El desahucio y la acampada no mueven el voto: PP y Vox suman el 50%
El caso Maricarmen no ha movido el tablero electoral. Ni el desahucio ni la acampada en la Puerta del Sol han alterado, por ahora, la intención de voto, según el último barómetro de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER. El sondeo se hizo con
2.000 entrevistas online entre el 25 y el 28 de septiembre, dos días después del desahucio y con la acampada aún en marcha. El resultado es tozudo:
solo crece Vox, y con el PP suma la mitad de los votos por segundo mes consecutivo.
La paradoja es que la izquierda esperaba que el desalojo de una mujer mayor —convertido en símbolo— movilizara a su electorado. No ha sido así. La encuesta, publicada en plena tormenta política, sugiere que el impacto emocional de los desahucios no se traduce en votos, al menos no en el corto plazo.
Calentita, sí, pero fría en las urnas.
¿Por qué solo crece Vox mientras el PP se estanca?
El crecimiento de Vox no viene de la nada. Hay quien sostiene que su avance se nutre de votantes del PP desencantados, no de nuevos votantes. El análisis más repetido en el debate apunta a que Vox debería
captar votos del PP, no de los descontentos de siempre. «VOX se debe nutrir del PP no de 4 desataos», resume una corriente de opinión que circula en el foro. Es decir: el techo de Vox no está en los abstencionistas crónicos, sino en la derecha tradicional.
Pero el dato más llamativo es generacional.
La juventud aporta la mayor parte de sus votantes a Vox, mientras que la izquierda se percibe como un electorado envejecido. Esa brecha generacional, si se consolida, tendría consecuencias a medio plazo: un partido que crece entre los jóvenes tiene recorrido; uno que depende de los mayores, no.
El desahucio que no movió el voto
El caso Maricarmen —el desahucio de una mujer mayor— se convirtió en el símbolo de la crisis de la vivienda. La acampada en la Puerta del Sol, con banderas y consignas, parecía el caldo de cultivo perfecto para un giro electoral. La encuesta dice que no. Al menos, no todavía.
El sondeo se hizo con la acampada en marcha y los resultados no reflejan un trasvase de votos hacia la izquierda.
Hay quien interpreta este dato como una señal de que el electorado de izquierdas ya está movilizado al máximo. «¿Movilizarlos más de lo que están? Si van con el culo a un millón de grados», ironiza una voz del foro. La idea subyacente es que el suelo de la izquierda ya está tocado y que los acontecimientos dramáticos no añaden nuevos votantes, solo refuerzan a los ya convencidos.
La tesis de la movilización artificial
No todos creen que la encuesta sea neutral. Una parte del análisis sostiene que el sondeo de 40dB. para EL PAÍS busca
movilizar al votante de izquierdas ante un posible adelanto electoral. «Es la típica noticia del País para movilizar a la izquierda», se argumenta. La sospecha es que el medio publica datos que, lejos de desmovilizar, enciendan a su base con el miedo a una mayoría de PP y Vox.
Esa hipótesis encaja con el contexto: la encuesta se publica en plena tormenta política, con una acampada en marcha y un desahucio que ha conmocionado a parte de la opinión pública. Si el objetivo era movilizar, el efecto podría ser el contrario en el electorado de derechas, que se siente interpelado.
El PP y Vox mantienen la mayoría, según el barómetro, pero la suma no es suficiente para gobernar con holgura.
El cálculo que nadie desglosa
El sondeo de 40dB. ofrece un dato que invita a un análisis más fino:
2.000 entrevistas online entre el 25 y el 28 de septiembre. La muestra es representativa, pero el margen de error y la cocina interna no se detallan. Hay quien sostiene que la encuesta está cocinada para favorecer una narrativa concreta. El cálculo completo, con cruces por edad y recuerdo de voto, daría una imagen más matizada. Pero eso no se publica.
Lo que sí se sabe es que
solo Vox crece y que la suma con el PP alcanza el 50% de los votos por segundo mes consecutivo. Esa estabilidad en la derecha contrasta con la volatilidad de la izquierda, que no logra capitalizar el malestar social. La pregunta es si ese 50% se mantendrá cuando la acampada se disuelva y el caso Maricarmen deje de ser portada.
¿Qué pasará con la abstención?
La abstención es la gran incógnita. Una parte del electorado de derechas, normalmente abstencionista, podría movilizarse por
reacción al discurso comunista que percibe en los medios. «Gente decente y normalmente abstencionista se planteará votar por pura reacción», se argumenta. Si eso ocurre, el 50% de PP y Vox podría quedarse corto.
En el otro lado, la izquierda confía en que el miedo a la ultraderecha active a los suyos. Pero los datos de la encuesta no respaldan esa esperanza.
El caso Maricarmen no altera, por ahora, el voto, y eso es una mala noticia para quienes esperaban un vuelco. La política de vivienda, convertida en el eje del debate, no ha traducido el drama social en apoyo electoral.
Con estos mimbres, la predicción es arriesgada: si el PP y Vox consolidan ese 50%, la izquierda necesitará algo más que una acampada para remontar. Pero las encuestas, ya se sabe, a veces fallan. Y el electorado, a veces, se mueve cuando menos se lo espera.