Qué cambiaría en RTVE si VOX llegara a controlar el ente público
¿Qué pasaría de verdad si VOX se hiciera con el control de RTVE? La pregunta circula con una mezcla de sorna y de cálculo político, y las respuestas van del cierre puro y duro a la simple corrección de sesgos. Nadie habla de matices: el diagnóstico de partida es que la radiotelevisión pública está
colonizada por una línea editorial concreta, y que un cambio de mando la sacudiría de arriba abajo.
Qué cambiaría en los informativos de TVE
El cambio más citado no es de organigrama, sino de lenguaje. Basta con empezar a narrar las noticias sin ocultar la nacionalidad de los protagonistas y sin repetir el término
ultraderecha cada pocos minutos, sostiene una corriente del análisis, para que la diferencia con lo que hay hoy sea
sideral. Es decir: la crítica no apunta tanto a los contenidos como a las etiquetas y a lo que se omite.
El segundo frente es el de los programas de opinión. Hay quien pide directamente que se levante la parrilla de mesas de tertulia que ocupan la jornada entera, con un argumento que no es ideológico sino de agotamiento:
quitar el programa de la mesa con los opinadores que dura todo el día. Y hay quien añade que, con los toros de vuelta, el panorama sería aún más esperpéntico.
El ajuste de personal que nadie detalla
Aquí el análisis se vuelve incómodo. Un cambio de control implicaría tocar la estructura intermedia del ente, y eso significa que
muchos cuadros intermedios habrían de caer. La consecuencia, según esta lectura, sería una caída de calidad y una espiral de deterioro difícil de frenar, porque el recambio de profesionales no se improvisa. La crítica de fondo es que el sesgo se ha interiorizado hasta tal punto que cuesta encontrar profesionales cuya motivación principal sea informar y no adoctrinar.
La versión más radical de esta corriente no se queda en el ente público. Apunta a las plataformas de verificación y a las redes de financiación internacional que, según este relato, sostienen el ecosistema informativo actual. Es la parte más conspirativa del asunto y conviene tomarla como lo que es: una tesis que circula, no un hecho acreditado.
Privatizar, cerrar o desparasitar: las tres salidas
La propuesta más agresiva pasa por
privatizar RTVE y sacarla a bolsa, con el precedente de Iberia como argumento. La más simple: cerrarla y devolver el dinero al contribuyente, de donde nunca debió salir. Entre medias queda la que probablemente resume mejor el estado de ánimo: desparasitar el ente de la parasitación que se le atribuye.
El problema de las tres es el mismo. Ninguna explica cómo se sostiene un servicio público de comunicación sin caer en el sesgo contrario, y ninguna cuantifica el coste de la transición. El debate, en realidad, no va de RTVE: va de quién decide qué es información y qué es propaganda.
Con estos mimbres, el cesto que saldría de una RTVE intervenida sería cualquier cosa menos aburrido. Y probablemente, tampoco neutral.