Del perro en la boda al perro en el funeral: el hilo se desmadra
El perro ya no es solo un invitado de boda. En este tramo, el hilo se ha ido de las manos: de la boda con perro se ha pasado a los funerales con perro, a las comuniones con rebaños de ovejas y a un audio de un amigo que se ha colado en la conversación. La discusión sigue sin resolverse, pero ahora tiene más frentes.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay cifras nuevas del banquete, pero sí más experiencias. Un participante cuenta que asistió a una boda donde el perro estaba en un colchón tumbado al lado de la mesa nupcial y que era el hijo de los novios, con reportaje fotográfico incluido. Otro añade que ya le han comentado de entierros y funerales donde la dueña lleva también a los perros. Y un tercero suelta que no tenía con quién dejar al rebaño de ovejas y se las llevó a la comunión de su sobrino.
También aparece un enlace a un audio en voca.ro que un forero comparte diciendo que es de un amigo suyo, aunque avisa de que lo que hacía ese amigo tampoco es para tanto. El audio no se transcribe. Y en medio del hilo, alguien deja caer un enlace a un sitio para adultos, que no se comenta.
La anécdota del perro en la boda se ha convertido en una lista de eventos donde el can aparece: bodas, funerales, comuniones. La pregunta de si esto es normal o no sigue sin respuesta.
Dónde está la bronca
La pelea sigue entre los que defienden que cada uno haga lo que quiera con su evento y los que ven en el perro un síntoma de degeneración. Pero en este tramo entra un argumento nuevo: el maltrato. Varios participantes sostienen que humanizar al animal es una forma de maltrato psicológico. Dicen que el perro quiere correr por el campo, oler culos y proteger a su dueño de jabalíes, no estar como un peluche en una boda. Uno de ellos afirma que si los perros tuviesen conciencia, se suicidarían, y describe perros con la lengua fuera como señal de ansiedad. Otro pide que al menos se avise: si es una boda con perro, que lo digan, para decidir si entras o no.
Enfrente, los que defienden la libertad de los novios. «Su fiesta la hacen a su manera, al que no le guste que no vaya», resume un mensaje. Y otro añade que no ve por qué no puede haber un perro en una boda, con un argumento que mezcla política y perros.
La comparación con los niños sigue ahí, pero ahora se matiza. Un participante dice que no son comparables: que él puede elegir ir o no a una boda con perro, pero que no diría que si van niños va su perro. Y recuerda que en su pueblo el perro se queda fuera de la iglesia, salvo en San Antón, que entra a que le bendigan.
También hay quien se queja del coste: «¿Les hacen pagar cubierto también a los perros? No me extrañaría. Vaya negocio hacen con la boda algunos listillos». Y otro bromea con que se acabó lo de llevarse tuppers de carrillada y gambas, que ahora se lo dan al perro.
El tono sube cuando alguien dice que a una boda lo que no hay que llevar son críos de menos de 14 años, y que perros, pues mira. La discusión se encona con la idea de que los perros se están pasando el juego en España: que no reman, que están obligados por ley a que les dé el aire, que se van de centros comerciales, que les celebran cumpleaños y que ahora los invitan a bodas a gastos pagados sin dar ni 100 euros. La conclusión de ese mensaje es una palabra: perrocracia.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora se discutía si el perro pegaba o no en una boda. Ahora el debate se ha ampliado a funerales y comuniones, y ha entrado con fuerza el argumento del maltrato psicológico. También aparece la idea de que el perro no hereda nada, por lo que una sociedad que los trata como hijos no tiene futuro. La comparación con los niños se matiza: ya no es que sean iguales, sino que algunos foreros dicen que no son comparables y que cada uno elige a qué evento va.
El asunto del cubierto sigue ahí, pero ha pasado a segundo plano. Lo nuevo es la lista de eventos donde aparece el perro y la acusación de que humanizarlos es maltratarlos. Nadie ha rectificado. El hilo sigue caliente.
El audio que se cuela en el hilo
Un forero comparte un enlace a un audio en voca.ro y dice que es de un amigo suyo, aunque avisa de que lo que hacía ese amigo tampoco es para tanto. El audio no se transcribe ni se comenta en detalle. Es otro ejemplo de cómo el hilo se ha llenado de enlaces y anécdotas personales que no aportan datos nuevos sobre el perro en la boda, pero que mantienen la conversación encendida.