Judas propone 15 años de escuela obligatoria como secta
El hilo se enciende otra vez. Judas vuelve a la carga con su tesis: la
educación obligatoria es una condena de 15 años que no enseña nada y que solo se sostiene por obligación. En esta entrega lleva el argumento al extremo y propone que cada suspenso en la enseñanza obligatoria abra un expediente sancionador al centro. La propuesta no pasa desapercibida.
Qué se ha sabido
Judas concreta su propuesta:
«cada vez que suspenda un alumno en heducación obligatoria, deberían avrir un expediente sancionador al centro inmediatamente». Y añade que todos los controles deberían entregarse a la inspección educativa. Su lógica es que si la educación es obligatoria, no puede contemplar el suspenso:
«si es heducación obligatoria, tiene que ser obligatoria. Por lo tanto, no se puede contemplar el suspenso. Eso es negligencia y la culpa será de los responsables en todo caso».
En paralelo, Judas lanza una comparación que marca el tono del tramo:
«ni en las peores sectas te hacen eso», refiriéndose a los 15 años de escolarización obligatoria. Y remata con una imagen dramática:
«peña que se despierta ya de adulto con pesadillas en las que suspenden y cosas asín completamente traumatizados».
Quark24 responde con un dato de experiencia: a partir de los 16 años nadie obliga a ir al instituto, pero muchos alumnos de 17 y 18 siguen allí porque, según profesores que conoce,
«en el instituto me lo paso bien y socializo y sino tengo que ponerme a trabajar». Es decir, no se van porque no quieren, no porque la ley les obligue.
Ivar interviene para cuestionar la elección profesional del docente protagonista:
«Siendo doctor en física podría haberse sacado una oposición diferente a profesor de matemáticas para niñatos». Y añade que hay trabajos mejor pagados y con menos exposición, como la
universidad.
Dónde está la bronca
El choque es directo. Judas sostiene que la obligatoriedad es la raíz del problema: si el alumno está obligado a estar ahí, el centro es responsable de su bienestar y el suspenso es una forma de castigo injustificable. Su propuesta de expedientar a los centros por cada suspenso busca invertir la carga de la culpa: del alumno al sistema.
Quark24 le responde con la evidencia de que muchos alumnos mayores de 16 siguen en el instituto por comodidad, no por obligación. Eso desmonta en parte el argumento de Judas: si la obligatoriedad fuera el problema, al desaparecer a los 16 deberían irse, y no lo hacen. Judas contraataca:
«porqué a los 16? porqué no que no sea obligatyorio ir?». Y añade:
«si no fuera obligatorio, se quedarían vacías las aulas? no lo sé».
El otro frente es el papel de las familias y del propio alumnado. Quark24 insiste en que
«algo de responsabilidad tendrán las familias y el propio alumnado». Judas lo rechaza:
«porque esos subproductos son resultado de vuestro método obligatorio, no os quitéis el mérito». La discusión deriva hacia si el sistema crea el problema o solo lo revela.
Qué cambia respecto a antes
La novedad es que Judas pasa de la crítica general a una propuesta concreta: expedientes sancionadores a los centros por cada suspenso en enseñanza obligatoria. Hasta ahora había pedido eliminar la obligatoriedad, pero no había detallado un mecanismo de control. Ahora lo hace.
También entra en escena Ivar, que no discute la obligatoriedad sino la decisión del docente de quedarse en la ESO. Su intervención desplaza el foco: no es el sistema, es la elección de quien enseña.
Y aparece un argumento nuevo: la comparación con una secta. Judas lleva la crítica al terreno de la coacción psicológica y el adoctrinamiento, y eso radicaliza el tono del hilo. La respuesta de Quark24 sobre los alumnos que se quedan por gusto no cierra el debate, pero introduce un hecho que complica la tesis de Judas.
La experiencia de Quark24: alumnos que no se van
Quark24 cuenta lo que profesores de instituto le han contado: hay alumnos de 17 y 18 años que no hacen nada, que dan por saco, pero que cuando les proponen irse, no quieren. Unos por ellos mismos, otros porque los padres no quieren. Es un dato que apunta a que la obligatoriedad legal no es el único factor que mantiene a los chavales en las aulas. Judas lo usa para reafirmar su tesis: si el sistema es obligatorio, la responsabilidad es del sistema. Quark24 lo usa para señalar que hay una responsabilidad individual y familiar que no se puede ignorar.
El hilo sigue partido entre los que creen que la obligatoriedad es el problema y los que creen que el problema es lo que se hace con ella.