Toyota aguanta 650.000 km, pero 1 millón sin averías es "mentira"
El tramo arranca con una pelea sobre kilómetros y acaba con un forero diciendo que no se fía de nada europeo. En medio, un Mazda 2 del 2008 que costó 10.000 euros y ahora vale 25.000, un Toyota con 650.000 kilómetros que ya cambió el motor, y un aviso: los repuestos ya no se reparan, se cambian enteros.
Qué se ha sabido
Un forero cuenta que compró un Toyota nuevo hace unos meses y en el concesionario le dijeron que no hay segunda mano porque
la gente los aguanta 20 años. Otro tiene un Kia Ceed camino de los 18 años sin problemas y piensa estirarlo otro lustro. Un tercero relata que su Mazda 2 gasolina del 2008 no dio nunca problemas, cambió frenos hace poco y la batería le duró 12 años; le costó
10.000 euros y ahora los nuevos valen
25.000.
Sobre el GLP, un participante recomienda instalarlo y suelta que
los taxis hacen 1 millón de kilómetros al Toyota sin averías, y que el suyo del trabajo tiene 650.000. Le contestan con un caso concreto: un taxista con Toyota híbrido y GLP al que hubo que cambiar el motor entero, con una avería gorda previa en torno a los 450.000. El defensor del GLP responde que eso es la excepción y que si no lo fuera no se vería ni un taxi con esa marca.
Entra un eléctrico pequeño comprado para una hija, un BYD, con el argumento de que en eléctricos se fía más de los chinos que de los europeos. Y un forero explica que se ha comprado un coche del grupo Volkswagen con batería de
19,7 kWh y motor
1.5 TSI, montado en muchísimos modelos, y que lo importante es el volumen: si hay millones de unidades, el mercado secundario desarrolla soluciones y los talleres conocen el modelo.
Sobre repuestos, un participante detalla que antes un compresor de aire acondicionado se arreglaba cambiando una junta y un engranaje de
6 euros, con mano de obra unos
60 euros; ahora el conjunto no tiene despiece y hay que cambiar el compresor entero:
800 euros.
Dónde está la bronca
La pelea gorda es por los kilómetros de Toyota. Un participante sostiene que un millón sin tocar un tornillo es
mentira en absolutamente todas las marcas y que el caso del motor cambiado es desgaste asumible en una herramienta de trabajo que hace casi todo ciudad. Le responden que su conocido es la excepción y que si no lo fuera no verías ni uno. El primero zanja:
tú a lo tuyo.
La segunda bronca es por el dinero. Un forero defiende comprar al vecino europeo porque el dinero que se va no vuelve y avisa de que este paso nos va a llevar a todos a trabajar a la India. Le contestan que a igualdad de precio compra lo que tenga mejor calidad, y otro remata que el dinero que se queda en Europa se usa en contra del consumidor y casi prefiere que el suyo se vaya a Asia.
Hay un momento de rectificación: un participante que venía defendiendo el Toyota con datos de taxistas acaba diciendo
vale, pues tienes razón y suelta con retranca que los taxistas siguen comprándolo en masa porque no han conocido al amigo del otro.
Qué cambia respecto a antes
El foco se mueve de las marcas al precio y a la reparabilidad. Ya no se discute solo si Toyota o Skoda son fiables, sino por qué un utilitario que costó 10.000 vale 25.000: un forero lo atribuye a las normativas europeas de seguridad y emisiones, que obligan a llevar sistemas que hace diez años eran opcionales y carísimos. Entra con fuerza el argumento del volumen industrial: cuantas más unidades, más red de posventa alternativa. Y aparece una corriente que descarta cualquier marca europea y se va a japonesas, coreanas y chinos, con un forero que dice que no se fía
un pelo de NADA que venga de Europa.
La queja por los acabados y los pitidos
Un participante cuenta que se montó en un Volvo eléctrico EX40 y se le cayó el alma a los pies: acabados patéticos, plásticos cutres y negro piano por todas partes. Dice que hoy Mercedes, BMW o Volvo son un trozo de plástico con recambios a precio de oro. Otro se queja de que los coches nuevos sueltan alarmas y pitidos constantes y que conducir se ha vuelto un suplicio entre radares, cámaras, atascos y limitaciones. Un tercero añade que la mayoría de asistencias no se pueden desconectar y que las que sí, como el cambio de carril, obligan a pulsar cuatro botones cada vez que arrancas. La conclusión de uno:
yo prefiero que se rompa de vez en cuando.