Urgencias del HUC: el comité denuncia 106 muertes más y un 20% de subida
En enero de 2026, el comité de empresa del Hospital Universitario de
Canarias (HUC) ya tenía sobre la mesa un dato incómodo, según su versión: la mortalidad en Urgencias había pasado del 0,5% al 0,82% en un año. Traducido a personas, 106 fallecimientos más en 2025 que en 2024. La dirección, según el comité, negó los datos hasta que un periodista los rescató de un portal de transparencia en octubre. El detonante que señalan los representantes de los trabajadores es la reorganización impulsada a finales de 2024 por la anterior cúpula del centro —hoy en el Servicio Canario de
Salud—, que, siempre según el comité, vació la plantilla de especialistas en urgencias y la rellenó con médicos sin la especialidad MIR. La sospecha es grave. La prueba, de momento, no existe.
Qué dicen los números y qué no dicen
El dato que el comité considera irrefutable es la comparación interanual con la misma población: otros hospitales de tercer nivel en Canarias se mueven en tasas del 0,40% o 0,5%, mientras el HUC alcanzó el 0,82%, según los datos hechos públicos por el comité. Pablo Febles, presidente del comité y trabajador de neurocirugía, lo planteó así en la emisora: «Si la mortalidad en urgencias te aumenta un 20% de un año para otro, eso es una situación crítica que debe ser analizada urgentemente». La dirección del HUC, según el comité, no ha abierto la auditoría interna ni ha activado la comisión de mortalidad que el comité reclama desde enero.
Hay que separar el hecho medido de la causa atribuida. Que la tasa suba es un dato aportado por el comité. Que la subida se deba a la contratación de médicos sin MIR es una hipótesis que el propio comité presenta como «principal sospecha». En urgencias también influyen el volumen de pacientes graves, el tiempo de espera hasta que se libera una cama de planta, los cambios en el registro de fallecimientos o el
envejecimiento de la población atendida. Ninguna de esas variables aparece desglosada en la información disponible. El Consejo General de Colegios de Médicos sí ha advertido, según recoge el comité, de que cubrir necesidades estructurales con médicos sin especialidad reconocida es un riesgo para la seguridad del paciente. Es un principio general, no una pericia sobre este caso.
La reorganización que vació Urgencias
El origen del conflicto se sitúa a finales de 2024. La entonces dirección del HUC, encabezada por Adasat Goya —hoy director del Servicio Canario de Salud— y el director médico José Antonio García Dopico, impulsó el llamado «proyecto urgencias 2024-2026». Según el comité, la reestructuración provocó la salida de una plantilla de especialistas «muy valiosa y muy experimentada» y, para cubrir las vacantes, se recurrió a médicos no especialistas con títulos obtenidos en el extranjero. La dirección asumió, siempre según la versión de los representantes de los trabajadores, que cualquier médico con el título de Medicina podía hacer el trabajo de urgencias con el mismo nivel que un especialista. El resultado, sostienen, ha desmentido esa premisa.
La delegada de Intersindical Canaria, Cati Darias, calificó la situación de «altísimamente preocupante» y la enmarcó en un «deterioro conjunto» del hospital, con «experimentos con gaseosa» por parte de la dirección. La gerencia del HUC ha respondido a las críticas sindicales con una frase que se ha convertido en su escudo: «Mi despacho está abierto todos los días». No ha confirmado ni desmentido las cifras de mortalidad.
El silencio, la transparencia y el periodista
El comité pidió los datos de mortalidad desde febrero de 2026. La respuesta, según Febles, fue la negación de su existencia o la entrega de «información errónea». Los números salieron a la luz en octubre gracias a la investigación de un periodista en un portal de transparencia. «En un país democrático, para enterarnos de los datos que deberían ser públicos y transparentes sobre la sanidad, tiene que acudir un periodista a una página de transparencia», lamentó. La opacidad, más que la contratación, es el cargo que la dirección no ha logrado desactivar, según el comité.
Del caso concreto a la queja general
La conversación que ha generado la denuncia desborda el HUC. Hay quien sostiene que el problema es de convalidación de títulos: que se homologan títulos extranjeros con criterios laxos mientras se mantienen notas de corte altas para los estudiantes españoles. Otros apuntan al mercado laboral: médicos formados en España que se marchan al extranjero y huecos que se cubren con profesionales de fuera. Y una tercera corriente, más incómoda, señala que el deterioro de la sanidad pública no empezó con esta contratación, sino con años de precariedad, listas de espera y falta de especialistas en todo el país. La anécdota que resume el desconcierto, según un participante: un paciente operado por un médico peruano con MIR y experiencia en varios países europeos, «uno de los mejores en su especialidad», y luego un médico de cabecera que no sabía nada del medicamento que tomaba. La nacionalidad no explica nada. La formación y la selección, sí.
Qué puede pasar ahora
El comité exige una auditoría interna y la activación de la comisión de mortalidad. La dirección no la ha convocado, según los representantes de los trabajadores. El Servicio Canario de Salud, dirigido por uno de los responsables de la reorganización, no ha anunciado revisión alguna. Sin esos pasos, el 0,82% seguirá siendo una cifra sin explicación oficial y los 106 fallecimientos adicionales, un dato que el sistema sanitario canario no ha desmentido. La pelota está en el tejado de la consejería. Y el reloj corre: si la tasa se consolida, el comité advierte de que puede quedar «estructural, para siempre».