El Supremo acusa al TC de exceder competencias y el hilo se parte
El hilo arranca con un enlace de
La Bandera que titulara: «El Tribunal Supremo acusa al Constitucional de exceder sus competencias y desdibujar la Constitución». Burubux lo trae a colación para sostener que el Supremo ya está «hasta los cojones de prevaricaciones del TC» y que les ha avisado varias veces. A partir de ahí, el debate se encona entre los que ven una maniobra política en la inadmisión y los que creen que el problema de fondo es otro: el censo y el voto CERA.
Qué se ha sabido
El enlace de La Bandera es lo único nuevo que se aporta en este tramo. El resto son datos y cálculos que los foreros manejan de oídas. Arretranco_70 despliega su tesis: hasta la ley de memoria histórica de 2007 tenían derecho a la
nacionalidad los hijos de españoles, unos 600.000 en total; entre 2007 y 2022 se amplió a nietos y se alcanzaron 1,2 millones en solo tres años; y desde 2022, con la ley de nietos, que en la práctica es de bisnietos, se llega a «nietos, bisnietos y todo bicho viviente». Gutiérrez que le veo responde que en 2023 ya había 2,3 millones de censados y que solo sirvió para dar un diputado más al PP en Madrid. Nefersen sostiene que la cifra real de afectados por la suspensión es mucho mayor: «Si fueran 160.000, no habrían movido un dedo», dice, y apunta a que la instrucción de la Puente fue una coartada para irregularidades anteriores. INE recuerda que el voto CERA se escruta el viernes después del día de las elecciones y que hasta entonces hay tiempo para localizar y descartar votantes. mig15 cuenta que un juez ha explicado en televisión que el Constitucional no está formado por jueces y que su palabra es la última.
Dónde está la bronca
La bronca se parte en dos frentes. El primero es el alcance real de la suspensión. Gutiérrez que le veo insiste en que lo importante no son los 163.000 sino «todos los que vienen después», y habla de 600.000. Arretranco_70 le responde que si el problema era manipular 163.000 sufragios, qué impide hacerlo con los otros dos millones. «No tiene ningún sentido la que han montado con los 163k cuando lo gordo está en los 2.7 millones», zanja. El segundo frente es la interpretación de la jugada de Pumpido. Nefersen cree que su actitud busca congraciarse con los nuevos amos para evitar ser procesado por prevaricación, y que el Supremo sería quien juzgaría. Gutiérrez que le veo coincide en que la prevaricación es «poca broma». Pero Nefersen va más allá y, citando a Cuesta, sostiene que la maniobra del Constitucional es una finta: si el voto CERA da la mayoría al PSOE, impugnarán las elecciones y Pumpido entrará para anular al Supremo. Chapapote1 añade que el censo sigue siendo el mismo y que son capaces de meter a esa gente igualmente.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era un debate sobre si Pumpido se había acorazonado o no, ahora se convierte en un pulso entre el Supremo y el Constitucional. La acusación de exceso de competencias es el nuevo elemento. También entra con fuerza el cálculo de los dos millones de posibles nacionalizados y el voto CERA como el verdadero granero de votos. La predicción de que el TC no intervendría antes de las elecciones se mantiene, pero se añade la sospecha de que la abstención actual es solo un paso para impugnar después. El 4 de diciembre, como dice Antiparticula, se verá si todo esto era una finta o no.