Suzuki es Toyota con la pegatina cambiada, y el hilo se va a la geopolítica
Un forero suelta que los Suzuki son Toyotas con el logo cambiado, fruto de un acuerdo entre ambas compañías, y que salían algo mejor de precio, así que casi solo los compraron las flotas. Le contestan que habría que ver la red de concesionarios, los precios y los tiempos de repuestos, porque Toyota no va a ser. Otro confirma que vio un Suzuki Swace y era exactamente igual que un Toyota Corolla:
lo único que han hecho ha sido cambiarle el logo.
Qué se ha sabido
El hilo abre con el acuerdo Suzuki-Toyota: mismo coche fabricado por Toyota, precio algo más bajo, comprado sobre todo por flotas. Un participante cuenta que ha comprado este verano un híbrido enchufable, nada cien por cien eléctrico, con consumo real de
entre 5 y 6 litros para un coche de más de
2 toneladas, y lleva
5900 kilómetros. Dice que no quería un coche chino, que no quiere experimentos, y que buscaba fabricación europea si era posible. De momento, contento.
Otro forero tiene un Mazda diésel del
2007 con
600.000 kilómetros y sin roturas serias: válvula del turbo (
180 euros), válvula Denso (
300 euros), radiador (
400 euros) y compresor del aire acondicionado (
800 euros). Su madre tiene un Toyota del
2006 con menos kilómetros y sin roturas que recuerde. Un tercero tiene un SEAT León diésel de
2001 que no ha dado una avería nunca.
Sobre la red de la marca, un participante descartó el Suzuki por el apoyabrazos del conductor y los asientos traseros, y se fue al Bigster porque en Galicia Suzuki solo tiene
dos talleres.
La gama de Suzuki en España se ha comentado en el hilo a cuenta del Swace, el modelo que varios identifican como un Corolla remarcado.
Dónde está la bronca
La pelea gorda no es de coches, es de dinero y de quién manda. Un participante sostiene que le da igual que el dinero lo tenga un millonario francés que chino, que Francia siempre que ha podido ha dañado a España, y cuenta que su padre, de más de 80 años, llevó su Citroën al taller oficial por una fuga hidráulica en un racor y le dijeron que no se lo cambiaban porque no hay repuestos para coches de más de 25 años, que se comprara otro. Lo arregló él con un racor de tienda agraria.
Lealtad de la marca con sus clientes de toda la vida, cero, concluye, y añade que él hace lo mismo de vuelta.
Ahí entra la geopolítica. El mismo forero sostiene que Europa es un vasallato de Washington-Londres, que han decidido sacrificarnos para salvar al imperio, que no pueden permitir que les hagamos competencia y que la industria de fabricación de automóviles que queda en España, que además es de multinacionales alemanas o francesas, tiene los días contados. En pocos años, dice, apenas quedará una fracción. Le responden que fabricaremos chinos, ya lo hacemos. Él matiza: no los fabricaremos, los montaremos con las piezas y planos que vengan de allí; la industria europea no está muerta del todo, su ingeniería sí. Otro zanja: ensamblaremos, eso es.
La conversación deriva a un intercambio sobre el declive anglosajón, con un participante enumerando lo que considera ingeniería social aplicada desde fuera y otro respondiendo que si hay que morir se muere y matando también mejor. Ahí el hilo ya no va de coches.
Hay un segundo choque, más suave, sobre el gasto. Un forero dice que prefiere gastarse la pasta en los suyos antes que en restaurantes caros, viajes o móviles, o no gastársela y que se la quede el gobierno. Otro cuenta el caso contrario: unos conocidos que pusieron negocios y pisos a los hijos, incluso a las nueras, y tras jubilarse por negocio propio tuvieron que vender el chalet porque la pensión era justa, y los hijos no echan una mano.
Ojalá no sea tu caso, le dice. El primero responde que a los suyos los ha educado en la austeridad y que les pagó colegios privados porque no quería que fueran víctimas de lo que llama la escuela catalana. Sobre la vivienda, añade que a los jóvenes les espera un problema infinitamente peor que el que tuvo él, que su primer piso le costó años de ahorro, privaciones y estrés.
Los datos de matriculaciones y parque móvil de la DGT no aparecen citados en este tramo; el debate se mueve entre testimonios y pronósticos.
Qué cambia respecto a antes
Se deja atrás la pelea de los kilómetros de Toyota y la del GLP. Ahora el eje es otro: qué marcas aguantan y qué va a pasar con la industria. Entra Suzuki como Toyota remarcado, entra el híbrido enchufable de verano con sus cifras de consumo, entra el Mazda diésel de 600.000 kilómetros como contraejemplo a la idea de que solo Toyota aguanta, y entra un SEAT León de 2001 sin averías. La predicción que se lanza es que la fabricación de automóviles en España tiene los días contados y que en pocos años apenas quedará una fracción. Nadie la rebate con datos. El hilo acaba con un forero diciendo que Honda y Toyota están a años luz de las demás marcas,
el problema es que son coches difíciles de mirar, y con otro que se alegra de no ser el único que mima a los suyos mientras sus amigos le dicen que los deje espabilar. El tiempo dirá.