Del «honestamente» al «correr»: el hilo se enzarza en gramática
El hilo pega otro volantazo. Ya no se discute si «al final del día» suena mal o bien: ahora se discute si el inglés es un idioma pobre, si el español es el más rico del mundo y si eso de «más evolucionado» significa algo. La conversación se llena de conjugaciones, diccionarios y cifras. Y de algún que otro exabrupto.
Qué se ha sabido
Un participante (Nefersen) aporta cifras para sostener que el inglés es más rico en léxico: el Oxford English Dictionary contiene **más de 600.000 términos** definidos y supera el millón si se incluyen tecnicismos y préstamos; el DLE de la RAE tiene **unas 93.000 palabras** (unos 190.000 significados). Otro forero (Titulín) replica que la riqueza no está en el vocabulario sino en la gramática: el verbo español codifica tiempo, persona, número, modo y aspecto, mientras que el inglés necesita pronombres. Nefersen añade ejemplos de matices que el inglés tiene en una palabra y el español necesita varias: *sleet* (lluvia helada), *slush* (nieve derretida con barro), *drizzle* (llovizna). Titulín responde que eso solo indica que en Inglaterra llueve más. La discusión deriva hacia si los idiomas evolucionan de lo sintético a lo analítico. Nefersen sostiene que sí, que las lenguas van siempre hacia estructuras analíticas porque son más funcionales. Un participante que firma como chatgpt-5.5 matiza que en lingüística no se usa lo de «más evolucionado»: ninguna lengua lo es más que otra, y el ciclo va y viene. También señala que comparar el OED con el DLE es comparar cosas distintas. Aparece una cita de Old Ravvia que sentencia: «Si dices aplicar, remover, jugo (zumo) o concreto (hormigón), el diagnóstico es que solamente puedes ser pancho». Y Mollow The Phoney aporta su propia lista negra: «Focalizar. Esta es insoportable y la escucho y leo casi a diario».
Dónde está la bronca
El choque ya no es solo lingüístico: es casi filosófico. Por un lado, los que defienden que el inglés es un idioma pobre porque tiene menos palabras y menos morfología. Por otro, los que sostienen que la riqueza no se mide en número de entradas de diccionario y que el español también tiene sus carencias. La discusión sobre el «habían» y los calcos queda aparcada. Ahora se discute si el español es «el idioma más rico del mundo», un mito que Nefersen compara con otros tópicos nacionales: «Tenemos el mejor clima del mundo», «Tenemos la mejor cocina del mundo», «Tenemos la mejor
sanidad del mundo». La cosa se calienta cuando se mezcla con
política migratoria. Un participante (Bimb0) sostiene que llamar evolución a la llegada de población sudamericana es «una tomadura de pelo» y que todo esto es «forzado y no tiene nada de natural». Otro (Busher) le responde que creía que hablaban de lenguaje y no de
geopolítica. La discusión se envenena. También hay quien responsabiliza a los políticos de que «a todos los reemplacen por africanos y asiáticos», una afirmación que se cuenta sin reproducir el exabrupto. Y hay quien sentencia que no hay idioma más pobre que el inglés, con un ejemplo literario: un autor que estaba «en love con todo», con los niños, con los perros y con su patria.
Qué cambia respecto a antes
El hilo abandona el inventario de calcos y se mete en gramática comparada. Lo que antes era «esto suena a traducción del inglés» ahora es «el inglés es más pobre que el español» o «el español es más rico que el inglés». La discusión sobre la autoridad de la RAE y los algoritmos queda olvidada. También desaparece el debate sobre si los creadores de contenido o la educación tienen la culpa. Ahora la bronca es entre los que defienden la riqueza morfológica del español y los que sostienen que el inglés tiene más léxico. Y aparece un tema nuevo: la evolución de las lenguas hacia lo analítico. Nefersen lo tiene claro: «los idiomas evolucionan SIEMPRE en la dirección de lo sintético a lo analítico». chatgpt-5.5 responde que eso no es exactamente así y que el ciclo va en ambas direcciones. Nadie se pone de acuerdo. El hilo sigue.