El hilo arranca entre el asombro y la duda de si lleva motor
Empieza con un vídeo y con alguien preguntando si eso no lleva ningún motor. Los veinte mensajes siguientes son gente intentando digerirlo. Unos miran precios, otros discuten si sirve fuera de un lago y uno suelta que se lo compra mañana.
Qué se ha sabido
El vídeo que abre el hilo se cuelga el 3 de octubre y, unas líneas más abajo, alguien deja
la ficha del wingfoil de 1200 cm². Con el enlace se aclara una cosa: el modelo de la tienda no es el del vídeo. Va montado para añadirle una vela que se vende aparte, igual que la tabla.
Quien abre el hilo lo dice sin rodeos: «Esos de los videos son sin motor. Luego hay un modelo con motor.» A partir de ahí el personal ordena el catálogo. Un participante reparte el asunto en tres familias —el foil de pumpeo, el de oleaje y el wingfoil tipo kitesurf— y coloca el del vídeo en la primera.
Aparecen vías de entrada. Uno apunta a la segunda mano o a esperar a que bajen. Otro dice que lo ha visto en tienda y que sale más barato que una bici de montaña. Y llega un avistamiento de playa: en
Valencia hay gente haciendo wingfoil, se les ve pasar muy lejos de la orilla y volver.
Sobre el vídeo, alguien avisa de un detalle que se va a repetir: hay una cometa para moverse con la fuerza del viento. Y sobre el aparato, un comentario saca a relucir el ruido. Nada más. El hilo tiene
40 mensajes entre el 3 y el 4 de octubre.
Dónde está la bronca
El primer choque es de incredulidad pura. Uno pregunta si eso no lleva motor, otro confirma que los del vídeo van a pierna y ahí se acaba. Dos mensajes.
La discusión de verdad llega con el agua. Un participante sostiene que el de las barbas navega en aguas demasiado tranquilas y que eso en alta mar no lo ve funcional. La respuesta es la contraria: en el mar se va casi solo, porque navegando a favor de corriente u olas el perfil sumergido multiplica el rendimiento.
Y entonces entra el que corta el rollo. Ese rendimiento vale en una dirección, pero hay que volver. Frente a olas o corriente,
todo el esfuerzo lo hace el practicante, y para eso hacen falta piernas de esquiador. El resumen que deja es que el cacharro da un uso limitado: vas, pero hay que volver. En un entorno controlado, remata, o acabas reventado.
Hay un tercer frente, más tonto. Varios mensajes se enganchan a discutir el físico del hombre del vídeo. Uno le pone kilos de más, otro responde que está compacto y que es una roca. Se queda en anécdota, pero ocupa su tramo.
Cinta de correr, Waterworld y otros usos
De las comparaciones que salen aquí, la que más juego da es la de la cinta de correr: el pumpeo como ejercicio continuo para quemar calorías. La segunda es menos seria: si se derriten los polos, el invento vale para un escenario tipo Waterworld, y encima no gasta combustible.
También hay quien pregunta qué pasa si dejas de moverte, y quien calcula que, con su peso, tendría que saltar encima de la tabla para hundirla. Otro bromea con que con la cometa del vídeo se tira volando una semana.
Qué cambia respecto a antes
Se pasa del «¿esto qué es?» al «¿cuánto cuesta y de segunda mano?» en dos páginas. La duda del motor se resuelve en el primer tramo y no vuelve. Lo que se instala es la del regreso contra corriente, que nadie discute con argumentos, solo con entusiasmo.
Entra un tema nuevo: el ruido del aparato. Y otro más raro, el de la propia condición física del forero, que acaba siendo la variable que decide todo. El hilo cierra estas horas con un mensaje que ya no habla del foil ni del agua: es una parrafada sobre mangos y un primo. Deriva, sin más.