Del aula a la consulta: el hilo juzga a médicos y a Bolonia
La página abre con un cruce de descalificaciones que no se reproduce aquí. Lo que importa viene después: el hilo suelta la ingeniería y se pone a hablar de médicos, de profesores y de pintas. Y a la vez le da la vuelta al argumento de partida. Si la queja era que España forma mal, media docena de mensajes responde que fuera se trabaja peor.
Qué se ha sabido
Los números de esta tanda son sanitarios. Un participante sostiene que
ningún médico gana 1800 y añade que los sueldos del sector son bajos «como los del resto de los trabajadores». Otro cifra el cambio de la carrera: antes entraban
100 y acababan 50 o 60; ahora, dice, todo el que ingresa sale con su título y en la consulta se va mirando en un buscador lo que cuenta el paciente. Un tercero describe Medicina como un
corralito en todo el mundo, con la dificultad concentrada en la plaza pública y el resto de la carrera aprobada curso por año.
Hay fechas. Un forero cuenta su ingeniería entre
1982 y 1984, cuando daban clase profesionales en ejercicio. Sitúa el corte en la ley de incompatibilidades, que según él los retiró y los sustituyó por docentes sin relación con el mundo real. Otro asegura que los médicos inteligentes nacidos después de
1970 se cuentan con los dedos de una mano. Y uno más rebate que no haya ingenieros españoles que hayan descubierto nada:
busca a Sergio Boixo o a Darío Gil, escribe, y pega un
toro de lidia entrando al ruedo para traer al científico español que experimentó con toros y que, según este mensaje y sin más respaldo, acabó en proyectos opacos.
Dónde está la bronca
Primera grieta: España contra el centro de Europa. Varios participantes dan la vuelta al vídeo. Sostienen que fuera se trabaja peor, que hay bajas y escaqueo, y que a los españoles se les busca justamente por cumplidores y adaptables. La respuesta llega por otro lado: no se rifa a nadie, hay que demostrar la valía, y el que lo logra fuera merece un aplauso, no un titular. Añaden que los buenos puestos se reservan para los de casa,
exactamente igual que hacemos aquí.
Segunda grieta, y es la gorda: el aspecto del médico y el papel del profesor. Un bando defiende que
ya no hay filtros y que con una apariencia informal y una herramienta de moda cualquiera saca la carrera; echa de menos al médico de camisa y corbata y reivindica el suspenso masivo como entrenamiento, porque la medicina es dura y hay que endurecerse. El otro bando contesta que un profesor que suspende al 90% de la clase es un mal profesor, y que el asunto no son las pintas. Un tercero corta por lo sano: el vídeo hablaba de
formación y la peña responde con
condiciones de trabajo, y para formar a alguien excelente hace falta gente excelente, «ni docente, ni discente».
Tercera: el plan antiguo contra Bolonia. Aquí cambia el tono, sin gritos. Un forero que cursó la carrera justo en el cambio dice que la superioridad que se atribuyen los veteranos es una historieta: antes había brillantes, normales y desastres, igual que ahora. Otro le da la razón a medias: los planes previos eran exigentes y los primeros años de Bolonia casi calcados, pero después se podó contenido y se apilaron prácticas. Y quien defiende el plan viejo responde que aquello daba base teórica suficiente para adaptarse a cualquier lenguaje o cacharro que llegue.
Experiencia de primera mano
Un participante que dice haber trabajado en el centro de Europa cuenta que allí se sentía tonto por ser el único que no se escaqueaba, y afirma que los locales pasan buena parte del año de baja. De ahí saca su lectura: al trabajador español se le contrata porque rinde. Enfrente, otro forero sostiene lo contrario con la misma seguridad: que los españoles están muy bien valorados por cumplidores y amables, y que quien trabaja con equipos ingleses o alemanes acaba harto de ellos al año. Un tercero matiza la fama: valía técnica, cada vez menos; capacidad de improvisar, mucha. Lo resume una anécdota: un alemán le dijo que ellos son cabezas cuadradas que se bloquean cuando algo no está previsto, y que el español siempre encuentra la forma de seguir.
Qué cambia respecto a antes
El eje se ha movido dos veces. Se abandonan las teorías sobre el invierno cognitivo y la mezcla de poblaciones: nadie las recoge. Y la pregunta «¿de aquí sale alguien que invente algo?» recibe una réplica con nombres propios. Lo nuevo es que el debate ya no va de títulos sino de personas: del médico que te atiende, del profesor que te suspende y del jefe que te contrata. También entra un tema que no había salido: la docencia como sector protegido y la falta de capital como explicación de casi todo lo demás.
Y una frase cierra la página sin que nadie la discuta: los médicos inteligentes posteriores a 1970 se cuentan con los dedos de una mano.