El hilo se enciende con los fondos buitre y la oferta
El hilo vuelve a saltar. Si en la entrega anterior la bronca era la letra pequeña del ICF catalán, ahora el detonante es un enlace doble que un forero suelta a media mañana: una noticia que recuerda que Sánchez invitó a los fondos que ahora llama «buitres» y otra que anuncia que Blackstone pone a la venta las 5.400 viviendas en alquiler de Fidere. «Ya ves para quién gobierna», remata. A partir de ahí, el hilo se parte en tres: los que discuten la oferta, los que comparan la medida con los cheques de Trump y los que directamente pasan de la vivienda y hablan de elecciones.
Qué se ha sabido
El primer bloque es el de los enlaces. Un participante enlaza
la noticia que recuerda que Sánchez invitó a los fondos que ahora llama «buitres» y les prometió que la Ley de Vivienda no les afectaría y la cruza con
la operación de Blackstone para vender las 5.400 viviendas en alquiler de Fidere. Su conclusión: «ya ves para quién gobierna». El segundo bloque es la comparación con Estados Unidos. Un forero trae
el anuncio de Trump de pagos de 90 dólares para seniors en Medicare antes de las midterms y lo pone al lado del crédito ICO: «la misma filosofía», dice. El tercer bloque es el de los números de oferta. Un participante repite la cifra que ya circulaba:
90.000 viviendas nuevas al año para 245.000 hogares nuevos al año. «Ya puedes decretar lo que quieras y regalar el dinero que quieras... esos son los números», sentencia. Y el cuarto bloque es el de las anécdotas personales. Un forero con cuatro pisos a su nombre anuncia que se los va a «vender» a sus hijos a precio moderado. Otro avisa de que en la ley del PSC para Cataluña están excluidos los pisos comprados a familiares. Y un tercero suelta que ya ha oído a gente en la calle haciendo planes con los 50.000 euros.
Dónde está la bronca
El choque ya no es solo sobre el precio. Ahora hay tres frentes. El primero es el de los fondos. Los que enlazan las dos noticias sostienen que el Gobierno llama «buitres» a los fondos después de haberles invitado a España y de haberles prometido que la Ley de Vivienda no les afectaría. La operación de Blackstone, dicen, demuestra que el mercado de alquiler está en manos de fondos que compran y venden bloques enteros. Frente a eso, los que defienden la medida no entran en el fondo del asunto: se limitan a repetir que «nadie puede ahorrar la entrada a un piso». El segundo frente es el de la oferta. Un participante lo resume: «90.000 viviendas nuevas al año para 245.000 hogares nuevos al año. Ya puedes decretar lo que quieras y regalar el dinero que quieras... esos son los números». Otro añade que el crédito no crea un solo metro cuadrado. Y un tercero remata: «Es como si le das a alguien 2 leños para apagar un fuego». El tercer frente es el político. Aquí el hilo se desmadra. Un forero sostiene que el anuncio llega en precampaña y que el presidente lleva ocho años gobernando y se acuerda de la vivienda ahora. Otro recuerda que en 2018 la vivienda ni siquiera figuraba en el CIS entre los principales problemas. Y un tercero compara la medida con los cheques sanitarios de Trump: «darles dinero público temporal para que paguen los gastos médicos de la sanidad privada». La discusión deriva hacia la deuda pública, el déficit estructural y las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Hay quien pide limitar el acceso a la vivienda pública a quienes lleven un tiempo cotizando. Y hay quien responsabiliza al PSOE de no haber actuado en esa línea durante sus años de gobierno. La bronca no se resuelve. El hilo sigue.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es el eje. En la entrega anterior todo giraba en torno a la letra pequeña del ICF catalán y al riesgo de morosidad. Ahora esos asuntos quedan de fondo y entran dos nuevos: los fondos buitre y la oferta de vivienda. La predicción que se cumple es la de los que decían que el crédito se incorporaría al precio: un forero con cuatro pisos anuncia que se los va a «vender» a sus hijos a precio moderado. La que falla es la de los que esperaban que el hilo se calmara. No se ha calmado. Y entra un asunto nuevo: la comparación con Trump y los cheques sanitarios antes de las midterms. La discusión ya no es solo española. Es de campaña electoral a los dos lados del Atlántico.