El hilo se enreda con la Rithmomachia y el ajedrez como juego de viejos
El hilo se parte en dos. Por un lado, los que defienden que el ajedrez es un juego como cualquier otro y que no hace falta ser un genio para mover piezas. Por otro, los que sostienen que es un coñazo, que solo ejercita la memoria y que hay entretenimientos mejores. En medio, una discusión sobre la Rithmomachia, los juegos de la infancia y el clásico «para qué sirve esto».
Qué se ha sabido
Mid delburgo rescata un dato histórico: el ajedrez no siempre fue considerado de gente culta. Según él,
solo empezó a ser visto así a partir del siglo XVII, cuando decayó la escolástica. Hasta entonces, el juego intelectual por excelencia era la
Rithmomachia, la batalla de números. Un enlace a la Wikipedia que descoloca a más de uno.
Zbigniew aplaude el mensaje:
«El mejor puto post del hilo y solo dos putos zanks». Y se pregunta para qué sirven los zanks: si se comen, se cambian por bizcoins o por cuberterías.
Pelayo90 aporta su caso: es ingeniero, se considera culto y curioso, pero no sabe jugar más allá de nociones básicas.
«Me aburren bastante y me cansan los juegos que suponen un esfuerzo intelectual», dice. Concibe el juego como algo para relajarse. Y añade que en Asia hay juegos más complicados, como el go o el backgammon, y que desde su punto de vista también seríamos unos incultos por desconocerlos.
wxyz no se cree el dato de que en India el ajedrez sea deporte nacional.
«No me lo creo. En India es deporte nacional», suelta.
vegahermosa sentencia que en España nunca hubo tradición de ajedrez:
«la gente normal jugaba a las cartas, al dominó o hasta las damas españolas». No conoce a nadie que juegue bien. Él mismo ha jugado muchas veces y le han hecho jaque en cuatro movimientos. Se declara una inutilidad para el ajedrez.
Rescatador enlaza una noticia de El País:
el examen de oposición a Primaria que suspendió el 86% de aspirantes. El test incluía preguntas que debe responder un alumno de 12 años. Zbigniew comenta que hay que aprenderlo antes, que soluciona mucho.
Dónde está la bronca
La bronca ya no es solo sobre el ajedrez. Ahora chocan dos visiones del ocio. Por un lado, los que defienden que un juego debe relajar, no exigir esfuerzo mental. Pelayo90 lo dice claro: concibe un juego como algo para descansar. Por otro, los que sostienen que el ajedrez evade y ejercita la cabeza, como Emilio Goteras, que pregunta:
«Jugar al ajedrez me evade y me ejercita la cabeza. ¿Qué problema tienes con eso?».
Gentileza no gentil responde que no ha dicho lo que tiene que hacer, que cada uno haga lo que le guste. Pero añade:
«Que alguien sepa jugar al ajedrez no le enseña a tener un pensamiento crítico». Emilio Goteras se da por aludido y estalla:
«Estáis todos amargados y lo peor es que no os dais cuenta».
Darkstar69 entra con un ataque más amplio:
«Venga elitistas. Para qué cojones vale jugar al ajedrez?». Se pregunta para qué sirve gastar horas en un juego, en literatura o en saber por dónde discurre cada río. Y remata:
«un albañil autónomo resuelve más problemas reales al día que vosotros en un año».
wxyz le contesta con sorna:
«Tu gastas tu vida en las pajas y no te decimos nada».
Julc zanja que el ajedrez es un coñazo y que solo trabaja la memoria:
«por eso los ordenadores ganan a los campeones mundiales, sencillamente, recuerdan más jugadas».
Sistémico matiza: el cerebro humano tiene mayor capacidad de abstracción y eficiencia energética en entornos realistas, pero los procesos computacionales muestran carencias en estrategias militares en modelos no sintéticos.
Rechazar todo sentencia:
«¡Pero quién va a querer jugar a ese juego de viejos existiendo el WOW!». Y pide leerlo con la voz del xokas.
Ferrol III avisa de las trampas:
«Jueguen ajedrez con otro humano, verás la cantidad de trampas que hace». Por eso prefiere juegos de estrategia como los XCOM.
Qué cambia respecto a antes
La discusión sobre el 15% queda atrás. Ahora el eje es si el ajedrez sirve para algo o es una pérdida de tiempo. La Rithmomachia entra como nuevo objeto de culto friki. Y la noticia del examen de oposición a Primaria desplaza el foco hacia el sistema educativo. Zbigniew sigue con sus chanzas sobre los zanks y los CTS, pero el tono general es más de ajuste de cuentas con el ocio ajeno que de datos.
La infancia como campo de batalla
Zbigniew recuerda los juegos de su niñez:
«calle, barro, fútbol con las botellas de plástico de La Asturiana, bolas, chapas, cromos, peonzas, bici, cinto quemao». Se pregunta si alguien se acuerda del magiclick para las partidas gratis. Él era más de calle.
HARLEY66 confiesa:
«Yo nunca fui bueno en nada, pero le ponía voluntad».
Gentileza no gentil también jugó de niño y adolescente, se le daba bien contra adultos, pero ahora le parece absurdo y una pérdida de energía mental.
«Los snobs modernos de ajedrez son la mayoría unos borregazos gregarios que da miedo», dice.
Karl Konrad Koreander le responde entre risas:
«Si es que has crecido en los juegos recreativos kbronazo».
Y Ouiea, confundido, pregunta si las damas no son eso que, si te dejan, follas, aunque no quiera decir que no comas talego. La sapiencia del hilo le supera.