cifra baja; con ellos, supera los 90.000 sin despeinarse.
¿Por qué se paga un 20% más en las zonas aisladas?
Porque nadie quiere ir. Ese es el resumen del complemento de difícil cobertura, que en la práctica se aplica a cualquier pueblo a más de 40 kilómetros de la capital. No es un premio: es una prima de escasez. Cuando el centro queda a una hora del hospital de referencia y la máquina de rayos más cercana está a 25 o 30 minutos, la capacidad de derivar se estrecha y el facultativo asume más.
Ese aislamiento tiene otra cara contable. Los incentivos de gestión penalizan el gasto por cartilla en zonas rurales envejecidas, donde se receta más que en un centro urbano de barrio joven porque la alternativa es mandar al paciente por carretera. El resultado es una paradoja administrativa fina: se paga más por estar lejos y a la vez se penaliza por gastar más estando lejos.
Osuna: se paga bien y sigue sin cubrirse
La prueba del algodón está en Osuna, una de las zonas con mayor falta de médicos de familia de la provincia de Sevilla. Sobre el papel, la plaza es atractiva: difícil cobertura, retribución alta, estabilidad. Sobre el terreno, el mercado no la cubre.
El razonamiento que se repite no invoca la vocación, sino la oferta y la demanda. Si dos destinos pagan lo mismo y uno está más cerca de la capital y se trabaja menos, nadie elige el segundo. La conclusión que se extrae es mercantil: si Osuna necesita médicos de verdad, que se declare zona de ultra difícil cobertura y se paguen 150.000 euros. A igualdad de condiciones, se agota primero lo más cercano a Sevilla y donde menos se trabaja.
¿Cuánto cobran en Madrid, Valencia o Noruega?
La comparación autonómica incomoda a casi todos. El SAS quedaría unos
25.000 euros por encima de otra comunidad, según los datos fiscales que se cruzan en la conversación. Un adjunto con más de diez años en Madrid apenas alcanza los
60.000 euros. En la Comunidad Valenciana el complemento de productividad no llega a
500 euros... al año, lo que en la práctica equivale a nada.
El techo lo pone Noruega, que busca médicos sin especialidad por
120.000 euros anuales y vivienda incluida. La brecha con el norte no es solo salarial: es de jornada, de condiciones y de coste de vida. Aun así, la cifra calienta.
Del café del visitador al seguro de responsabilidad
Los extras opacos no llegan. Lo máximo que algunos facultativos reconocen haber aceptado de la industria es
un café y, como mucho, una comida de 30 o 40 euros por cabeza. Y el seguro de responsabilidad civil propio, que muchos contrataron al ver su exposición a denuncias, no llega a
100 euros al año.
El contexto tampoco ayuda: la Junta sopesa cerrar centros de salud por falta de médicos, con plazas MIR vacantes y sin refuerzos. La oferta andaluza, que en nómina figura entre las mejores de España, convive con ese riesgo.
Con la lista de espera como recordatorio, un sueldo de 62.000 netos sitúa a quien lo firma en el percentil 98 de la renta andaluza y, aun así, la comunidad sigue buscando médicos fuera. El dato que descoloca no es cuánto cobra: es que con esas cifras todavía no haya cola para cubrir Osuna.