728 mm en 24 horas: Francia activa la alerta extrema en el sureste
El sureste de
Francia se juega en 36 horas el episodio de lluvia más brutal que los modelos tienen en memoria reciente. No es una previsión a diez días: el radar ya detecta tormentas fuertes creciendo sobre Montpellier y el SMS de alerta extrema ha empezado a sonar en los móviles del Hérault. El eje Aviñón-Nimes-Montpellier-Marsella concentra las peores cifras previstas, hasta doblar lo que dejó la dana de Valencia.
Qué dicen los modelos: hasta 728 mm sobre Nimes
La referencia que se repite en todos los análisis es la dana de Valencia, donde la mayoría de localidades acumuló entre 300 y 400 mm. Aquí los números son otros. El modelo AROME francés proyecta hasta
550 mm en menos de 24 horas; el HARMONIE lo sigue de cerca aunque desplaza los máximos hacia el noroeste; y el suizo de alta resolución —el llamado 4x4— llega a
728 mm sobre la propia ciudad de Nimes. Con el sistema de tormentas estancado, la lluvia no se reparte: se concentra.
Lo confirma el radar en tiempo real. Saint-Hippolyte-du-Fort, en el Gard, roza ya los
250 mm y acumula inundaciones en sus puntos bajos; en Quissac la situación se describe como preocupante. En Montpellier, la avenue de Lodève ya está anegada y el tranvía, afectado, horas antes de que llegue el grueso.
¿Hay reactores nucleares cerca de Nimes?
Sí, y no es casualidad que estén todos pegados al Ródano: necesitan agua para refrigerar. A 30-40 km de Nimes y Aviñón se sitúa Marcoule, complejo del CEA con reactores ya parados —tipo Phenix— pero con material y almacenamiento en la zona. El río suma además
Tricastin, operativo, y Cruas-Meysse aguas arriba; Golfech queda fuera del eje. Los protocolos franceses contra crecidas vienen de
1999 y 2003, precisamente porque el Ródano desborda.
Lez en alerta roja y dos tornados en la costa
El río Lez a su paso por Montpellier está en alerta roja por crecida y ya genera problemas de circulación. Por si el agua no bastara,
dos tornados han impactado en el litoral del sureste francés, según los registros que se difunden del episodio. La lectura mayoritaria apunta a que el pico llegará en las próximas horas.
Con estos mimbres, el diagnóstico se parte. Hay quien lee el aviso como una respuesta proporcionada a una previsión objetivamente excepcional y quien lo interpreta como catastrofismo climático. Se sostiene también que la orografía francesa, más llana que la valenciana, juega a favor de la evacuación del agua; otros defienden justo lo contrario. Y reaparecen los asuntos de siempre: presas, construcción en zonas inundables y competencias de las prefecturas.
Lo que se sabe y lo que no
La escala es lo que no termina de cuadrar. 728 mm en 24 horas no es una cifra que se maneje con soltura: supera a buena parte de los episodios mediterráneos más citados y explica que la alerta se declarara extrema antes de que el pico llegue. Sobre el terreno, la duda es cuánta de esa lluvia cae de golpe sobre suelo urbano y cuánta se reparte hacia el Ródano, donde están las instalaciones industriales.
Cabe esperar inundaciones serias en el eje Aviñón-Nimes, con el Lez desbordado y riesgo en los puntos bajos; si el sistema se desplaza antes de lo previsto, el escenario se rebaja de golpe. A esta hora, nadie firma un pronóstico.