Lanbide publica 41.400 notificaciones en el BOPV para localizar a perceptores de la RGI
El Servicio Vasco de Empleo ha tenido que recurrir al Boletín Oficial del País Vasco para contactar con miles de perceptores de la Renta de Garantía de Ingresos a los que no ha logrado localizar por los cauces ordinarios. En lo que va de año, Lanbide ha publicado casi 41.400 avisos en el BOPV –un mismo perceptor puede acumular varios– como último recurso tras intentar la entrega en mano en sus domicilios. El resultado es desalentador: apenas el 1,13% de las personas interesadas ha acudido a recoger la carta en la oficina.
¿Por qué no aparecen los beneficiarios?
La cifra de notificaciones fallidas pone en cuestión la eficacia del sistema de control de la RGI. Si tras el intento de notificación personalizada y la publicación en el boletín apenas un puñado de perceptores responde, cabe preguntarse cuántos de ellos residen realmente en Euskadi o han actualizado sus datos. En el debate público se ha señalado que la tasa de respuesta es tan baja que sugiere que muchos perceptores podrían haber cambiado de residencia sin notificarlo, o incluso vivir fuera del País Vasco. Lanbide, por ahora, no ofrece un perfil detallado de los desaparecidos.
Un 98,87% de fracaso en la localización
Que solo el 1,13% de los afectados acuda a la oficina tras ver su nombre en el boletín sugiere que el sistema de avisos no funciona o que los destinatarios no tienen interés en responder. La cifra, en cualquier caso, es tan baja que invita a pensar que los perceptores o bien han abandonado la comunidad, o bien han fallecido, o bien están en situación irregular. Lanbide no ha especificado qué consecuencias tendrá para quienes no regularicen su situación, pero la lógica apunta a que, si no se presentan, la prestación podría ser suspendida.
Si la tendencia continúa, el descontrol de la RGI puede convertirse en un agujero de legitimidad para el sistema de rentas vascas, pero las cifras actuales no permiten afirmar que el fraude sea masivo. Lo que sí queda claro es que el sistema de localización de Lanbide falla estrepitosamente, y que miles de perceptores están en el limbo administrativo.